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El martirio de Guta

El alto el fuego decretado por la ONU en la castigada región siria no ha sido respetado

Miembros de Defensa Civil Siria buscan el cuerpo de una víctima bajo un edificio derrumbado en la región de Guta-

La región siria de Guta Oriental, vecina a Damasco, es escenario desde hace casi dos semanas de una violenta ofensiva ante la cual no han servido de nada los compromisos de alto el fuego alcanzados entre las partes ni los llamamientos humanitarios internacionales.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, desde el pasado 25 de febrero, cuando tenía que haber entrado en vigor un alto el fuego de 30 días decretado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, han perdido la vida más de 890 personas, de las cuales unas 190 son niños. Son víctimas de un ataque masivo lanzado por las tropas del dictador Bachar el Asad para recuperar la zona de manos de diversas fuerzas rebeldes.

Previamente, las localidades de la zona habían sido sometidas a bombardeos indiscriminados contra la población civil para los que se utilizó tanto la aviación como fuerzas de artillería de campaña.

El nivel de destrucción y muerte llegó hasta tal extremo que la ONU forzó un alto el fuego, entre otras cosas para permitir la entrada de ayuda humanitaria a una población civil atrapada en medio de la destrucción. Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, protector de El Asad, garantizó un cese de hostilidades diario de cinco horas de duración. Ninguna de las dos treguas ha sido respetada ni un día.

Tras varios años de guerra en Siria —y de lo que ya es el mayor éxodo del siglo XXI— ni siquiera está clara la cifra de habitantes de Guta Oriental. Las organizaciones internacionales manejan cifras que oscilan entre las 163.000 y las 400.000 personas. Sin embargo, en estos casi 15 días solo ha conseguido llegar a la zona un convoy conjunto de la ONU, el Comité Intencional de la Cruz Roja (CIRC) y la Media Luna Siria. Apenas ha transportado alimentos para 27.500 de los cercados.

Mientras la dictadura siria sigue masacrando a su población civil, la comunidad internacional solo ofrece buenas palabras.

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