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¿Puede un perro reanimar a personas?

Un can cuyo vídeo se hizo viral conoce la técnica pero no tiene fuerza para practicarla

Poncho simula la reanimación a su instructor Javier Ramírez. En vídeo, el reportaje completo.

El perro policía Poncho saltó a la fama el pasado 22 de junio por un vídeo en el que aparece simulando una reanimación cardiopulmonar (RCP). En menos de tres horas desde su grabación, ya se había hecho viral y medios de todo el mundo comenzaron a informar de que un perro de Madrid era capaz de salvar vidas de esta forma. Pero no es cierto. Sus capacidades, aún siendo muchas, son algo más limitadas. La escena forma parte únicamente de las exhibiciones para colegios que se celebran los jueves en el Escuadrón de Caballería, donde participan caballos y perros policía.

Javier Ramírez, instructor de Poncho y Policía Municipal de la Sección Canina, asegura que la RCP que pone en práctica en el vídeo el animal no es efectiva. “La presión no sabemos si es suficiente y el ritmo que tendría que llevar, debería ser más constante. Pierde tiempo con los saltos”. El Policía, sin embargo, defiende que sí puede salvar vidas, pero de otra manera: “Si esto me pasara a mí y me cayese, el perro llamaría la atención de la gente con la RCP”.

El vídeo publicado por la Sección de Relaciones Externas de la Policía Municipal de Madrid tiene más de tres millones de reproducciones en Twitter, casi 800.000 visitas entre Instagram y Facebook y alrededor de 30.000 personas lo han compartido con el resto de usuarios en las redes sociales. Medios de todo el mundo publicaron la escena y algunos de ellos se acercaron a la Sección Canina para conocer a Poncho y su instructor.

Una familia donó el perro la policía hace siete años, cuando tenía poco más de uno. Desde entonces no se separa de Ramírez: “A veces cuando no estoy, me busca en los vestuarios”. Una buena prueba de ello es que es Poncho solo practica la simulación de reanimación con su instructor. Con el resto se niega.

Ramírez decidió enseñarle a Poncho la RCP pensando en los niños. “Al hacerles una exhibición es más fácil introducirlo de esta forma, se les queda grabado”, dice. El agente tardó casi un mes en enseñarle a hacer la reanimación. Después, todos los días lo practicaba un poco para afinarla.

Poncho también es pionero en el seguimiento del láser. Cuando Ramírez apunta a un objetivo concreto, el perro se limita a buscar en la zona señalada por el punto de luz. Es uno de los 23 que forma parte de la Sección Canina de la Policía Municipal de Madrid y que se dedican a identificar explosivos, buscar drogas y realizar tareas de rescate. Todos viven en el mismo recinto y tienen camas calefactables para no pasar frío en el invierno. Durante el verano, gozan de un pequeño canal de agua de unos cinco metros para refrescarse.

La reanimación que aprendió Poncho de Ramírez es solo una muestra de lo cercanos que son y de lo bien que se entienden. “No hay ningún perro en la sección que tenga el vínculo que tiene este conmigo”, asegura el policía. Se les ve felices juntos. Ya son imprescindibles en la vida de cada uno. “Más que una mascota, más que un compañero, podría decir que es un amigo”.

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