Ir al contenido
_
_
_
_

Dormir amordazado, levantarse a las cuatro y sumergirse en hielo: bienvenidos a la era de las rutinas extremas

La autoexplotación ha llegado a un terreno que antes hablaba de cuidados: en la lógica tardocapitalista que triunfa en ciertos (y exitosos) perfiles de las redes sociales el sufrimiento contabiliza como autosuperación y los ejercicios disparatados como tabla de entrenamiento

Un joven Jean-Claude Van Damme en un gimnasio de París. Sus entrenamientos eran extremos, pero nada comparado con lo que proponen algunos 'influencers' en 2025.
Marita Alonso

Cuando Robin Sharma, experto mundial en liderazgo y desempeño, desarrolló el concepto del club de las cinco de la mañana, que defiende que esa es la hora idónea a la que despertar para incrementar la productividad y mejorar la salud, muchos consideraron que sus enseñanzas eran tan exageradas como ridículas. Sin embargo, desde Michelle Obama, que se despierta cada día a las cuatro y media, hasta el CEO de Apple, Tim Cook, que se despierta entre las cuatro y las cinco, son muchos los poderosos que presumen de haber hecho de los madrugones los mejores aliados de su éxito. Al hacerlo, ponen en marcha rutinas en las que no falta el deporte, la meditación y los suplementos. La semana pasada la sensación de las redes sociales fue el exatleta estadounidense de decatlón Ashton Hall, que subió a X un vídeo que tiene más de 700 millones de visitas y en el que muestra los pasos que componen su ritual de belleza matinal, que comienza a las 3.52. Ni un minuto arriba, ni abajo.

Entre sus prácticas no falta el mouth taping, consistente en taparse la boca con una cinta adhesiva para dormir (sus defensores aseguran que mejora la calidad del sueño, reduce los ronquidos, combate la sequedad bucal y el mal aliento, afina la línea de la mandíbula y mejora tanto la salud dental como la digestión) y meter la cara en un cuenco con agua y cubitos de hielo. Ambas prácticas son virales y cada vez más habituales: desde Steve Aoki hasta David Beckham han ido más allá al sumergir el cuerpo en agua helada para consumir más calorías o perder grasa gracias a esos gélidos baños. Conocido como Método Wim Ho, la técnica se basa en la exposición al frío y promete una transformación física y mental. El cantante Nick Cave asegura que le ha ayudado a recuperarse mentalmente tras años terribles y el actor Taron Egerton es un firme defensor. “He empezado a hacerlo bastante”, decía a ICON en 2023. “No sé si has visto que hay una gran cultura de la inmersión en frío, sobre todo en Estados Unidos. Muchos encuentran que les sienta muy bien. Yo estaba rodando en Nueva Orleans y lo probé. Me encantó cómo me hizo sentir. Es un reto, porque es muy difícil al principio. Cuando salgo estoy eufórico, con claridad mental. Lo que más me gusta es que me hace sentir muy optimista, y para mí el optimismo es lo contrario de la ansiedad. Con ansiedad todo es negativo, tienes una sensación de fatalidad inminente, de miedo. Mi respuesta es zambullirme en agua fría. Si siento ansiedad por la mañana, la mato así”. Rubén Ávila, autor de El mito del cardio (Alienta Editorial, 2025), señala que estos chapuzones a bajas temperaturas no tienen especial sentido. “Aunque bien es cierto que los cambios térmicos potencian el consumo energético desde el tejido adiposo pardo para regular la temperatura corporal, este consumo es residual, por lo que no acaba de ser una estrategia convincente”, aclara a ICON.

El hecho de que en el clip de Ashton Hall el agua mineral Saratoga aparezca de forma constante (Kheri Tillman, responsable de marketing de Primo Brands, conglomerado al que pertenece la marca, ha asegurado a Business Insider que el exatleta no tiene ningún tipo de contrato con la compañía) y que Hall se frote el rostro con cáscaras de plátanos ha fomentado la aparición de infinidad de memes que se mofan de las prácticas del deportista.

A quien madruga...

Celebridades y creadores de contenido comparten con orgullo en sus vídeos de get ready with me (prepárate conmigo, un clásico de las redes sociales de influencers de estilo) los rituales de belleza y entrenamientos que llevan a cabo a horas cada vez más tempranas. Al remarcar los beneficios que conlleva la práctica deportiva al comienzo del día, Fernando Ugena, entrenador de la plataforma Entrena Virtual, resalta que al entrenar temprano y actuar el deporte como activador, aumenta considerablemente la frecuencia energética para afrontar la jornada. “También optimizaremos todas nuestras tareas, ya que con ello reduciremos ese estrés por querer llegar a todo. Empezar el día entrenando, siempre que sea posible, es mejor que dejarlo para última hora, cuando tal vez la energía sea más baja por el transcurso de toda la jornada”, asegura. Belén Llorens, nutricionista de la plataforma y de Vikika Team, señala un aspecto psicológico a tener en cuenta: “Quien entrena por la mañana se siente satisfecho por tener todo el día por delante, por lo que ningún contratiempo podrá quitarle ese tiempo para entrenar”.

“Si para entrenar a las 5 o 6 de la mañana estás recortando horas de descanso, el impacto negativo sobre tu salud metabólica, hormonal y emocional puede terminar siendo mayor que cualquier beneficio del entrenamiento”
Mariel Silva

Sin embargo, Rubén Ávila cree que el debate tendría que ser otro. “No deberíamos de valorar qué tipo de entrenamiento realizar, ni a qué hora entrenar, sino buscar cómo conseguir mejoras sobre el tejido muscular esquelético, de forma recurrente, minimizando riesgos sobre tejidos y articulaciones”, asegura.

