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Goyas 2018: ¡qué bien nos han venido los palos!

Ernesto y un servidor pensamos que esta vez también nos saldríamos con la nuestra. Pero no, se nos cayó la máscara y se nos vio el cartón

FOTO: Ernesto Sevilla y, a la derecha, Joaquín Reyes, en la gala de los Goya. / VÍDEO: Declaraciones de Reyes para EL PAÍS.

Ernesto y un servidor pensamos que esta vez también nos saldríamos con la nuestra; que con acudir puntuales, duchados y sobrios ya estaba casi todo el trabajo hecho; que después nuestras ocurrencias y chorradas —poco elaboradas—, como venía siendo habitual, colarían. Que, en definitiva, el público sucumbiría a nuestro encanto una vez más. Pero no, se nos cayó la máscara y se nos vio el cartón.

Es el momento de pedir disculpas.

Por verter sobre el Langui una vomitona de broma, perdón.

Por las 25 pausas en el monólogo de Ernesto, perdón.

Por mis caras de pánico repartidas de forma desigual, perdón.

Por los 32 carraspeos en el monólogo de Ernesto, perdón.

Por masajearnos la cara de forma desaforada —el uno al otro— durante un momento que pareció eterno, perdón.

Por conminar al crítico más importante de este país a participar telemáticamente, perdón.

Por los 13 titubeos en el monólogo de Ernesto, perdón.

Por sonreír con los dientes manchados de chocolate, perdón.

Por simular que empezaba un número musical cuando en realidad no era así, perdón.

Por sugerir burdamente que los vascos y vascas practican poco el coito, perdón.

Por crear la atmósfera perfecta para que de la boca de Leticia Dolera salieran las palabras “campo de nabos”, perdón.

Por dedicarle una broma indescifrable a Maribel Verdú, perdón.

Por las siete veces que Ernesto repitió la palabra “Javis”, perdón.

Por provocar que la gente echase de menos a Resines rapeando, perdón.

Por convertir Un velero llamado libertad de Perales en un engendro trap, perdón.

Y podría seguir, pero solo dispongo de 300 palabras con espacios para expresarme…

En definitiva ¡QUÉ BIEN NOS HAN VENIDO LOS PALOS!

Posdata: nos merecíamos más, os habéis quedado cortos.