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Reflexiones de la élite africana sobre la sociedad del mañana

Artistas, intelectuales y figuras africanas relevantes del mundo de los negocios, las finanzas, la política o la tecnología debaten en el Foro de Saint Louis (Senegal)

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Saint Louis (Senegal)

La mágica kora de Ablaye Cissokho dio la bienvenida a la ciudad a las 450 personas venidas de más de 60 países de todo el mundo, invitadas a participar a finales de 2017 en el Forum de Saint Louis , un ambicioso evento ideado por el empresario Amadou Diaw, bajo el título África para un mundo repensado. “Dar la mano, darse la mano, sin tener miedo, pues todos venimos del mismo lugar”, resonaban las palabras de la teatral puesta en escena inaugural, “tener confianza en la Humanidad y en todo lo que podemos hacer juntos”.

La idea de reunir a una buena parte de la élite del Continente en la antigua capital de África del Oeste, situada en la desembocadura del río Senegal, era justamente reflexionar sobre “cuál es el África que queremos, y sobre todo, qué humanidad queremos”. Un evento filosófico en la línea de los Ateliers de la Pensée, que han celebrado recientemente su segunda edición en Dakar, pero que incorporan personalidades del mundo de la política, de los negocios, de las finanzas o de la tecnología a las ya citadas celebridades de la cultura o del mundo académico, con el fin de ofrecer un espectro más variado de reflexiones e incorporar la práctica existente.

“El mundo está sufriendo una crisis de valores, y creo que desde África podemos avanzar algunas de las respuestas que tenemos. África, al igual que la ciudad de Saint Louis es Patrimonio de la Humanidad”, justifica el organizador, Amadou Diaw.

Durante dos jornadas y en un escenario que simulaba un plató de televisión, un desfile de panelistas procedentes de todos los ámbitos intercambiaron ideas sobre los temas propuestos, diversos, pero con el trasfondo común del África osada, positiva, la que se abre al mundo.

Nombres consolidados como el periodista libanés Lyan Zimman, el cazatalentos togolés Didier Acoutey, directivos de empresas de comunicación como los senegaleses Alioune Gueye o Pape Amadou Ngom, exministros como Amadou Kane de Senegal o Jean Louis Billon de Costa de Marfil, empresarios hoteleros como Paolo Gomes (Guinea Bissau) o Mossadeck Bally (Níger) o la responsable del PNUD en Burkina Faso Metsi Makheta intercambiaron con figuras emergentes del continente como la promotora cultural Aïsha Deme, la empresaria camerunesa en el ámbito de la educación Candance Bisseck o el arquitecto de Mauricio, Gaétan Siew. Hubo también tiempo para la presentación de casos prácticos como el de la escuela de humoristas creada por el nigerino Mamane, la empresa de cosméticos naturales de Magatte Wade o la creación de accesorios y joyas con piel de pescado de Agathe Derycke.

Sin duda los dos momentos fuertes del Foro fueron las charlas protagonizadas por el economista y escritor Felwine Sarr (cuyo ensayo Afrotopia se identifica como germen del Foro) y la exministra francesa Fleur Pellerin sobre La sociedad de mañana, repensar la convivencia y la de Alioune Sall, director del think tank panafricano African Futures Institute y el realizador mauritano Abderrakhmane Sissako, sobre Los futuros de África, en las que se sistematizaron buena parte de las pistas esbozadas por el resto de actores.

Cinco claves para un mundo más humano

“La buena convivencia pasa necesariamente por no tener miedo del otro, ni tampoco creerse depositario de los valores universales”, afirmaba Amadou Kane. Jean Louis Billon añadió a la fórmula la exigencia de redistribución de la riqueza: “Para convivir en paz hay que vivir decentemente, de manera digna y en respeto con la Naturaleza”.

Sobre si la democracia es esencial para el desarrollo de esta convivencia, Felwine Sarr reflexionó sobre el concepto mismo, que debe incorporar “la capacidad de participación, la noción inclusiva del bienestar y la puesta en marcha de mecanismos de gestión de conflictos”. Sarr, que calificó de error la importación en África de un modelo europeo “creado en un tiempo y contexto precisos y diametralmente diferente al nuestro”, insistió en que la democracia necesita de un proceso interno “que tenga sentido para la gente”.

Para el cineasta Abderrakhmane Sissako, en este proceso “los estados tienen la responsabilidad de crear espacios de encuentro que hagan dialogar a la sociedad y evolucionar unidos".

Tres son las premisas que según Lydie Hakizimana debe tener la escuela africana para formar a personas felices, que para ella, debe ser el objetivo final de la institución: “No sentirse en monopolio del conocimiento, inculcar el deseo de aprendizaje en todo momento de la vida y fomentar el orgullo de quienes somos y donde venimos”. Es así como se formará a seres humanos con capacidad de crear un valor añadido en su sociedad.

El mundo está sufriendo una crisis de valores, y creo que desde África podemos avanzar algunas de las respuestas que tenemos

Para Felwine Sarr, además, la escuela debe poner el acento en que la sociedad de mañana tenga un “imaginario más amplio que incluya no solo la comunidad propia sino también la de toda la Humanidad”. “Si no nos sentimos coherederos del bagaje universal nunca tendremos las herramientas para integrar al otro en igualdad”, afirma el economista.

