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A por bosques más femeninos

Ejemplos como el de Nepal empiezan a abrir camino en el sector forestal a las mujeres, aún relegadas y sin acceso a la gestión y explotación en muchas partes del mundo

Dos mujeres recogen hierba en los límites de la comunidad forestal de Kumore (Nepal).
Dos mujeres recogen hierba en los límites de la comunidad forestal de Kumore (Nepal). Usaid

Nepal, el país del Himalaya y uno de los menos desarrollados del mundo, es también un país de bosques. Casi el 45% de su superficie es forestal. Y de ella, un cuarto se gestiona de forma comunitaria, con un sistema que beneficia a casi 10 de los 29 millones de nepalíes. Pero, en una sociedad patriarcal, la toma de decisiones en esos grupos de explotación de los bosques estaba tradicionalmente reservada a los hombres. Las mujeres quedaban al margen. En 2009, la cosa empezó a cambiar.

El estado de los bosques del mundo, un informe anual de la FAO (agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura) destaca el modelo comunitario nepalí, adoptado por muchos otros países de Asia y Latinoamérica, por el que son las comunidades las que aprovechan y manejan los recursos forestales. La importancia de los árboles se refleja, por ejemplo, en el uso de la madera: siete de cada diez hogares del país recurren a ella como combustible para calentarse o cocinar. Pero el documento celebra todavía más el giro feminista del sistema con los cambios legales y organizativos iniciados hace nueve años.

Hoy, el 50% de los puestos de decisión en esas cooperativas forestales nepalíes están reservadas a mujeres, y estas ya ocupan tres de cada diez posiciones de mando. Los autores del texto destacan cómo se permite a estas ejercitar derechos de igual a igual con los hombres, y señala que 1.072 de los más de 19.000 grupos son exclusivamente femeninos.

El estado de los bosques

La edición de 2018 de El estado de los bosques del mundo, se centra en el papel de los bosques para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, esas metas que los países se han marcado para reconducir la deriva del mundo para 2030. Cuando se sabe que el mundo perdió 15,8 millones de hectáreas de bosque tropical (el doble de la superficie de Andalucía) el año pasado, el documento reconoce que "queda mucho por hacer", pero también destaca algunos avances.

Por ejemplo, que hoy se recicla el 56% del papel, cuando en 1970 era menos de un 25%, o que la reutilización de materiales para elaborar productos de madera ha permitido que la producción crezca cuatro veces más rápido que las necesidades de madera nueva en las últimas dos décadas.

“Los bosques son fundamentales para los medios de vida de millones de personas”, según José Graziano da Silva, director general de la FAO. Uno de cada cinco habitantes del planeta obtiene de ellos ingresos y alimentos diversos. Preservarlos es especialmente importante para los 250 millones de personas sobre todo en África y Asia que viven en bosques y sabanas, auténticos focos de pobreza. Entre ellos están cuatro de cada 10 pobres rurales del mundo.

El empleo forestal formal —registrado y remunerado—, que en la última medición ocupaba a más de 18 millones de personas en todo el mundo, "es visto como un sector predominantemente masculino en muchas culturas y sociedades", recuerda el informe. "Pero las mujeres empiezan a introducirse paulatinamente", y en lugares como Tanzania o Indonesia ya son más del 20% de la fuerza laboral en este ámbito. Incluso en el subsector de la madera, cuando por lo general se las admitía solo en la recogida de otros productos del bosque como bayas, setas, plantas o similares. Los productos no madereros generan un negocio mundial de cerca de 88.000 millones de dólares, según los datos "probablemente infraestimados" de la FAO. En Nepal, se calcula que cada hogar recoge unos 160 kilos de setas silvestres cada año.

Como en Nepal, en gran parte del mundo las mujeres realizan en los bosques esas tareas más domésticas o de subsistencia, en lugar de actividades comerciales o que permitan obtener buenos ingresos. De los 850 millones de personas que recogen leña para combustible en el mundo, ellas son 830. Por eso han desarrollado un mayor conocimiento de los bosques que, según el informe, "abre oportunidades importantes para convertir esa labor de subsistencia en empoderamiento político y económico".

Para ello, entre otras cosas, es necesario garantizar su acceso a los derechos sobre el bosque. En Nepal se ha avanzado, también en la capacidad de las mujeres para quedarse con los derechos sobre terreno forestal. Pero el estudio apunta que hay al menos 34 países donde las hijas no tienen los mismos derechos a la hora de heredar que los hijos, 35 donde se discrimina a las viudas, y hasta 90 donde las costumbres (normas que aún regulan la gestión forestal en gran parte del mundo) dificultan el acceso de las mujeres a la tierra.

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