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África responde a Macron tras su polémico discurso en el G20

El presidente francés insinuó que la fecundidad de las mujeres africanas era una de las causas de la inestabilidad y eso desató las reacciones en las redes sociales

El presidente francés Emmanuel Macron en París el pasado mes de junio.
El presidente francés Emmanuel Macron en París el pasado mes de junio.

Parece una historia conocida. Han pasado diez años y, en realidad, parece que, en los sustancial, han cambiado pocas cosas. En julio de 2007, Nicolas Sarkozy pronunció un discurso en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar que se había convertido en el paradigma del discurso racista más inconsciente. Entre otras cosas, el entonces presidente de la República Francesa aseguraba con desfachatez que "el hombre africano todavía no había entrado suficiente en la historia", además de toda una alocución en la que se cuestionaba la capacidad actuar autónomamente de los africanos y de su potencial para avanzar hacia un concepto del progreso muy occidental. En julio de 2017, Emmanuel Macron desencadena el escándalo cuando, durante el G20, asegura que el desafío de África es "civilizacional" y que la inestabilidad es el resultado de la alta natalidad: "Cuando unos países tienen todavía hoy siete u ocho hijos por mujer, podéis decidir gastar miles de millones de euros, no estabilizaréis nada". Ha llegado a decir.

Estas han sido las dos ideas que más han irritado a una parte de la opinión pública africana. En primer lugar, la referencia a la civilización, que remite especialmente al discurso racista del que hasta el momento Sarkozy era el adalid. Esa narrativa que niega al continente y a sus habitantes su condición civilizada y que recuerda la misión civilizadora que se atribuyeron a sí mismo, primero los traficantes de esclavos y luego los colonizadores. La segunda, la maniobra de atribuir la responsabilidad de la situación actual del continente a las mujeres, a las madres. Eso sin contar todos los demás elementos típicos de este relato: la simplificación, la generalización o el menosprecio, entre otras características.

Las desafortunadas palabras de Sarkozy en 2007 fueron, fundamentalmente, respondidas por los intelectuales del continente, algunas de las mentes más reconocidas firmaron la respuesta al entonces presidente francés. El libro L'Afrique répond à Sarkozy fue la muestra más evidente de esa reacción. Veintitrés plumas privilegiadas alzaban la voz en nombre del continente para llevar la contraria de todo un presidente de la República. Diez años después, la realidad ha cambiado considerablemente, la sociedad y las herramientas de comunicación. La respuesta, en esta ocasión, también ha sido distinta y por eso no han sido solo los intelectuales los que han respondido a Macron. Las redes sociales han transmitido el malestar de un amplio abanico de sectores sociales. Desde los intelectuales (de nuevo) a ciudadanos anónimos han advertido a Macron que no culpe a las mujeres africanas de los males del continente.

Los usuarios de las redes sociales han aprovechado el potencial para distribuir sus mensajes. Las críticas han llegado también de Europa, pero los internautas africanos han marcado la diferencia por tratarse de los protagonistas de ese discurso.

En cierta medida, escritores, cronistas o pensadores con prestigio y acceso a los medios internacionales han aprovechado su posición para actuar como punta de lanza y ofrecer a esos usuarios anónimos el material para compartir en sus mensajes. El novelista yibutiano Abdourahman A. Waberi ha criticado desde Le Monde el olvido de la "predación colonial" y la sangría de población provocada por la trata negrera y el colonialismo; el filósofo camerunés Achille Mbembe, ha criticado el maniqueísmo y el simplismo del discurso de Macron y ha recordado la necesidad de colaborar en un mundo global, desde L'Express. Son solo dos de los ejemplos que los internautas han compartido convencidos.

En todo caso, en lo que se refiere a los mensajes lanzados a las redes, el inevitable recuerdo del discurso del expresidente del Elíseo, Nicolas Sarkozy, ha estado muy presente.

Otro mensaje recurrente ha intentado desmentir y precisar los datos alegremente vertidos durante la intervención de Macron sobre la tasa de natalidad en África.

Y en este sentido varios artículos en diferentes medios de comunicación han contrastado esos datos.

En general, la responsabilidad aparentemente atribuida a las mujeres no ha gustado a los internautas.

Estas circunstancias han llevado a los usuarios de las redes sociales a apuntar otras causas de la situación de África. Trata, colonialismo, expolio de los recursos han sido algunos de los argumentos empleados por los internautas para exigir al presidente francés mucho más rigor en sus comentarios.

Curiosamente, en los entornos africanos, una persona del equipo de Macron había llamado especialmente la atención durante la campaña electoral. Se trataba de Sibeth Ndiaye, la consejera de comunicación del candidato, de origen senegalés. Para algunos era la muestra de la posibilidad éxito de los migrantes, para otros un ejemplo de inserción en la sociedad y para otros, la esperanza de que sus consejos generasen una nueva mirada del inquilino del Eliseo sobre el continente. El discurso ante el G20 ha generado una cierta desilusión que también se ha proyectado sobre las redes.

Además de estos mensajes lanzados a internet, la crítica y la toma de partido de todos esos usuarios anónimos o populares, las redes han sido el escenario de animados debates. En este caso, Facebook ha albergado algunos de los más participativos explotando todas las posibilidades de la interacción. Como los que se han generado en estas publicaciones.

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