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La cría controlada de tortugas marinas aumenta la supervivencia de la especie

Una nueva técnica de reproducción reduce la alta tasa de mortalidad de la 'Caretta caretta', especie de la que solo sobreviven uno de cada mil ejemplares nacidos

Eclosión de huevos de tortuga incubados en el Oceanográfico de Valencia.

Cada vez son más los animales a punto de desaparecer. De hecho, alrededor del 20% de las especies del planeta se encuentran en peligro de extinción. La contaminación, la sobreexplotación de los recursos naturales, la caza ilegal, el cambio climático y la destrucción de hábitats por parte de la raza humana suelen ser los principales motivos de extinción de las especies. Según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la tortuga marina Caretta caretta, la única especie de tortuga que anida en España, se encuentra en una situación vulnerable, ya que solo una de cada mil recién nacidas sobrevive y llegan a la vida adulta.

Investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV), la Universitat de València, la Estación Biológica de Doñana, la Fundación CRAM y la Fundación Oceanogràfic, junto a la colaboración de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural de la Generalitat Valenciana han realizado con éxito el primer estudio sobre la supervivencia de las crías de esta tortuga en el Mediterráneo, logrando multiplicar por seis la supervivencia de esta especie durante los primeros meses de vida.

Los científicos han utilizado la técnica Head Starting para reducir la tasa de mortalidad de las tortugas, un método basado en la incubación, eclosión, cría y posterior liberación de las tortugas marinas una vez han superado el primer año de vida. Según José Luis Crespo, responsable de programas de conservación de la Fundación Oceanogràfic e investigador principal del estudio, este método se utiliza en especies cuya supervivencia después del nacimiento es muy baja. “En el caso de las tortugas marinas solo llegan a la parte adulta una o dos de cada mil. El 90% de las recién nacidas mueren durante los primeros días o semanas ya sea porque se las comen los cangrejos, las gaviotas o los animales que están por la playa. Hay una criba brutal”, afirma.

Según Crespo durante muchos años ha habido programas para mantener la especie, sin embargo, la motivación del estudio es que se encontraron con un escenario nuevo: tortugas anidando en playas turísticas de la costa valenciana y otras playas del Mediterráneo, por lo que procedieron a proteger las nidadas españolas para no condicionar su supervivencia a la actividad humana. Una parte del nido se deja en una playa protegida y la otra se lleva al Oceanográfico. El objetivo es mantener a las tortugas en cautividad hasta que alcancen el tamaño y peso adecuado que las ponga en menor peligro ante especies depredadoras. Durante este tiempo también aprovechan para hacer otras pruebas, como poner comida junto a trozos de plástico para que aprendan a distinguir qué pueden comer y qué no. “Sobre todo, para que puedan sobrevivir en un mar con tanta suciedad y contaminación como el Mediterráneo”, dice el científico.

Una tortuga marina es liberada con el dispositivo de rastreo por satélite
Una tortuga marina es liberada con el dispositivo de rastreo por satélite

La labor de concienciación también es importante para asegurar la supervivencia de la especie. Los científicos del Oceanográfico realizan eventos de liberación en los que la gente puede participar y aprender sobre la importancia del cuidado de las tortugas. “Si alguien se encuentra a una tortuga en la playa lo que tiene que hacer es alejarse y llamar al 112, porque si nos acercamos y la cogemos para hacernos una foto la tortuga se desorienta y se va sin anidar”, manifiesta Crespo.

Antes de su liberación, las tortugas son marcadas con un dispositivo de rastreo por satélite que permite a los científicos mejorar su conocimiento sobre la supervivencia y los patrones migratorios de estos animales, ya que, tras su nacimiento, las que sobreviven solo vuelven a tierra como adultas en época de anidación. Hasta ahora no habían tenido información de lo que llaman ‘los años perdidos de las tortugas’. Desde el año 2015 han sido liberadas 19 tortugas bobas con el dispositivo de rastreo y, según los científicos, los resultados son muy favorables.

El dispositivo adherido a su caparazón está diseñado para que dure un año, aunque si deja de emitir señal antes no pueden saber a ciencia cierta si es porque han crecido y el aparato se ha caído o porque han sido devoradas. “Si vemos que a la semana ya no funciona es porque seguramente esa tortuga está muerta”, dice Crespo. Por ahora, ocho de las 10 tortugas mantenidas en Head Starting que fueron liberadas el año pasado continúan emitiendo señal. Sus movimientos pueden seguirse desde la página web seaturtle.org. Las conclusiones del estudio afirman que es necesario desarrollar dispositivos más precisos de rastreo, sin embargo, los resultados evidencian que las tortugas criadas en Head Starting pueden sobrevivir hasta llegar a la vida adulta y contribuir a la anidación.

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