Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Senderismo de verano 2017

A Aiguestortes por la senda de Nutria

El parque nacional Aiguestortes i Estany Sant Maurici protege la zona de lagos glaciares más importante del Pirineo. La senda de la Nutria permite acceder a ellos de la manera más escenográfica

A Aiguestortes por la senda de Nutria

El parque nacional de Aigüestortes y estany de Sant Maurici, el único en territorio catalán, es una magnífica muestra de la acción de los glaciares sobre la cordillera pirenaica. Grandes masas de hielo ocuparon estas montañas durante el Cuaternario, erosionando el paisaje con valles en forma de “U”, circos de piedra, cascadas, barrancos y, sobre todo, más de 300 estanys (lagunas) que convierten al parque catalán en la mayor concentración lacustre de los Pirineos.

A Aiguestortes se puede acceder por dos sectores: desde Espot, por el Pallars Sobirá, o desde Boí, por el valle homónimo. Si queréis entrar al parque de una manera escenográfica desde esta zona de Boí os recomiendo hacerlo a pie por la senda de la Nutria, que ilustra como ninguna otra senda del parque la sucesión de ecosistemas y pisos ecológicos que forman esta maravilla de la naturaleza.

A Aiguestortes por la senda de Nutria

La senda de la Nutria empieza en el aparcamiento de la Palanca de la Molina, a unos tres kilómetros al norte de Boí por la carretera del balneario. Remonta el cauce del río Sant Nicolau, en el que antes abundaban las nutrias, de ahí su nombre. Los coches particulares no pueden seguir más allá de este punto. Quienes quieran subir en vehículo han de hacerlo en alguno de los taxis autorizados que esperan a diario en la plaza de Boí, frente a la Casa del Parque.

Siempre por la margen izquierda del arroyo Sant Nicolau, iremos ascendiendo por un bosque mixto de especies caducifolias (hayas, abedul y roble, sobre todo) y coníferas. Entre estas últimas destaca el pino negro, el árbol más característico de Aiguestortes y el árbol que alcanza mayores cotas de altitud en España. Es fácil ver su tronco casi columnar y su follaje denso y oscuro en alturas superiores a los 2.000 metros y en suelos muy pedregosos y pobres, como ocurre aquí en Aigüestortes.

A Aiguestortes por la senda de Nutria

El esfuerzo tiene una primera recompensa cuando a una hora de la salida se llega a una abertura del valle donde está el estany Llebreta. El entorno no puede resultar más idílico. Todos los elementos paisajísticos que forman el parque nacional de Aigüestortes i estany de Sant Maurici parecen darse cita aquí: la retorcida silueta del pino negro, el lago, los valles glaciares, los pastizales de altura… Si el día acompaña, nos saldrán unas fotos de esas que nunca olvidaremos.

A Aiguestortes por la senda de Nutria

Veinte minutos después se llega al mirador de la Cascada, desde el que se obtiene la mejor vista del valle del río Sant Nicolau y el estany Llebreta. Otra media hora más nos pone en el final de la ruta, el Planell de Aiguestortes, una de las zonas más bellas de todo el parque y donde mejor se capta el sentido de su nombre: aigüestortes, aguas tortuosas, en catalán. Al llegar a esta planicie marcada por la espectral silueta de los pinos negros, el Sant Nicolau se embosca en mil meandros y oquedades, formando un laberinto de canales y arroyos que convierten la cubeta en un dédalo acuático.

A Aiguestortes por la senda de Nutria

Llama la atención que en tan idílico escenario haya una explotación hidroelécrica: varios lagos de Aigüestortes fueron cedidos para su explotación a compañías hidroeléctricas desde mucho antes de su declaración como espacio protegido, y la concesión sigue aún en vigor.

Se puede regresar por la misma senda o -si no se queire repetir- por otra que discurre por la margen derecha del río (aunque más cercana a la carretera).

Datos prácticos

Cómo llegar: desde Lleida se toma la N-230 hacia el Viella. A la salida de Pont de Suert, un desvío a la derecha nos introduce al vall de Boí. Una vez en el valle hay que seguir la carretera L-500 hasta el final, en dirección al balneario de Caldes. Un kilómetro después del desvío a la localidad de Boí aparece a la derecha el camino de tierra que sube al aparcamiento de la Palanca de la Molina.

Distancia: 12 kilómetros

Horario: 3 horas y 10 min

Tipo de sendero: ida y vuelta

Época: Primavera, verano y otoño.

Desnivel: 400 metros

Dificultad: fácil

Más información