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Coordinado por Fernando Casado

Políticas de espacio público que mejoran la calidad de vida de la ciudadanía

El caso del parque Täsinge Plads de Copenhague explicado por René Sommer Lindsay, asesor de la ciudad, en el congreso ICOUL en Barcelona

Tåsinge Plads en el barrio de Østerbro, Copenhagen.
Tåsinge Plads en el barrio de Østerbro, Copenhagen.Leif Jørgensen (Wikimedia Commons)
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Copenhague, con una población metropolitana que no supera los dos millones de habitantes, es considerada como una de las capitales más habitables del mundo.

Pero, en julio del 2011, fuertes lluvias devastaron la capital danesa; el sistema de alcantarillado quedó desbordado y miles de sótanos se inundaron ya que la mezcla de agua de lluvia y aguas residuales colapsó toda la ciudad. Este hecho marcó un antes y un después para tomar medidas que minimizaran el cambio climático.

La activación ciudadana para buscar posibles soluciones a los cambios que ocurrirían en un futuro fue inminente ya que todo indica que los veranos en Dinamarca serán cada vez más calurosos con fuertes lluvias, mientras que los inviernos serán más húmedos y cálidos.

Por este motivo, se hizo una inversión de 1.500 millones de euros para idear un plan para la ciudad a 20 años vista, incluyendo más de 300 proyectos que combatieran el cambio climático.

René Sommer Lindsay, asesor de la ciudad de Copenhague y director de Klimakvarte, presentó el pasado mes de junio en el congreso ICOUL en Barcelona uno de los proyectos de este plan desarrollados en el barrio de Østerbro, el primer distrito danés adaptado al cambio climático.

Con la idea de enverdecer el barrio y, al mismo tiempo, equipar la zona con una infraestructura capaz de almacenar tal volumen de agua de lluvia, se trabajó conjuntamente con HOFOR, Environmental Centre Østerbro y los residentes de Østerbro para detectar vacíos urbanos y solares no muy frecuentados para desarrollar el proyecto. Täsinge Plads, un área gris utilizada por los vecinos para el paseo de mascotas, fue seleccionada para insertar el proyecto.

Sommer explicó como las medidas de adaptación al clima pueden integrarse con pequeñas mejoras urbanas que benefician enormemente a las personas y elevan su calidad de vida. La gestión local de aguas pluviales puede ser tan simple como mantener un jardín cubierto de hierba, flores y árboles para retener el agua, en lugar de utilizar un pavimentado de hormigón.

La plaza Täsinge Plads, completada en noviembre, representa una solución local para llevar el agua de lluvia lejos de las alcantarillas. Las escorrentías de los techos que solían fluir hacia el sistema de alcantarillado ahora van dirigidos a los tanques de almacenamiento subterráneos colocados debajo de la plaza. Las calles también están inclinadas para que el agua de lluvia se acumule y se filtre en el subsuelo.

Después de la intervención, el asfalto se ha convertido en grama y la plaza es ya una de las atracciones del barrio; el espacio, además de ser un área verde es un gran tanque subterráneo capaz de almacenar las aguas pluviales de toda la vecindad para evitar inundaciones.

Este proyecto urbano sirvió para concienciar a la población que el agua es necesaria para vivir, y la lluvia, más que un obstáculo, es un recurso esencial y un potencial para la ciudad. Se incentivó a salir a la calle cuando llueva, a disfrutar de la naturaleza y observarla, entendiendo el agua como un regalo.

Las zonas de estacionamiento también se han utilizado para aprovechar el agua de lluvia. Los 430 metros cuadrados de aparcamiento al aire libre se han cubierto de un pavimento permeable, combinando macizos de flores que previenen desbordamientos y retienen el agua de lluvia en el sitio.

En otras ciudades de Dinamarca, también se están llevando a cabo medidas de adaptación al clima. En la ciudad de Roskilde, por ejemplo, se han duplicado el número de calles, canales e incluso parques de patinaje como instalaciones de almacenamiento de agua para mitigar las inundaciones. En la ciudad de Odense, la tercera ciudad más grande de Dinamarca después de Copenhague y Aarhus, una carretera permeable pavimentada con asfalto poroso, permite que las escorrentías se filtren hacia un embalse subterráneo para poco a poco infiltrarse en el suelo.

Todos estos proyectos, casi invisibles, son de vital importancia para las ciudades que queremos para mañana…

No dejando nada al azar, Copenhague también está tomando medidas para protegerse del nivel del mar y los climas más cálidos. Tal como las previsiones indican, la temperatura global aumenta y, consecuentemente, el agua del mar se calentará. Se prevé que el mar alrededor de Copenhague aumente un metro en los próximos 100 años.

Aquí en la península, cabe recordar que el 72% de las playas catalanas tiene un problema de pérdida de arena y, durante el último medio siglo, millones de metros cúbicos de arena se han perdido en el litoral catalán; cada año se pierde un metro de longitud tal como apunta un estudio elaborado por el Laboratorio de Ingeniería Marítima de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).

¿Somos conscientes del futuro que les depara a nuestras ciudades? ¿Qué medidas están tomando los gobiernos tanto locales como nacionales para mitigar el cambio climático?

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