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Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler reposan en una clínica de Marbella

La pareja se encuentra desde hace días haciendo ayuno terapéutico acompañados de Tamara Falcó

Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler
Vargas Llosa e Isabel Preysler, la pasada primavera. GTRES

Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler pasan parte del verano en la clínica Buchinger de Marbella, uno de los refugios favoritos de los famosos y millonarios para descansar y ponerse a punto. El premio Nobel es un habitual del establecimiento desde hace muchos años y ahora ha convencido a su actual pareja de los beneficios de seguir esta terapia. Ambos están acompañados por Tamara Falcó, hija de Preysler, y también decidida a perder unos kilos tras sufrir un problema de tiroides como el escritor. Preysler no desea perder peso pero sí descansar tras un año lleno de largos viajes.

Según el doctor alemán Otto Buchinger, creador de este método de adelgazamiento, el ayuno terapéutico ayuda a prevenir y curar enfermedades físicas y psíquicas. Los médicos del centro aseguran que así se garantiza: la prevención de factores de riesgo (sobrepeso, estrés, hipertensión); el tratamiento de enfermedades cardiovasculares y del aparato digestivo; trastornos metabólicos y desequilibrios del sistema inmunitario.

Carmen Martínez Bordiú, con Vargas Llosa en Málaga, en los toros el pasado día 19.
Carmen Martínez Bordiú, con Vargas Llosa en Málaga, en los toros el pasado día 19. GTRES

La pareja llegó a Marbella el día 16 y están por tanto a punto de cumplir el plan de descanso impuesto en la clínica. En el centro médico no impiden salir a almorzar o cenar, pero los pacientes deben de seguir las indicaciones de su médico: nada de pan, solo verdura y pescado a la plancha y por supuesto nada de alcohol. Sin embargo, Vargas Llosa e Isabel Preysler no han sido pillados por los paparazis que montan guardia a la espera de la ansiada foto. El escritor sí ha sido visto en la plaza de toros de Málaga acompañado por Carmen Martínez Bordiú, gran amiga de Preysler.

A primeros de mes y antes de desplazarse a Marbella, la pareja estuvo en la costa azul. Aterrizaron en un avión privado en Niza, desde donde se trasladaron en helicóptero hasta el puerto de Saint-Tropez para embarcarse en el Lady Marina, propiedad del multimillonario suizo Sergio Mantegazza, quien posee una fortuna estimada en 3.000 millones, según Forbes.