“La individualización, en el sentido de goce de una mayor autonomía y capacidad de crecimiento personal que va asociado a la modernidad, no es incompatible con la articulación de la solidaridad colectiva”, afirmó Felwine Sarr, en contra del modelo individualista egoísta que propone el capitalismo exacerbado. Para él, en África se puede encontrar un buen modelo, alejado del binomio individuo contra comunidad, sino “conjugando los deseos personales sin desatender las necesidades colectivas, y por lo tanto asegurando la vida del grupo”.

El planificador Alioune Sall apuntó la transformación social como único detonador del mejor escenario futuro del continente. “Para poder apostar por ella hay que tener claros ciertos puntos: no existe transformación social sin un objetivo, sin un paradigma alternativo de referencia; comporta un riesgo y para ello es clave el papel de lo inmaterial, de la cultura; y precisa de acción, una acción inscrita en un tiempo que sobrepasa al de los políticos que se inscriben en la dinámica electoral sino que necesita de hombres de Estado, de planificadores y visionarios de largo plazo”.

“Creatividad tenemos para exportar”, sentenciaba Magatte Wade, y abría una serie de paneles sobre la importancia de la cultura y de la innovación social. Aquí se insistió en la articulación de un discurso del ayer y del mañana, en partir de las experiencias de la ciudadanía para la construcción de ciudades creativas al modelo de AACC de Jenny Mbaye, y de la renovación del tipo de ciudadano, en el que el papel de la diáspora es crucial “tanto a nivel de diversidad como de innovación”, como recordó Gaétan Siew.

Además de los panelistas, el Foro hizo venir a Saint Louis durante cuatro días a numerosas personalidades del mundo del arte (el escultor Jems Koko Bi, el fotógrafo Malick Welli, o el cantante de Bisso na Bisso, entre otros), de la moda (los creadores de Bull Doff o las modelos Esther Kamatari, Sonia Rolland y Flora Coquerel) e intelectuales de referencia como Hervé Sérieyx o Massamba Diop, hijo de Cheikh Anta Diop, que fueron invitados expresamente por Diaw para conocer el potencial de Saint Louis, intercambiar entre ellos y participar en las diversas actividades del programa OFF, entre las que estaba la inauguración del Museo de la Fotografía Muph , conciertos, desfiles de moda, degustaciones gastronómicas y visitas guiadas a la isla.

Aunque no se pusieron restricciones de entrada fueron pocos los participantes que vinieron por su propio pie, ya que ni el programa ni el modo de inscripción se hizo público en ningún momento por parte de la organización. Ésta fue una decisión criticada por la opinión pública de la ciudad (empresarios locales, medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil), con la que se había hecho un extraordinario trabajo previo y que se esperaba intercambiar con los selectos participantes.

Durante los últimos seis meses el equipo de Forum Saint Louis realizó, bajo el nombre de preforos, una serie de talleres temáticos participativos con el fin de sensibilizar sobre el evento y recoger las propuestas de los diferentes actores sociales. Los primeros en debatir sobre el futuro de la ciudad fueron los representantes de la administración local, seguidos de los jefes religiosos, musulmanes y cristianos, y autoridades tradicionales de Saint Louis. Igualmente, hubo lugar para un encuentro con las personas mayores, con jóvenes con proyectos sociales y otro para mujeres emprendedoras.

El que se pretende ser el nuevo Foro de Davos ha sentado las bases de un diálogo multiactor y multisector sobre África

“El modelo de Saint Louis, tanto en cómo se ha gestionado históricamente la convivencia entre culturas como en la promoción del saber hacer local y el espíritu innovador, puede ser un ejemplo para el mundo”, afirmaba Diaw en la presentación del evento que, sin embargo, se quedó corto en poner en relieve estas experiencias locales ante sus prestigiosos invitados.

El Forum de Saint Louis tiene vocación de perdurar en el tiempo, con idea de convertirse en anual hasta que se consolide, y posteriormente cada dos años, incluso con la posibilidad de cambiar de sede manteniendo el nombre. El que se pretende ser el nuevo Foro de Davos ha sentado las bases de un diálogo multiactor y multisector sobre África que sin duda recogerá algunos frutos tanto en el plano de la materialización de sinergias como en el avance de la reflexión hacia un mundo más común. Para ello, algunos opinan que sería importante repensar un formato que integre más voces procedentes del África anglófona (lo que dificultaría la logística pues todo el evento transcurrió en francés), así como aquellas de la diáspora y la afrodescendencia, que reclamaron su espacio en los debates y conversaciones.

Como broche final, el saxofonista Manu Dibango acompañado del pianista congolés Ray Lema, no necesitó palabras para resumir el espíritu del Foro, reuniendo en escena voces diversas cantando a un África llena de optimismo y esperanza.

El Foro, celebrado a finales de noviembre, continua hasta ahora capitalizando las intervenciones de los diferentes ponentes en su página web y redes sociales, donde también visibiliza las pequeñas y medianas iniciativas africanas que siguen la filosofía de sostenibilidad, innovación y convivencia intercultural que quiere promover el evento, citado en la misma ciudad para finales de 2019, según confirma la organización.

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