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Bajo el signo de Saturno

Este titán podría ser el personaje mitológico que más le pegaría a Mariano Rajoy

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el pasado 10 de mayo en el Palacio de la Moncloa.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el pasado 10 de mayo en el Palacio de la Moncloa. EFE

Al hilo de esa manía de los medios de comunicación franceses de otorgar el calificativo de Júpiter a Emmanuel Macron, llevo varios días barruntando cuál podría ser el personaje mitológico que más le pegaría a nuestro Mariano Rajoy.

No es fácil, porque ni a la ilimitada imaginación mítica se le pudo ocurrir un modelo en el que encajara nuestro presidente. He pasado revista también a otra inagotable fuente de estereotipos personales, las tragedias de Shakespeare, y, nada, no hay manera.

O casi, porque Saturno parece que no es mal candidato. Hay que recordar que este titán equivale al griego Chronos, el tiempo. Y Rajoy va siempre precedido por su fama de medir los tempos políticos. No en el sentido de la occassione maquiaveliana, el saber aprovecharse de una determinada coyuntura para decidir políticamente. Su tiempo es más bien eso que los latinos llamarían nunc stans, el eterno presente, el ahora que permanece. Es decir, el no hacer nada, el no actuar, el perenne fluir del tiempo político sin tener que intervenir en él decidiendo. Eso lo convierte en el líder político más previsible. Siempre que esperamos que actúe, decide no actuar. Y cuando ya es inevitable, como con la crisis catalana, traslada la decisión a otros. Ha conseguido que nuestro mayor problema salga de la política para encaminarse por los tortuosos plazos de la vía judicial.

Control de tiempos, como con el nuevo presupuesto, que le facilitará seguir en el poder durante dos años más sin tener que gobernar. Lo impide la aritmética parlamentaria, su situación ideal. Política sin Parlamento, reducida a mera gestión de asuntos corrientes. Pero, como ya se está viendo, le permitirá aguantar también hasta que la ansiedad de Ciudadanos les vaya erosionando poco a poco por su afán de superarlo por la derecha. Estos sí que no saben esperar ni marcar los tiempos.

Hay algo, sin embargo, en lo que sí es político, el querer reproducirse en el poder. Y como en el caso de Saturno, la mayor amenaza para su reinado suele provenir de sus propias filas. Por eso nunca tuvo que devorar a sus hijos, como en la conocida imagen del personaje mítico, ellos ya fueron devorándose entre sí. Rodrigo Rato, Alberto Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre, Ignacio González y tantos otros fueron cayendo por sus propios excesos. Y ahora la lucha sigue entre sus dos colaboradoras más cercanas.

Con todo, la mejor imagen de Mariano Rajoy no es mitológica, es esa foto tomada el pasado 2 de mayo, día de la Comunidad de Madrid, en la que aparece una silla vacía con Dolores de Cospedal a un lado y Soraya Sáenz de Santamaría al otro. El partido y el Gobierno en plena tensión personal. Y el líder, ausente, que manda a pesar de su no implicación. Lo visible invisible, la metáfora de nuestra política.

Por cierto, al final fue Júpiter quien le arrebató el poder a Saturno. Como tengamos que esperar a un Macron lo llevamos claro.

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