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El tiburón blanco reaparece en aguas de Baleares después de 30 años

La expedición científica 'Alnitak' filma por primera vez un ejemplar de 'Carcharodon carcharia' de cinco metros en aguas de Cabrera

El tiburón avistado.

En aguas del mar balear, a ocho millas de la costa de la isla de Cabrera, la expedición científica Alnitak 2018 ha documentado y filmado durante 70 minutos la presencia de un gran tiburón blanco de cinco metros de longitud. Se trata de la primera constatación científica en 30 años de la presencia de un ejemplar de tiburón blanco (Carcharodon Carcharias) en aguas españolas, ya que en los últimos años las noticias sobre la presencia de esta especie de gran escualo se limitaban a avistamientos no confirmados y rumores.

La organización para la conservación del medio ambiente Alnitak ha informado a través de su página de Facebook del histórico hallazgo, que se produjo en la mañana del jueves 28 de junio durante una jornada de trabajo de la expedición dirigida por el biólogo Ricardo Sagarminaga, que se encuentra embarcado en compañía del también biólogo y director de documentales Fernando López-Mirones y una tripulación de diez personas de cinco países. Durante 70 minutos la tripulación ha filmado los movimientos de un tiburón blanco de cinco metros en aguas cercanas al Parque Natural de Cabrera.

La captura del mayor ejemplar en las islas y la última de la que se tiene constancia se produjo en 1976 a manos del pescador Xisco López

“Nosotros íbamos a lo nuestro, con un hidrófono para escuchar cetáceos. Vimos una aleta negra y enseguida observamos que era un tiburón muy grande. Las condiciones del mar eran estupendas y tuvimos al ejemplar a unos tres metros del barco y durante 70 minutos pudimos observarlo cerca” afirma todavía con la emoción del momento López-Mirones, que explica que no iban preparados para meterse en el agua para observar aún más de cerca al tiburón. Tras subir al mástil para filmar el ejemplar, la tripulación formada por voluntarios, y en la que también participaban dos adolescentes que ganaron un concurso escolar, se dedicaron a documentar el hallazgo y realizar fotografías.

La especie es la misma que habita en mares de Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica “pero son poblaciones diferentes”, según el biólogo. En esas latitudes, el tiburón blanco es predador de lobos marinos mientras que, en el Mediterráneo, el eje de su alimentación se basa en el atún rojo. “Este tiburón no se acerca a la costa y no come humanos. No formamos parte de su menú” subraya López-Mirones.

Coincide con ello el biólogo miembro del grupo de especialistas en tiburones de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza, Gabriel Morey, que afirma que no se han dado casos de ataques de tiburones en las costas de Baleares.

“En cuanto a comportamiento, las poblaciones son diferentes. En los últimos años se ha descubierto que pueden recorrer grandes distancias, como un ejemplar que fue marcado en Australia y hallado después en Sudáfrica a una distancia de más de 20.000 kilómetros. Asumiendo que puede haber una población mediterránea se desconoce la conexión que puede tener con el tiburón blanco del Atlántico” señala el también vicepresidente de la asociación Ondine, que participó en la revisión de la población de tiburón blanco del Mediterráneo hace unos años. “Se presupone que hay unos pocos centenares en el Mediterráneo, es una especie en peligro crítico de extinción” concluye Morey.

Un viejo conocido

El tiburón blanco no es una especie desconocida en Baleares y la presencia de este gran escualo en aguas españolas era un rumor constante y una evidencia histórica que había sido respaldada por fotografías y por la toponimia en toda la costa balear, catalana y de la Comunidad Valenciana, aunque la última captura de la que se tiene constancia en las islas data de 1976. En 2007, un documental del periodista Juan Andrés Ruiz sobre la historia de esta especie en aguas de Mallorca cifraba en 27 las capturas de este gran escualo por parte de pescadores locales en zonas cercanas a la isla entre 1920 y 1976.

La captura del mayor ejemplar en las islas y la última de la que se tiene constancia se produjo en 1976 a manos del pescador Xisco López, que atrapó un tiburón blanco de más de seis metros en la zona de Cap Farrutx. Siete años antes el pescador Guillem Ferragut documentó la pesca de un escualo de seis metros que se había colado en su almadraba en la zona de Bahía Azul, al sur de la isla. Durante las décadas siguientes en zonas de costa de las Baleares se encontraron cuerpos de cetáceos fallecidos que presentaban mordeduras que hacían indicar que el gran tiburón blanco no se había extinguido en el archipiélago. La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza tiene catalogadas unas treinta especies de tiburones en el entorno de las islas, como la tintorera, el tiburón peregrino o el tiburón zorro, algunos de ellos en situación de amenaza.

La expedición dirigida estos días por Sagarminaga se realiza en aguas profundas del entorno del Parque Natural de Cabrera y se lleva a cabo en el marco del programa Libera impulsado por la organización ecologista SEO Birdlife en colaboración con Ecoembes y que incide en la concienciación sobre el mantenimiento de los espacios naturales libres de basura. En las últimas semanas la expedición ha realizado varias investigaciones con la recogida de datos sobre tortugas marinas, cachalotes, delfines, atunes rojos y mantas raya. También han recopilado información sobre la presencia de microplásticos en el mar y han adoptado medidas para la divulgación de la conservación medioambiental del medio marino.

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