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¿Los jubilados suizos son demasiado caros?

Indignación por una propuesta de revisión de las pensiones a los suizos del exterior

Una pareja de ancianos en la estación de tren en Basilea.
Una pareja de ancianos en la estación de tren en Basilea.

A efectos de reducir gasto público, una política suiza propone una polémica revisión sobre los fondos de pensiones, en particular las que se pagan a los residentes en el exterior. La idea se le ocurrió a Petra Gössi, presidenta del Partido Liberal Radical (PLR/FDP), influyente formación política de centro derecha. “Esos jubilados ya no generan valor agregado para Suiza, donde ni consumen ni pagan impuestos. Les proporcionamos un retiro dorado a expensas de las generaciones futuras”, afirmó Gössi al diario Blick.

El problema suizo es que, al igual que ocurre en otros países desarrollados, cada vez hay más pensionistas y menos trabajadores activos para pagar sus jubilaciones. En la iniciativa del partido liberal se incluye la posibilidad de adaptar las pensiones al costo de la vida del país de residencia. Lo que afectaría en mucho a los suizos viviendo en, por ejemplo, Tailandia. Otro problema añadido es que, de aplicarse, esta medida afectaría a los jubilados españoles, italianos y portugueses, quienes cotizaron durante décadas antes de volver a disfrutar de sus pensiones en su país de origen.

Estas pensiones oscilan entre unos 1.000 euros para los suizos y unos 450 euros para los trabajadores extranjeros. La diferencia se justifica en que muy a menudo los trabajadores migrantes no han llegado a cotizar durante toda la vida al sistema de pensiones helvético. Los suizos están convocados a las urnas para pronunciarse sobre las reformas del sistema de pensiones en tres meses.

De hecho, la legendaria carestía helvética ha provocado incluso una pequeña tormenta en las redes sociales. El portal de noticias swissinfo.ch da cuenta de las numerosas quejas que sus lectores dejaron en su página web. En ella, los suizos residentes en el extranjero se lamentaban amargamente de que a pesar de haber nacido en Suiza, ya no podían regresar de vacaciones a su propio país de origen, cuyos precios excesivos lo convierten en inaccesible. Salvo para los que contaran con familia.

 

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