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historia

La antigüedad de lo urbano

Algunas de las ciudades más antiguas habitadas en la actualidad

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Damasco  Flickr Creative Commons

Poner fecha a la aparición de las primeras ciudades y así, al surgimiento del hecho urbano, no es tarea fácil. Por un lado, porque supone datar el origen de un asentamiento humano. A menudo sobre la base de evidencias más o menos claras como las que aportan los restos arqueológicos, o los mitos, historias y leyendas locales. Por otra parte, por la dificultad de definir el momento en que un asentamiento humano adopta un carácter urbano. Así, hacer el listado de las ciudades más antiguas del mundo no es sencillo, ni hay un acuerdo unánime.

Han sido múltiples los estudios geográficos que han dedicado sus páginas a identificar el momento en que un lugar adquiere el carácter de ciudad. Y que, para algunos, viene marcado por la aparición de obras hidráulicas de irrigación para la mejora de la producción agrícola, cuyo aumento da lugar a la aparición de grupos o elites dirigentes y organizativas. O que, para otros, se explica como consecuencia lógica del desarrollo de un excedente fruto de la revolución neolítica, que sería intercambiado y a la vez permitiría generar un cuerpo de comerciantes, viajeros, o artesanos. Y poco después, de soldados que protegieran estas rutas de comercio, o escribas que llevaran el registro. Generando poco a poco sociedades estratificadas, con acceso diferenciado a las riquezas, urbes fortificadas, y el desarrollo del Estado.

Unas ciudades que han sido y son, ante todo, una realidad cambiante. Sus características han variado a lo largo del tiempo, adaptando su configuración a las necesidades de cada época. Pero existe un cierto consenso en aquellos rasgos que las distinguen como tales y las diferencian de los asentamientos rurales. Una distinción que en los tiempos previos a la Revolución industrial probablemente era más sencilla, ya que la línea de separación entre el campo y la ciudad era más nítida. Pero el desarrollo de las vías de comunicación ha reconfigurado las necesidades de localización de la actividad económica, y ha dotado de una cierta homogeneización a muchas pautas de comportamiento y formas de vida. Actualmente, por eso, son diversos elementos combinados los que deben tenerse en cuenta en la definición de lo urbano:

  • El tamaño, medido en número de habitantes, y su densidad poblacional (si bien la existencia de áreas agrícolas densamente pobladas, como sucede en China, hace necesario sumar otras variables).
  • La forma y aspecto de la aglomeración.
  • Las funciones económicas y el predominio de actividades no agrícolas.
  • El tipo de paisaje, y una morfología producida por el ser humano
  • Una "cultura urbana".
  • Una forma de vida y sistema específico de normas o valores, de comportamientos, actitudes y opiniones: aislamiento social y anonimato, secularización, segmentación de roles, normas poco definidas, especialización funcional y división del trabajo, gran movilidad, economía de mercado, o debilitación de las estructuras familiares.

De este modo, las ciudades más antiguas del planeta, si bien la datación de su origen sea en ocasiones aproximada, son aquellas donde se han encontrado vestigios de características propiamente urbanas más tempranos.

Y una gran parte de ellas se concentran en el occidente asiático. Que, convertido en un escenario de conflictos armados desde hace casi una década, ha visto la destrucción de gran parte de su patrimonio urbano histórico. Acrecentado por los saqueos de buscadores de tesoros que excavan y trafican con las piezas encontradas en un enorme mercado negro internacional. Así sucedió primero en Irak, y ahora en Siria. Las primeras ciudades de la historia, donde naceron la escritura y la civilización, están desapareciendo para siempre. Y también su forma de vida. Hoy ligada a un altísimo sufrimiento humano, al éxodo, y a la supervivencia en condiciones de vida de gran dureza.

Ejemplo de ello son Damasco y Alepo (Siria), dos de las más antiguas ciudades del mundo.

Alepo, una de las ciudades sirias más importantes, tiene evidencia de asentamientos humanos desde 6.000 AC, si bien es posible que anteriormente fuera habitada por pobladores nómadas. Estuvo bajo el control hitita hasta alrededor del año 800 AC, para después pasar a manos de los asirios, griegos y persas. Y fue ocupada por los romanos, bizantinos y árabes. Hoy, los efectos de la guerra han sido implacables con una parte importante de su patrimonio cultural y arquitectónico. Ejemplos de ello son la estructura original del minarete de la Mezquita Omeya, de mil años de antigüedad, que permanecía intacta desde su construcción hasta hace poco. Más de una cuarta parte de la ciudad vieja ha quedado totalmente destruida. Y tres cuartas partes de del zoco medieval, el mercado cubierto más extenso del mundo, está convertido en ruinas.

Damasco remonta sus orígenes posiblemente hasta el 9.000 AC, si bien hay consenso en limitar el rango de ciudad a la capital siria al año 2.000 AC, aproximadamente, cuando los arameos llegan a la zona y convierten los poblados en urbe. Es entonces cuando se convierte en un importante asentamiento y se crea una red de canales que aún hoy constituye la base de las redes de agua de la ciudad. Conquistada por Alejandro Magno, estuvo bajo dominio romano y otomano. Y ha sido un interesante destino turístico hasta ser azotada, durante los últimos años, por la guerra.

Entre las más antiguas también deben considerarse Biblos (5.000 AC) posiblemente fue la primera ciudad fenicia, si bien cuenta con asentamientos desde el Neolítico o Beirut (3.000 AC) en el Líbano. Luxor, la antigua Tebas, en Egipto (3.200 AC). Susa, en Irán (4.200 AC). Jaffa, en Israel (2.000 AC). O por supuesto, Jericó, descrita en la Biblia como "ciudad de las palmeras y que ya desempeñó un papel crucial en el desarrollo de la revolución neolítica. Se remonta al 3.000 AC, aunque ha estado deshabitada durante largos períodos de tiempo, y se trata de la primera ciudad amurallada que se conoce. O, también en Cisjordania, Hebrón (1.500 AC) y Jerusalén (2.800 AC), centro espiritual del pueblo judío, la tercera ciudad santa del islam y lugar también emblemático del cristianismo. Una ciudad que ha sido asediada, atacada y destruida en varias ocasiones a lo largo de su historia. Y, como antaño, un vital centro político y religioso, donde se hablan diversas lenguas, con presencia militar y peligros latentes.

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Varanasi  Flickr Creative Commons

En las demás áreas geográficas del planeta, la presencia de ciudades tan antiguas es, en general, menor. En Asia, por ejemplo, destaca Vanarasi, o Benarés, (1.800 AC), cuya primera arquitectura sin embargo, apenas ha soportado el paso del tiempo. O la China ciudad de Pekín, una urbe desde 1.045 AC, pero habitada desde el Paleolítico. Y en Europa destacan Argos (siglo IV AC) o Atenas (1.500 AC) en Grecia, Plovdiv en Bulgaria (4.000 AC), Lisboa (que se remonta al siglo VIII AC, siendo ya un asentamiento humano desde el Neolítico), o Cádiz (1.100 AC).

La posibilidad de conocer estos lugares, hoy todavía habitados, ofrece una interesante oportunidad para revisitar la historia humana. Y para recordar como las ciudades, lejos de ser fruto del azar, son espacios cambiantes y en una continua transformación reflejo de decisiones humanas concretas en contextos determinados.

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