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OPINIÓN

Un doble desafío: acceso y protección a los niños en el mundo digital

Tratando de forma integral el acceso de los menores a la Red podremos aprovechar todo su potencial y ofrecerles un entorno seguro

Mansoor, de 12 años, prueba la realidad virtual en el campo de refugiados de Za'atari, Jordania.
Mansoor, de 12 años, prueba la realidad virtual en el campo de refugiados de Za'atari, Jordania.

Cuando iba al colegio, en clase de inglés había un programa de intercambio de correspondencia con algún niño que vivía al otro lado del océano. Era una experiencia emocionante: escribías la carta con tu mejor letra, la acompañabas con algún dibujo sobre tu familia y amigos e incluso, a veces, con una fotografía en la que salías estupendamente. Llevabas la carta al buzón y las siguientes semanas, o meses, esperabas, esperabas y esperabas la carta de contestación de tu amigo. No le conocías, pero ya era tu amigo, porque la conexión con alguien tan lejano parecía mágica.

El mundo en los años ochenta iba a aquel ritmo. Afortunadamente, el gran avance de la tecnología ha permitido que podamos conectar con muchas más personas en un intervalo mínimo de tiempo, y los menores y los jóvenes, que saben aprovechar las oportunidades de la vida como nadie, han tomado rápidamente el relevo. Internet les ha abierto un mundo de oportunidades de conexión, de acceso a información y de posibilidades nunca antes visto. Los datos lo demuestran, con un 71% de la población joven conectada a Internet frente al 48% de la total.

Pero a pesar de que están muy presentes en la Red —uno de cada tres usuarios en todo el mundo es un niño—, aún son escasas las medidas para protegerlos de los riesgos del mundo digital, así como para garantizar el acceso a contenido online seguro, según el informe de Unicef El Estado Mundial de la Infancia 2017: niños en un mundo digital.

Este trabajo de investigación analiza por primera vez de manera integral cómo la tecnología digital está afectando a las vidas y las posibilidades vitales de los niños, y describe los peligros que entraña y las oportunidades que ofrece. Sostiene que los gobiernos y el sector privado no han seguido el ritmo y no se han adaptado al cambio, de manera que los más pequeños están expuestos a nuevos riesgos al tiempo que los más desfavorecidos quedan atrás.

Si no aprovechamos bien las oportunidades del mundo digital podemos encontrarnos con un nuevo factor de desigualdad. Los niños y jóvenes menos conectados son los africanos, con alrededor de tres de cada cinco sin acceso a la Red. En Europa son tan solo uno de cada 25.

A pesar de que uno de cada tres usuarios de Internet es un niño, aún son escasas las medidas para protegerlos de los riesgos del mundo digital

Por eso, y para contribuir a la elaboración de políticas más eficaces y de prácticas comerciales más responsables en beneficio de los menores, se les debe proporcionar a todos acceso asequible a recursos online de alta calidad.

Pero también es nuestro mandato protegerles, y con este informe pedimos a los gobiernos y al sector privado que tengan en cuenta la protección de los niños frente a los peligros del mundo online, como el abuso, la explotación, la trata, el acoso cibernético y la exposición a contenidos inadecuados.

Es necesario que los gobiernos cuenten con políticas más eficaces y tengan siempre en consideración a la infancia cuando publiquen políticas y normativas relativas al mundo digital. También creemos necesario que las empresas promuevan prácticas empresariales éticas más responsables, que protejan a los menores de los peligros a los que pueden estar expuestos en internet.

Para ello hay que dotar el acceso al mundo online de una educación que les permita orientarse, discriminar qué es más o menos correcto y estar debidamente informados y seguros cuando utilicen internet. Asimismo, se tiene que proteger su privacidad e identidad en el mundo digital, así como combatir el acoso cibernético, la explotación o la exposición a contenido inadecuado.

Únicamente la acción colectiva de gobiernos, sector privado, organizaciones de infancia, docencia, familias y los propios niños puede contribuir a garantizar la igualdad de oportunidades en el medio digital y hacer de este un espacio más seguro y accesible para todos.

Si esto se logra y todos hacemos un buen uso de Internet y las nuevas tecnologías, millones de niños y niñas en el mundo tendrán más fácil alcanzar su máximo potencial y desarrollo. Solo así estaremos en el buen camino para romper los ciclos intergeneracionales de la pobreza.

Javier Martos Mota es director ejecutivo de Unicef Comité Español.

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