La doctora Mariel Silva, directora de Servicios Médicos de SHA España y experta en well-ageing, advierte de la importancia de que ninguna de las prácticas matutinas por las que tantos abogan sea a costa del sueño. “Si para entrenar a las 5 o 6 de la mañana estás recortando horas de descanso, el impacto negativo sobre tu salud metabólica, hormonal y emocional puede terminar siendo mayor que cualquier beneficio del entrenamiento”, explica. “No hay una hora mágica. El mejor momento para entrenar es el que se adapta a tu vida, a tu ritmo biológico y que puedas sostener sin afectar tu descanso”, añade.

Un hombre entra en un gimnasio en Sydney, Australia.

¿Y qué hay de la ingesta de suplementos? Brian Johnson, el multimillonario que pretende ser más longevo que nadie, presume de ingerir 111 al día. Pero Silva aclara que ese tipo de prácticas no son recomendables para la mayoría de las personas. “La longevidad no se construye a base de tomar cientos de suplementos. Ese enfoque, si no está respaldado por una evaluación clínica y analítica sólida, puede ser no solo innecesario, sino potencialmente contraproducente. En medicina de precisión y en salud preventiva, lo que buscamos es personalizar cada intervención; no se trata de acumular cápsulas por si acaso, sino de identificar qué necesita realmente cada persona en función de su perfil genético, su estilo de vida, sus analíticas y sus objetivos”, asegura.

El poder de madrugar

“Intenta despertar 2-3 horas antes de tu hora habitual y maximiza la exposición a la luz exterior por las mañanas, antes del mediodía, para poner en marcha procesos beneficiosos para la salud mental y física. Al despertar, hidrátate con agua y electrolitos, pero evita consumir cafeína inmediatamente. En su lugar, expón los ojos a una luz brillante, idealmente la del sol, y retrasa el consumo de cafeína hasta que hayan pasado entre 90 y 120 minutos desde la hora a la que te levantaste. Esto ayuda a aumentar el nivel máximo de cortisol y mejora el estado de alerta y anímico”, recomienda el neurocientífico estadounidense Andrew Huberman, que en 2021 creó el popular podcast Huberman Lab, donde entre otras cosas, explica a sus oyentes las bondades de sus rutinas, entre las que por supuesto no falta el ejercicio temprano “para aumentar la temperatura corporal central” y las duchas con agua fría “para aumentar el estado de alerta”.

La periodista Constance Grady explicaba en un artículo publicado en Vox que estas rutinas son “un capricho y una virtud capitalista”. “Al dedicar tiempo a cuidar el cuerpo y la salud mental a primera hora de la mañana, la teoría es que podrás hacer más después. De hecho, esa es la razón por la que Andrew Huberman hace todo eso: para optimizar su productividad”, asegura. La productividad vuelve a aparecer en un texto publicado en la web de Rize, una aplicación diseñada para optimizarla y para desarrollar mejores hábitos de trabajo, donde asegura que una rutina matutina es una de las maneras más poderosas de atraer el éxito a largo plazo. “Por la mañana los eventos del día aún no te han afectado. Esto significa que puedes elegir tus acciones con mayor consciencia, decidiendo qué te conviene”.

¿Control, arte escénico u obsesión?

Mientras que la rutina de seis horas de Ashton Hall ha sido considerada “desquiciada” por muchos analistas, Louis Pisano, un crítico estadounidense que desde París escribe para diversas cabeceras, señala en su newsletter que ante un mundo cada vez más caótico y descontrolado, tal vez Ashton Hall tenga razón. “Quizás la verdadera respuesta no sea rechazar estas rutinas obsesivas y ritualistas, sino aceptarlas. Quizás la única manera de sobrevivir al capitalismo tardío y al horror general de la vida moderna sea cultivar la existencia de cada uno”, asegura antes de señalar que cuando cada día está planeado al milímetro, no hay lugar para el miedo existencial y emerge entonces la calmante sensación de control.

“La vida ahora mismo se antoja terriblemente incierta: la economía es un desastre, el planeta está en llamas y las redes sociales se mueven demasiado rápido para que nadie pueda seguirles el ritmo. Es imposible saber qué pasará después. Y no es que esta sensación de inestabilidad sea irracional”, asegura. Opina que por eso, cuando la gente siente que no tiene control sobre las cosas más relevantes, se centra en microgestionar “las cosas más pequeñas”.

La doctora Mariel Silva considera que es importante revisar este tipo de rituales cuando estos se vuelven interminables, rígidos o están cargados de expectativas poco realistas. “Si estamos hablando de rutinas de más de una hora a las seis de la mañana, con múltiples productos, dispositivos y prácticas que supuestamente prometen juventud eterna, conviene preguntarse si realmente están mejorando la calidad de vida o simplemente sumando presión”, advierte. Explica que ni la belleza ni el bienestar deberían construirse desde el sacrificio, sino desde el equilibrio.

Pisano añade que las mujeres ya no abogan por rutinas de cuidado facial al uso, sino que adoptan ceremonias de muchos pasos empleando sus máscaras LED como si se tratara de un rito sagrado, mientras que los finance bros ya no se limitan a ir al gimnasio, sino que alteran sus cuerpos como si estos fueran una startup tecnológica. “Cada café de la mañana, cada rutina de relajación vespertina y cada página de bullet journal (un sistema de organización personal creado en 2013 por Ryder Carroll) forman parte del mismo y desesperado acto de automitología. Ashton Hall lo lleva al extremo”, argumenta. “Su rutina matutina es arte escénico, pero, en cierto modo, ¿acaso no lo son también las nuestras?”.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Marita Alonso
Redactora especializada en cultura pop y estilo de vida. Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid. 
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_