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Muerte de un cómico: el trágico final del hombre que hizo reír a la década de los noventa

Phil Hartman era estrella de 'Saturday Night Live' y 'Los Simpson', pero también de un hogar convulso que explotó hace 20 años cuando su mujer lo asesinó y se suicidó después

Phil Hartman
Phil Hartman y su esposa Brynn en una imagen tomada en 1996, dos años antes de la muerte de ambos. Getty Images

“Tengo un avión, tengo un barco, tengo una gran casa, tengo una gran familia. De hecho, tengo todo lo que siempre he querido. Y me siento genial”. Phil Hartman le explicaba así al director de la última película que hizo, Joe Dante, cómo era estar en la cima de su vida y de su carrera. No era para menos. Era 1998 y protagonizaba su propia telecomedia, Newsradio, doblaba a varios de los personajes más populares en la serie de moda (Los Simpson) y el cine por fin empezaba a darle papeles secundarios en los que lucir su carismática bajeza moral. Pero tras aquella película (Pequeños guerreros) no habría más: Hartman murió asesinado por su esposa un mes antes de su estreno.

Phil Hartman era conocido por dotar de encanto a los personajes más mezquinos, que en manos de otro actor quizá resultarían solo despreciables

Phil Hartman (Ontario, 1948 – Los Angeles, 1998) era conocido por dotar de encanto a los personajes más mezquinos, que en manos de otro actor quizá resultarían solo despreciables. Sus compañeros en el histórico programa de humor Saturday Night Live lo llamaban “el pegamento” (apodo acuñado por Adam Sandler) por su capacidad de hacer aterrizar cualquier chiste y porque todo aquel que compartiese escena con él parecía más gracioso. Su marca era la comedia de autor, al deconstruir el sueño americano y satirizar su figura más icónica: la del canalla parásito que llega al poder mediante la labia.

Su Ronald Reagan disfrutaba inventándose una guerra con Irán para a continuación reconocer que hacerse fotos con niñas que vendían galletas era lo que más odiaba de su trabajo. Su Frank Sinatra era agresivo, camorrista e irresistible. Su Bill Clinton irrumpía en un McDonald's después de hacer footing durante cinco minutos para robarle la comida a los demás y pedir que nadie le contase a Hillary que había recaído en la comida rápida. En Los Simpson interpretó a Troy McLure, la estrella de cine venida a menos con cierta afición por los animales acuáticos; a Lionel Hutz, un abogado de centro comercial a quien la paz en el mundo le provoca escalofríos; y a Lyle Lanley, un estafador más americano que la mantequilla de cacahuete que va de pueblo en pueblo construyendo monorraíles con canciones tan pegadizas que nadie se acuerda de ajustar las tuercas de la infraestructura. Tal y como describe Mike Thomas, el autor de la biografía Phil Hartman Remembered, “los personajes de Hartman tenían una característica mezcla de inconsciencia, arrogancia y profunda falta de sinceridad”.

Phil Hartman (última fila a la derecha) con el equipo de 'Saturday Night Live' en la temporada 18 (1992-1993).
Phil Hartman (última fila a la derecha) con el equipo de 'Saturday Night Live' en la temporada 18 (1992-1993). Cordon

Un año después de fichar por el programa que le convertiría en una cara familiar para millones de familias americanas y que le daría un Emmy como guionista, Saturday Night Live, Hartman conoció a Brynn Ohmdal, una modelo de bañadores que aspiraba a abrirse camino como actriz. Antes de Brynn, se había hecho llamar Vicky Jo (su nombre real), Vicky o Brindon. Tras quedarse embarazada en la tercera cita, se casó con Phil Hartman en el que fue el tercer matrimonio de él. Ella era “la chica de sus sueños”, según contarían sus amigos tras su muerte, porque Hartman “nunca se había ligado a una tía buena así”.

Brynn llevaba regular vivir a la sombra de su marido. En la cabecera de Saturday Night Live Phil Hartman aparecía sentado en un bar con ella, pero mientras ella trataba de aparecer en el plano “el maldito director” le insistía en que se mantuviera en la zona menos iluminada. Brynn le confesó a su amiga Suzan Stadner que se sintió frustrada durante esa grabación y que le intimidaba compartir su vida con un hombre de éxito como Hartman. “Yo me meto en mi guarida y ella me tira granadas para que salga”, le contó el actor a su abogado y mejor amigo Steven Small.

Hartman trató de impulsar la carrera de su mujer escribiendo una serie para protagonizarla juntos, pero el proyecto fue cancelado por la cadena y el actor consiguió su propia telecomedia: 'Newsradio'

Cuando la segunda esposa de Hartman, Lisa Strain, le envió una felicitación por el nacimiento de su hijo Sean, Brynn le respondió con una carta de cuatro páginas “llena de la hostilidad más deleznable que podría imaginar” según explicó Strain. “Le pregunté con qué clase de persona se había casado y me respondió: 'pues deberías ver la carta que quería enviarte originalmente'. [Phil] desaparecía emocionalmente, su cuerpo estaba ahí pero él estaba en su propio mundo. Y esa pasividad te puede volver loca. Cuando yo protestaba, me decía que me estaba interponiendo en su carrera, que él era así y que seguiría siéndolo. Él quería que su matrimonio [con Brynn] funcionase, pero a la vez no sabía renunciar a su hábito de distanciarse de la mujer que más le necesitaba. Era un placer verle interactuar con la gente y aun sí tengo la impresión de que Brynn no recibió nada de esa atención”, concluye la exmujer de Phil Hartman.

