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De profesión, recicladora
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De profesión, recicladora

Estas trabajadoras informales realizan la labor de recoger residuos en un continente que no llega a recuperar ni el 5% de toda la basura que genera

  • En América Latina existe un millón y medio de recicladores y recicladoras informales que suelen pertenecer a los sectores más pobres y vulnerables de la sociedad. En un continente que apenas recicla, miles de mujeres que trabajan en este campo reclaman reconocimiento, condiciones de trabajo más dignas e inclusión en la gestión de residuos
    1En América Latina existe un millón y medio de recicladores y recicladoras informales que suelen pertenecer a los sectores más pobres y vulnerables de la sociedad. En un continente que apenas recicla, miles de mujeres que trabajan en este campo reclaman reconocimiento, condiciones de trabajo más dignas e inclusión en la gestión de residuos
  • Muchas ciudades se dieron cuenta finalmente de que los recicladores informales ya existían y podían tener un papel estratégico en la prestación del servicio de recolección y recuperación selectiva de los residuos incorporándolos a la gestión pública del servicio de limpieza
    2Muchas ciudades se dieron cuenta finalmente de que los recicladores informales ya existían y podían tener un papel estratégico en la prestación del servicio de recolección y recuperación selectiva de los residuos incorporándolos a la gestión pública del servicio de limpieza
  • El 70% de los recicladores de América Latina siguen trabajando en vertederos a cielo abierto en condiciones insalubres. Aida Luz lo lleva haciendo nueve años en el botadero de la ciudad de Quibdó, en el Pacífico colombiano, por diez euros al día con los que sobrevive y mantiene a sus hijos y nietos. Ahora, el paulatino cierre de vertederos previsto en muchos países del continente puede representar una oportunidad para mejorar las condiciones de vida de sus recicladores informales
    3El 70% de los recicladores de América Latina siguen trabajando en vertederos a cielo abierto en condiciones insalubres. Aida Luz lo lleva haciendo nueve años en el botadero de la ciudad de Quibdó, en el Pacífico colombiano, por diez euros al día con los que sobrevive y mantiene a sus hijos y nietos. Ahora, el paulatino cierre de vertederos previsto en muchos países del continente puede representar una oportunidad para mejorar las condiciones de vida de sus recicladores informales
  • A muchas madres recicladoras no les queda más remedio que llevarse con ellas a sus hijos porque no tienen dónde dejarlos. La creación de guarderías para los niños de estas trabajadoras es una reivindicación histórica que se hizo ya realidad en algunas ciudades argentinas y ecuatorianas.
    4A muchas madres recicladoras no les queda más remedio que llevarse con ellas a sus hijos porque no tienen dónde dejarlos. La creación de guarderías para los niños de estas trabajadoras es una reivindicación histórica que se hizo ya realidad en algunas ciudades argentinas y ecuatorianas.
  • Nohra Padilla viene de familia de recicladores, es la sexta entre 12 hermanos y creció escarbando las bolsas de basura que dejaban en puertas y esquinas de las calles de Bogotá. Hoy es una reconocida dirigente del movimiento de recicladores a nivel colombiano y de América Latina que lleva años luchando por la inclusión social de su colectivo
    5Nohra Padilla viene de familia de recicladores, es la sexta entre 12 hermanos y creció escarbando las bolsas de basura que dejaban en puertas y esquinas de las calles de Bogotá. Hoy es una reconocida dirigente del movimiento de recicladores a nivel colombiano y de América Latina que lleva años luchando por la inclusión social de su colectivo
  • El colectivo reciclador latinoamericano se encuentra en alerta ante la amenaza de que operadores privados entren en el negocio al ver ahora la posibilidad de un suculento lucro. Tras las penurias que pasaron, el duro camino recorrido y algunas conquistas logradas, quieren que se garantice que en el futuro el reciclaje lo seguirán realizando ellos. Su lema de lucha es: "Reciclaje sin recicladores es basura".
    6El colectivo reciclador latinoamericano se encuentra en alerta ante la amenaza de que operadores privados entren en el negocio al ver ahora la posibilidad de un suculento lucro. Tras las penurias que pasaron, el duro camino recorrido y algunas conquistas logradas, quieren que se garantice que en el futuro el reciclaje lo seguirán realizando ellos. Su lema de lucha es: "Reciclaje sin recicladores es basura".
  • Paula Andrea Vargas, que recicla desde los 12 años en las calles de Bogotá, trabaja 10 horas diarias tirando a pie de su zorro, la carreta en la que carga el material recuperado que encuentra entre la basura, ya sea cartón, papel o metal.
    7Paula Andrea Vargas, que recicla desde los 12 años en las calles de Bogotá, trabaja 10 horas diarias tirando a pie de su zorro, la carreta en la que carga el material recuperado que encuentra entre la basura, ya sea cartón, papel o metal.
  • María Marquez empezó como recicladora al lado de su abuela cuando tenía 13 años, siempre a regañadientes. Cuando escogían la basura, recuerda que salía papel de baño usado y le daba asco. Todavía hoy lamenta tener que meter las manos en la basura, así sea con guantes, porque la gente no recicla en sus casas.
    8María Marquez empezó como recicladora al lado de su abuela cuando tenía 13 años, siempre a regañadientes. Cuando escogían la basura, recuerda que salía papel de baño usado y le daba asco. Todavía hoy lamenta tener que meter las manos en la basura, así sea con guantes, porque la gente no recicla en sus casas.
  • Carol Gutiérrez se siente orgullosa de ser recicladora. Empezó de muy niña acompañando a su padre a reciclar por las calles de Barranquilla y hoy es la presidenta de una asociación de recicladores de esta ciudad colombiana donde trata de formalizar y mejorar las condiciones de trabajo de sus compañeras y compañeros.
    9Carol Gutiérrez se siente orgullosa de ser recicladora. Empezó de muy niña acompañando a su padre a reciclar por las calles de Barranquilla y hoy es la presidenta de una asociación de recicladores de esta ciudad colombiana donde trata de formalizar y mejorar las condiciones de trabajo de sus compañeras y compañeros.
  • María del Carmen Palomino no cobra ni tiene derecho a pensión. A sus 78 años continúa trabajando de recicladora como hace 50 años cuando empezó. Hoy lo hace en una nave de la Asociación de Recicladores de Bogotá y se siente más aliviada porque ya no ha de estar en la calle. Gana entre 100 y 130 euros al mes.
    10María del Carmen Palomino no cobra ni tiene derecho a pensión. A sus 78 años continúa trabajando de recicladora como hace 50 años cuando empezó. Hoy lo hace en una nave de la Asociación de Recicladores de Bogotá y se siente más aliviada porque ya no ha de estar en la calle. Gana entre 100 y 130 euros al mes.