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En el huerto con una blusa de 1.100 euros: esta vieja foto de Melania Trump arrasa hoy en redes sociales

La curiosa imagen de la primera dama de EE.UU. trabajando en un huerto con una blusa de Balmain tiene casi un año de antigüedad, pero es ahora cuando las redes la han hecho viral

melania trump
Melania Trump fotografiada en el huerto de la Casa Blanca en septiembre de 2017 . Getty Images

Era septiembre de 2017 y Melania Trump, como informaba EL PAÍS en un fotorrelato, cumplía con una tradición de la Casa Blanca inaugurada en 2009 por la primera dama Michelle Obama –en un jardín creado por Eleanor Roosevelt– de recibir a algunos niños para hacer una labor de siembra y recolección en el huerto de la Casa Blanca.

Era habitual ver a Michelle Obama hacer esta labor con zapatillas de deporte, sudaderas, camisetas básicas, de rodillas en el suelo y con sus pantalones llenos de tierra y restos de hojas, como en la siguiente imagen.

Michelle Obama fotografiada en la huerta de la Casa Blanca en abril de 2015.
Michelle Obama fotografiada en la huerta de la Casa Blanca en abril de 2015. Getty Images

Melania lo hizo por primera vez el pasado año. Y la estampa fue… diferente. Curiosamente, es ahora, casi un año después, cuando algunos usuarios de Twitter han empezado a observar aquellas imágenes con detenimiento y han logrado que se hagan virales. Hasta celebridades como la modelo Chrissy Teigen o el cómico Dave Weasel se han apuntado a la moda de publicar la imagen seguida de un pie de foto cómico.

Era habitual ver a Michelle Obama hacer esta labor con zapatillas de deporte, sudaderas, camisetas básicas, de rodillas en el suelo y con sus pantalones llenos de tierra y restos de hojas

¿Qué tiene esta imagen para suscitar tanta hilaridad? En primer lugar, la primera dama estadounidense está practicando jardinería con una blusa de Balmain valorada en más de 1.100 euros (hoy se puede encontrar por unos 600). En segundo lugar, sus zapatillas (un modelo parecido a unas Converse) están increíblemente limpias, su suela de un color blanco nuclear impensable para alguien trabajando en una huerta. Los guantes rojos, también inmaculados, hacen juego con la blusa, y hay que considerar si alguien con unas gafas tan oscuras puede cortar tallos y manejar semillas en un día en el que, a juzgar por la luz de las fotografías, no había demasiado sol.

La imagen no varía mucho en la línea que el matrimonio Trump nos tiene acostumbrados. Unas apariciones públicas siempre dominadas por el artificio y la incomodidad, cuando no por la abierta provocación (la gabardina que Melania vistió tras la crisis de los niños separados de sus padres en la que se podía leer “A mí realmente no me importa, ¿y a ti?” aún sigue siendo un misterio).

Melania es tal vez un enigma aún más grande que Trump e imágenes como esta, que la retratan como un holograma más que un ser humano, no conseguirán convertirla nunca en una figura cercana. Su carácter y su aspecto han llevado a teorías conspiradoras tan curiosas como aquella que aseguraba, el pasado octubre, que la mujer que acompañaba a Trump no era Melania, sino una doble. Pero tal vez ni Donald Trump ni ella pretendieron nunca dar la imagen de ser cercanos y agradables. Es posible que ahí, en esa frialdad y distancia tan transparentes, se encuentre su único gesto de honestidad. 

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