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La sonda que quiere revolucionar las cirugías oncológicas

Científicos canadienses han desarrollado una sonda que permite detectar más del 90% las células cancerosas en el cerebro. Actualmente realizan investigaciones para utilizarla en otros procedimientos

Uso de la sonda en una cirugía cerebral.
Uso de la sonda en una cirugía cerebral.

Una sonda de fibras ópticas y del tamaño de un bolígrafo podría llegar en pocos años a los hospitales y, con ello, revolucionar las cirugías oncológicas. Gracias a este instrumento, los médicos detectarán directamente en el quirófano las células cancerosas en el cerebro, y es posible que puedan hacerlo más adelante también en otros órganos. “Podemos identificar estas células con una precisión muy alta y en tiempo real”, comenta a EL PAÍS Frédéric Leblond, profesor de ingeniería física en el Politécnico de Montreal y miembro del Centro de Investigación del Hospital de la Universidad de Montreal.

Actualmente, los neurocirujanos deben guiarse por imágenes obtenidas por resonancia magnética para distinguir las zonas afectadas. Ante la duda de extraer ciertos tejidos, deben recoger muestras y enviarlas a patología, en un procedimiento que toma tiempo y que es insuficiente en muchos casos. “El peor miedo es quitar un fragmento del cerebro que no esté afectado y dejar al paciente con secuelas permanentes, o no extraer todas las partes dañadas”, señaló en una entrevista al diario La Presse Kevin Petrecca, neurocirujano del Instituto Neurológico de la Universidad McGill.

Leblond fue el coautor principal, junto con Petrecca, de un artículo publicado en febrero de 2015 en Science Translational Medicine, donde se presentó esta sonda manual que funciona por espectroscopia Raman. Leblond explica que en el procedimiento se emite luz, se obtiene el espectro y se realiza un análisis estadístico en un ordenador, gracias a la inteligencia artificial. Así, se efectúa una comparación por medio de algoritmos en una base de datos para detectar características específicas de las células cancerosas. El estudio de 2015 se llevó a cabo con  un grupo de 15 pacientes con gliomas de grados 2, 3 y 4. Los resultados arrojaron una sensibilidad del instrumento del 94% y una especificidad del 91%.

Leblond y Petrecca presentaron en julio de 2017 los resultados de un modelo mejorado de la sonda. Lo hicieron en las páginas de Cancer Research, la revista de la Asociación americana para la investigación sobre el cáncer. Este segundo modelo, dotado de fibras suplementarias para agregar el uso de espectroscopia de reflexión y de fluorescencia, fue probado en 19 pacientes. Arrojó una sensibilidad del 100% y una especificidad del 93%. Además de tumores primarios, el instrumento detectó metástasis en el cerebro por cáncer de colon, piel y pulmón.

Kevin Petrecca y Frédéric Leblond, principales desarrolladores de la sonda. ampliar foto
Kevin Petrecca y Frédéric Leblond, principales desarrolladores de la sonda.

Las investigaciones de los canadienses han sido citadas por sus pares académicos en revistas como Chemical Society Reviews y Annals of Translational Medicine. Asimismo, Kevin Petrecca y Frédéric Leblond han expuesto el fruto de sus trabajos en distintos foros internacionales. Muestra de ello fue la participación de Petrecca en un simposio organizado por el Centro oncológico de la Universidad de Harvard en 2016, dedicado a los tumores cerebrales. “Hemos recibido muchos correos electrónicos por parte de cirujanos y pacientes preguntando por la sonda”, cuenta Leblond.

Ehsan Edjlali, miembro del laboratorio de óptica radiológica que dirige Leblond en el Centro de Investigación del Hospital de la Universidad de Montreal., muestra a este diario la sonda. Si la precisión de este instrumento ha sorprendido en los estudios, su reducido tamaño y su poco peso también asombran. Edjlali colabora con Leblond efectuando simulaciones en el ordenador para tomar mejores imágenes de tejidos.

Frédéric Leblond comenta que la sonda ha sido utilizada hasta el momento en más de 140 pacientes y que este año realizarán un estudio multicéntrico, tanto en hospitales de Canadá como de otros países. Confía en que el instrumento recibirá en menos de tres años el visto bueno de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), ya que está en un programa acelerado de aprobación. Leblond señala también que han probado la sonda en otros órganos afectados por el cáncer, específicamente en próstata, pulmón y ovarios. Los resultados, al igual que con el cáncer cerebral, han sido muy elevados.

Leblond y su equipo se concentran ahora en proyectos para incorporar la sonda a otros instrumentos de uso oncológico. Por ejemplo, en agujas para biopsias y en robots utilizados en cirugías de boca y garganta. “Seguiremos trabajando para buscar que los enfermos prolonguen su vida con la mayor calidad posible”, agrega el investigador canadiense.

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