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Ni eres un salvador, ni un aventurero: los tópicos del voluntariado

Una foto en las redes con los niños pobres de África, Asia o América Latina no va a marcar una gran diferencia en sus vidas. Estas son las claves, contadas por expertos, sobre cómo plantearse una experiencia con una ONG

Lo que se reproduce a continuación es la letra de la canción Sentimiento de amor, interpretada por Camilo Sesto y su hijo.

—Que niños tan tristes, todos llorando, seguro que les va fatal. ¿A que sí, papá?

—Porque no comen ni beben. Nacen y mueren, y así no se puede vivir ni crecer.

—Papá, yo tengo unos ahorrillos que quisiera mandarle a esos niños. ¿Te imaginas que yo fuera uno de ellos?

—Calla, calla. Buscando alimentos se abrazan al pecho de la madre, que está igual o peor.

—Hay negritos y blancos, amarillos y rojos.

—Pero todos tienen un corazón, no importa la raza o color

Aunque llevado al extremo, estos versos reproducen una serie de ideas preconcebidas y estereotipos sobre los países en desarrollo, en especial sobre África. Cuando alguien se plantea realizar un voluntariado internacional, es necesario tener en cuenta una serie de claves para resultar de verdadera utilidad. Una pista: no salvas a un continente por subir una foto a Instagram con niños negros.

África no es un país

No tiene mucho sentido decidir que quieres ir a ayudar a África o cualquier otra región del mundo sin informarte del contexto, lo que tú puedes aportar, cómo trabajan las organizaciones y qué se necesita. El Fondo de Asistencia Internacional de los Estudiantes y Académicos Noruegos realiza desde hace años vídeos sarcásticos sobre las ideas preconcebidas (cómo el que encabeza esta información) que muchos occidentales tienen sobre el continente, el llamado complejo del salvador blanco. En ellos le dan la vuelta a la tortilla y enseñan a los africanos preocupados por los noruegos que viven congelados en su helado país y solicitan toda la ayuda posible para enviar radiadores.

Jesús González es un enfermero malagueño que lleva 15 años combinando su trabajo con largas temporadas de voluntariado con Médicos del Mundo en América Latina y África. "Es esencial hablar el idioma y, por supuesto, conocer al máximo la cultura, la geopolítica y la historia. Si llegas ahí sin saber nada y pretendes ponerte a dar soluciones eres lo que nosotros llamamos un paracaidista". González ha estado en países como Haití, Nicaragua, Chad, Mozambique o Sierra Leona, y acaba de regresar de Siria. La página Haces Falta cuenta con una completa guía sobre el voluntariado que incluye un apartado de proyectos internacionales.

¿Qué puedes aportar tú?

¿Cuáles son tus habilidades? Y sobre todo, ¿dónde las necesitan? Estas son dos de las preguntas principales que hay que hacerse a uno mismo al plantearse participar en una iniciativa de voluntariado. Esther, cacereña de 28 años, se marcha en septiembre a El Salvador con Médicos del Mundo. "Yo estaba cursando un máster y buscando opciones para un voluntariado cuando encontré uno de seis meses dentro de un programa europeo. Voy a hacer un plan estratégico de comunicación, que es lo que necesitan y es mi especialidad", explica. Esther pasó un proceso de selección y un periodo de preparación de 15 días en el que se formó sobre seguridad, legislación, interculturalidad y primeros auxilios, entre otras cosas.

Muchas organizaciones ofrecen cursos para prepararse, así como información online y talleres para entender qué se hace en terreno: Cruz Roja, La Casa Encendida, Hazlo Posible, Yes Europa...

En un mes no vas a cambiar la vida de un niño

"No puedes pensar que vas a llegar ahí, estar tres meses y cambiar la vida de un niño. El mundo es más complicado que todo eso", señala Blanca Carazo, responsable del Programa de Cooperación y Emergencias de Unicef España. De ahí que resulten ridículos e incluso racistas muchos de los mensajes que vemos en redes sobre cómo una visita a unos pequeños ha supuesto un antes y un después para ellos. "Muchas organizaciones necesitan profesionales de este campo, gente con conocimientos y experiencia en cooperación e infancia, en nuestro caso. En general, creo que hay buena intención y ganas de ayudar, pero a la vez idealización del trabajo en otros países y de lo que uno puede llegar a hacer", explica. Jesús González, de Médicos del Mundo, respalda esta afirmación: "Están proliferando empresas que se dedican a llevar a la gente de turismo solidario en el mes de agosto y, en tan escaso tiempo, poco vas a poder hacer. Existe la idea de que el voluntario es alguien bienintencionado, pero que no aporta mucho y no es así. Se requiere mucha formación y compromiso. Ante todo, compromiso".

No es un viaje de autodescubrimiento revelador

Un voluntariado es un proyecto, no un viaje espiritual para encontrarse a uno mismo. "Muchos que están mal consigo mismos piensan que un voluntariado va a solucionar sus problemas y les va a sanar. Una experiencia así te abre la mente, sí, pero si no estás bien contigo mismo va a ser muy difícil que ayudes a los demás". El que habla es Álvaro Pérez-Pla, presidente de Kubuka, una ONG española que lleva cinco años desarrollando proyectos de cooperación en Zambia y Kenia. Sea por un motivo u otro, el porcentaje de personas interesadas en ser voluntarias pasó del 42 al 28% entre 2014 y 2017. En España hay actualmente 2,2 millones de voluntarios, según el último informe del Observatorio de la Plataforma de Voluntariado de España. Este estudio incluye tanto el voluntariado nacional como internacional. Pérez-Pla recomienda precisamente probar esta actividad primero en el entorno local y más tarde en otro país: "Todo el mundo puede ayudar al vecino".

También se tima a los solidarios

Hay que sospechar de todas aquellas organizaciones que no ofrecen ningún tipo de formación, ni piden requisitos para participar, las que exijan contraprestaciones absurdas como subir muchas fotos a Instagram de tu trabajo en el país de destino y las que no cuenten con un proyecto sólido detrás. "Desde Unicef, hemos lanzado alertas porque los compañeros de Nepal, por ejemplo, informaron de que se estaban produciendo fraudes por parte de una supuesta ONG que montó un orfanato con niños en el que ni siquiera eran realmente huérfanos, solo con el fin de aprovecharse de los extranjeros que querían ayudar con su mejor intención", apunta Blanca Carazo, de Unicef.

A principios de verano, unas 150 familias denunciaron a la supuesta ONG Yes we help por una supuesta estafa en un viaje a Ghana. Cada uno de los participantes pagó unos 1.500 euros por la estancia y la participación en proyectos solidarios en el país africano. "Con este tipo de fraudes, la imagen de las ONG queda muy dañada, lo notamos sobre todo las más pequeñas. Yo recomiendo planificar muy bien las actividades que vas a hacer, que haya formación previa y que el trabajo se realice con gente que lleva en el destino ya mucho tiempo", añade el responsable de Kubuka.

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