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“¿Qué podemos hacer los africanos para ayudarles?”

Una asociación noruega repite este invierno un estilo de publicidad lleno de ironía, alejado de los tópicos sobre la cooperación, que triunfa en las redes sociales

Imagen de la campaña 'Let's save Africa! - Gone wrong'.
Imagen de la campaña 'Let's save Africa! - Gone wrong'.

Una pobre familia noruega se hiela en el frío invierno escandinavo. “¿No hay nada que los africanos podamos hacer para ayudarles? Dales una cerilla y se calentarán durante cinco minutos. Si le das un radiador tendrán calidez todo el invierno”. Las donaciones africanas podían alegrar las navidades nórdicas en una irónica campaña lanzada en 2012 por el Fondo de Asistencia Mundial de los Estudiantes y Académicos Noruegos (SAIH). Era un llamamiento a eliminar estereotipos, otra forma de concienciar sobre el apoyo a la cooperación que ha vuelto a repetir este invierno.

“¿Qué te viene a la cabeza si piensas en África? Hambre, pobreza, crimen, sida, sin duda. Porque es lo que trasladan las ONG para recaudar fondos y la mayoría de los medios de comunicación”, explica la asociación en una de sus webs. “Aunque estas imágenes pueden captar a gente a corto plazo, nos preocupa que muchos abandonen porque crean que nada está cambiando”, asegura.

Por eso pusieron en marcha una nueva forma de hacer publicidad, un negativo de los tópicos que los países occidentales suelen trasladar sobre el continente. En esta línea lanzaron la parodia Africa for Norway, que caricaturiza el We are the world de USA for Africa, con intérpretes negros cantando que Noruega ya les ha dicho qué tienen que hacer para salir adelante y que ahora han cambiado las tornas; son ellos quienes deben ayudar a los nórdicos donando radiadores.

La última campaña de SAIH, muy viva en las redes sociales, sigue en esta línea. Let's save Africa! - Gone wrong (algo así como Salvemos África, mal), muestra a un pequeño actor de menos de diez años especializado en publicidad sobre pobreza en su continente. “¿Es la primera vez que haces un llamamiento a la caridad?”, le pregunta a una supuesta actriz mientras rueda un anuncio que se mofa de cómo los turistas de países desarrollados lavan sus conciencias ofreciendo unos dulces y pasando algo de tiempo con los niños pobres. “Esto sabe a mierda. Los famosos siempre me traen estos regalos asquerosos”, dice el chaval tras escupir un pastel que le entrega la joven.

Con un mensaje radicalmente distinto al que acostumbran a difundir las ONG, desterrando el blanco ayuda a negro, SAIH reclama que las campañas no se basen en estereotipos; una mejor información sobre lo que ocurre en el mundo, sobre los desarrollos positivos en África; respeto por parte de los medios de comunicación (“¿mostrarías una foto de un niño blanco hambriento sin su permiso?,  pregunta) y, finalmente, que la cooperación se base en “verdaderas necesidades, no en buenas intenciones”.

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