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Descubrimos una firma del famoso grafitero Muelle en un mercado de Madrid

Se creía que solo quedaba en pie la de la calle Montera pero un zapatero tiene enmarcada otra obra del mítico artista, fallecido en 1995

Muelle
Carlos Ibáñez es zapatero en el Mercado de Barceló y tiene una firma auténtica de Muelle.

Imagínate que entras en una de esas tiendas de fotografía de judíos en Nueva York y ves, tras la kippah del dependiente, un dibujo de Keith Haring. O de Basquiat. Piensas “bueno, será una lámina o algo”. Pero no lo has pensado; lo has dicho en voz alta y el hombre tras el mostrador te mira y te dice: “No. Es un original”.

La escena se repite en el Mercado de Barceló. Estás comprando patatas, tomates y unos puerros y, de repente, te giras y descubres, en el puesto de un zapatero, una firma de Muelle. M-U-E-L-L-E. Hablamos de Juan Carlos Argüello, pionero del grafiti en España, creador del estilo flechero propio del tagueo madrileño y una leyenda del arte urbano. Fallecido prematuramente en 1995, en 2016 el ayuntamiento de Madrid le dedicó un jardín en su barrio, Campamento. En los 80 y en los 90 firmó por todo Madrid pero toda su obra ha desaparecido, salvo una firma protegida –menos mal- en un edificio de la calle Montera. Una muestra del arte del Muelle que justo ahora cumple 30 años –se pintó el 14 de noviembre- y que está considerada como su única firma visible en Madrid.

Bueno, eso creíamos. Hasta ahora.

La obra fue un regalo que Muelle le hizo Carlos a finales de los 80.
La obra fue un regalo que Muelle le hizo Carlos a finales de los 80.

Carlos Ibáñez es, desde hace dos años, el zapatero del Mercado de Barceló. En la pared de su minúsculo puesto, junto a figuritas de Darth Vader y retratos familiares, hay una firma de Muelle enmarcada. Auténtica. Y con historia. “Fue un regalo que el propio Muelle me hizo cuando yo era un crío, a finales de los 80”. De cerca, uno se da cuenta de que no está hecha ni con rotulador –como las firmas de los inicios del grafitero- ni con spray. Es una firma hecha con aerógrafo y ahí está la clave. “Gabriel Raya, un creativo de publicidad en los 80, puso en contacto a Muelle con mi padre, Jorge Ibáñez, creativo de la agencia Sedan. Él fue el que hizo, por ejemplo, el logo de Asturias Paraíso Natural”, explica Carlos.

Lo que buscaba Muelle era aprender a pintar con máscaras –plantillas de cartulina sobre las que se pinta, tal y como hace Banksy– para hacer evolucionar su estilo. “Era una época en la que todo se hacía a mano: mi padre era diseñador gráfico pero trabajaba con rotuladores edding, con cartón pluma, etc. Un día llegó Muelle hasta su estudio para que le enseñara a trabajar con el aerógrafo. Hacían pruebas sobre cartón pluma para practicar la técnica y esta es una de esas pruebas. Yo andaba por allí, tendría unos siete u ocho años, le pedí un dibujo a Muelle y debí hacerle porque me hizo una firma y me la regaló”, cuenta Carlos.

Esta es la zapatería de Carlos en el Mercado de Barceló.
Esta es la zapatería de Carlos en el Mercado de Barceló.

Efectivamente, la firma de Muelle está hecha sobre cartón pluma y un churretón en la letra eme delata que se trata de una prueba. También tiene un golpe en uno de los lados y alguna que otra mancha de humedad. “Lleva conmigo desde que era pequeño y me lo he ido llevando a cada una de las casas en las que he vivido”. El marco en el que está la firma viene de uno de los pisos de alquiler de Carlos. “Llegamos a una casa con un cuadro muy feo. Tiré el cuadro a la basura y me quedé con el marco para poner la firma. Y hasta hoy. Como no tenía sitio en casa para ponerlo, me lo he traído aquí, al curro”. Desde hace dos meses se expone en el Mercado de Barceló y ya hay quien se ha interesado por él. “Me han preguntado por él, pero no lo vendo ni de coña. Me da igual lo que me ofrezcan”.

Pero la relación de la familia Ibáñez con la historia del arte callejero español no acaba aquí. Carlos recuerda que Muelle “trabajaba como mensajero y a veces llevaba los encargos de diseño gráfico” de su padre. “Era un máquina con el vespino”. Además de firmas de Muelle, en la casa familiar también quedan, como vestigios de una época, firmas de otros grafiteros de la época como Bleck la Rata: “Sé que sigue vivo y que vive en Nueva York. La firma que le hizo a mi padre, además, está dedicada”.

Firma de otro grafitero mítico: Bleck la Rata.
Firma de otro grafitero mítico: Bleck la Rata.

Crecer en un ambiente así marca, porque Carlos, antes de zapatero, ha sido dj de música negra durante 17 años en locales míticos como “el Bogui o el Bash Line, aunque las facturas las han pagado el pachangueo y el bisbaleo”. Le tiraba el hip-hop y conoció a grandes nombres de la época como Paco de CPV, Frank T o el Meswy, aunque para la foto de este artículo posa con una camiseta de AC/DC. “¿Sabes qué tengo también por casa? Camisetas que hacía Muelle aunque ya deben estar hechas una mierda y no tengo ni idea por dónde andarán”. La firma, por lo menos, sí que está expuesta. En un mercado: Arte para el pueblo.

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