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Políticos impotentes

El 15-M criticaba la impotencia democrática: la de políticos atados de manos ante el poder económico

Cacerolada convocada por el 15-M en 2012 por su aniversario.
Cacerolada convocada por el 15-M en 2012 por su aniversario. Luis Sevillano

Una de las principales críticas a la democracia durante la crisis de representación que afloró con el 15-M fue la falta de autonomía del poder político. La sensación de que la política estaba desprotegida frente a un poder económico que no rendía cuentas en las urnas. La incapacidad de los políticos de actuar siguiendo las preferencias de la ciudadanía.

Dicha crisis derivó en un cambio del sistema de partidos y en una etapa política convulsa, caracterizada por una mayor fragmentación parlamentaria, la falta de acuerdos y la profundización de la crisis política en Cataluña. Un escenario donde la política se ha vuelto más necesaria que nunca, aunque la fragmentación y la polarización compliquen su ejercicio.

¿Está la política a la altura de los retos? La pregunta es pertinente porque dos propuestas recientes para resolver la parálisis institucional en el Congreso y en Cataluña consisten precisamente en bajar los brazos: renunciar a hacer política y renegar de sus actores para resolver conflictos.

La primera es la petición improvisada del PP al PSOE de cinco votos “al azar” para aprobar los presupuestos generales. Lo llamativo no es que el PP pretenda endosar a los socialistas la responsabilidad sobre la eventual falta de acuerdo presupuestario, sino que para ello esté dispuesto a desnudar su incapacidad para seguir negociando con el PNV.

La segunda es la oferta del líder de En Comú Podem de formar un Gobierno transversal en Cataluña con personalidades ilustres independientes que, desprovistas del vínculo partidista, puedan conseguir lo que los partidos son incapaces de alcanzar. Partidos políticos retirándose para que gobiernen independientes que no deben rendir cuentas ante los ciudadanos no era precisamente el futuro político que albergaban quienes demandaban otra forma de hacer política.

El 15-M criticaba la impotencia democrática: la de políticos atados de manos ante el poder económico. Hoy son los propios políticos quienes se declaran impotentes y dispuestos a renunciar a la gestión de la parcela de poder donde siguen teniendo soberanía, justo cuando la política es más necesaria que nunca. @sandraleon_

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