Hartman, sin embargo, trató de impulsar la carrera de su mujer escribiendo y produciendo una serie para protagonizarla juntos, pero el proyecto fue cancelado por la cadena antes de grabarse y el actor consiguió su propia telecomedia, Newsradio. Brynn empezó a someterse a operaciones quirúrgicas, según asegurarían sus allegados porque su marido le insistía en que su cara era demasiado redonda, y acompañó sus horas como ama de casa con el alcohol: su marido utilizaba su avión para huir de su familia y, cuando estaba en casa, se refugiaba en la marihuana. A principios de 1998, Brynn Hartman ingresó en un centro de rehabilitación por sus adicciones al alcohol y la cocaína, pero lo abandonó a los cuatro días. En mayo, la asistenta abandonó su puesto de trabajo en medio del fuego cruzado de las tensiones domésticas de los Hartman. Algunas fuentes contarían que Brynn llevaba dos años suplicándole el divorcio a su marido, pero lo cierto es que durante los meses previos al asesinato la pareja había recurrido al senderismo y a los tratamientos de spa para reavivar la llama de su matrimonio: el 25 de mayo Brynn reservó el tratamiento Endless Courtship (“cortejo sin fin”) en el Skin Spa de Encino Avenue. El 28 de mayo le asesinó.

De izquierda a derecha, Tom Hanks, Phil Hartman y Tim Meadows en la temporada de 17 de 'Saturaday Night Live'.
De izquierda a derecha, Tom Hanks, Phil Hartman y Tim Meadows en la temporada de 17 de 'Saturaday Night Live'. Cordon

Aquella noche, Brynn salió a cenar con una amiga y, al regresar a casa, discutió con su marido. Los vecinos contarían que él gritó la palabra “divorcio” en varias ocasiones. “Tenían un patrón: discutían por la noche, luego él se iba a dormir y al día siguiente todo volvía a estar bien”, explicó Steven Small. A veces incluso él se hacía el dormido para que ella le dejase en paz. Pero aquella noche, pasadas las dos de la madrugada, Brynn cogió un revólver del calibre 38 y le pegó tres tiros mientras dormía: uno en el brazo, otro en el cuello y el último en la cabeza. A continuación, condujo hasta la casa de un amigo de la pareja (Ron Douglas) y le contó lo que acababa de hacer. Douglas no le dio importancia, dado el estado de embriaguez de Brynn, y le sugirió que se acostara. Pero tras registrar su bolso y encontrar la pistola, la despertó y juntos regresaron a la mansión de los Hartman.

Phil Hartman utilizaba su avión para huir de su familia y, cuando estaba en casa, se refugiaba en la marihuana

Para cuando Douglas encontró el cuerpo de Phil Hartman y llamó a la policía, ya eran las 6:20 de la mañana. Al llegar, los agentes se encontraron a Ron sacando al hijo de la pareja Sean (de 9 años) por la puerta y los policías hicieron lo mismo con su hermana Birgen (de 6). Aprovechando esta confusión, Brynn cogió un segundo revólver, se encerró en su dormitorio, se tumbó junto al cadáver de su marido y se pegó un tiro en la sien. La autopsia encontró restos de alcohol (su amiga Christine Zander, productora de Cosas de marcianos, confirmó que se habían tomado un par de cosmopolitans aquella noche), cocaína y el antidepresivo Zoloft, que según su prospecto mezclado con esas otras dos sustancias puede provocar brotes psicóticos e impulsos violentos.

Las reacciones oscilaron entre la tristeza (“Esto es una tragedia indescriptible” dijo Rita Wilson, mujer de Tom Hanks y compañera de Hartman en Un papá en apuros, “ahora dos niños se han quedado sin las dos personas más importantes para ellos y con una vida llena de confusión por delante”) y el clásico testigo de “siempre saludaba”: el camarero de Buca di Beppo, el bistró donde Brynn Hartman cenó por última vez y donde el matrimonio había celebrado su 40 cumpleaños días antes, explicó que “siempre parecían felices, se agarraban las manos, se reían y parecían estar pasándoselo bien”.

Brynn cogió un revólver y le pegó tres tiros mientras dormía: uno en el brazo, otro en el cuello y el último en la cabeza. A continuación, condujo hasta la casa de un amigo y le contó lo que acababa de hacer

Christine Zander aclaró que Brynn estaba de buen humor aquella noche, que no le contó ninguna preocupación y que habían hecho planes para el fin de semana siguiente. Su amiga Andrea Diamond la definió como una buena madre que acompañaba a sus hijos a todas partes y que jamás se sintió atrapada en su condición de ama de casa. Los familiares denunciaron a la empresa farmacéutica Pfizer y al psicólogo infantil que le recetó Zoloft a Brynn Hartman, tras lo cual ambas partes llegaron a un acuerdo económico para evitar ir a juicio.

Troy McLure y Lionel Lutz jamás volvieron a aparecer en Los Simpson. El personaje de Hartman en Newsradio murió de un ataque al corazón fuera de cámara en un episodio en el que los personajes de la telecomedia recordaban sus anécdotas con él sin poder contener las lágrimas. Phil Hartman había sido víctima de ese mismo sueño americano que él satirizaba, ese que con tanta facilidad se vuelve una pesadilla y consume la paciencia, la autoestima y la salud mental de sus participantes. Ese triunfo que acerca al artista al público pero le aleja de todo lo demás. Si Troy McLure abría todas sus intervenciones con “Hola, soy Troy McLure, es posible que me recuerden de otras películas como...”, el legado de su doblador lleva 20 años luchando porque su muerte no sea más recordada que su vida.

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