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Cuando la prensa es el peor enemigo del pueblo

'El cuarto poder' entra en el corazón de 'The New York Times' para dar cuenta del terremoto: el presidente que han elegido los estadounidenses rompe todos los parámetros conocidos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la salida de una reunión en The New York Times en 2016.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la salida de una reunión en The New York Times en 2016. AFP

Donald Trump ha vuelto a la carga contra los medios. La semana pasada, en un acto con veteranos de guerra en Kansas City, dijo a los presentes que no tenían que creer en “la basura de esta gente, las noticias falsas” y, entre ovaciones, señaló como apestados a los reporteros que cubrían la cita. También se enfadó mucho con una periodista de la CNN que quiso interesarse por unos pagos a una exmodelo durante la campaña presidencial: la vetó en la siguiente cita con los medios. Este domingo, Trump se sirvió de Twitter para contar que se había reunido con A. G. Sulzberger, el editor de The New York Times (NYT),para hablar de las noticias falsas que convierten a los medios en el “enemigo del pueblo”. El ataque es sistemático, machacón, está muy bien planificado.

Nada nuevo bajo el sol. A lo largo de los cuatro capítulos de El cuarto poder, la serie de televisión que realizaron Jenny Carchman y Liz Garbus para contar cómo cubrió el NYT el primer año de Trump en el poder, ya se ve con claridad cuál iba a ser la estrategia del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Demonizar a los medios que no le son afines, tacharlos de mentirosos, señalarlos como antipatriotas y construir el gran bulo de que son ellos los que inventan cuanto de malo pueda decirse de ese flamante líder que va a devolverle la grandeza perdida a Estados Unidos. El documental se mete en el corazón del periódico neoyorkino para dar cuenta del terremoto: el presidente que han elegido los estadounidenses rompe todos los parámetros conocidos, dinamita las más elementales reglas de juego y no tiene el menor rubor en proclamar sus consignas como si fueran verdades indiscutibles. El NYT reacciona haciendo lo que sabe hacer: seguir publicando noticias, investigar con rigor lo que las fuentes revelan a sus periodistas, procurar que el resultado de sus pesquisas se acerque a la verdad de los hechos.

Uno de los aspectos más fascinantes de la serie es ver el brío de la redacción. Un trabajo bien hecho siempre surge del contacto entre unos periodistas y otros, de la complicidad, de las críticas y sugerencias que se van haciendo mientras van atando los cabos de la información. Otro asunto esencial es la apuesta digital en la que está embarcado el periódico. Pero lo más relevante es sin lugar a dudas mostrar la terrible distorsión que ha introducido Trump. Desde el mismo momento en que te convierten en enemigo, te empujan a las trincheras. Y de esa manera, además de informar, el NYT parece condenado a librar una guerra.

En una de las entregas, uno de los periodistas entrevista al que pasaba por entonces por ser el artífice de armar el proyecto de Trump, Steve Bannon, hoy apartado del círculo íntimo del presidente pero muy activo en Europa. “Estaban los grupos de Sarah Palin, los del Tea Party, ridiculizados, fuera de juego”, le explica. “Los más locos. Ese grupo ha ganado la Casa Blanca. El plan es que este nuevo grupo se haga con la actual estructura. Estoy liderando una revolución y creo que vamos por buen camino. Controlamos la Casa Blanca, muy pronto controlaremos el Senado y creo que llegaremos a controlar el Congreso en 2018”.

Lo tienen muy claro. Frente a esa revolución, al NYT le toca informar. La serie muestra muchas movilizaciones de protesta. Pero es el Partido Demócrata el que tiene que ganarle las próximas legislativas a Trump. ¿Tiene algún plan?

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Fe de errores

En una versión anterior se decía que la serie El cuarto poder contaba los primeros cien días de Trump en la Casa Blanca. Ese periodo se aborda en el documental, pero solo en la primera de las cuatro entregas.