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La inverosímil victoria de los jabalíes contra los terroristas del ISIS

La historia, sin el testimonio de testigos y sin la referencia de sucesos similares, es poco probable

Jabalíes en Madrid.
Jabalíes en Madrid.

La historia del ejército de jabalíes que despedazó la semana pasada una célula del Estado Islámico (ISIS) preparada para atentar en Irak ha recorrido las portadas de diarios digitales y televisiones de todo el mundo. Según la información difundida, tres de sus ocho integrantes murieron por las embestidas o mordiscos de los animales —la técnica de ataque varía en función de las versiones— y otros cinco resultaron heridos. Pero el relato, imposible de confirmar porque no hay ninguna prueba, no solo es inverosímil por la singularidad del caso —los expertos no conocen otro suceso similar—, sino que contiene el elemento clave de todo buen bulo: quién no querría creer que tres yihadistas han muerto por el ataque de un cerdo salvaje, un animal cuya carne está prohibida para los musulmanes.

Y muchos quisieron creer la historia, que figuró entre las noticias más leídas de los diarios que la recogieron. Las redes sociales se llenaron de montajes de feroces jabalíes y terroristas del ISIS y de elogios a la hazaña de los animales, a quienes pretendían erigir como nuevo comando anti-ISIS o incluso integrarlos en el ejército como nueva unidad de combate.

Sin embargo, las dos fuentes que corroboran la veracidad de este relato no fueron testigos de los acontecimientos. Son el jeque Anwar al Assi, jefe de la tribu iraquí Al Ubaid, citado por The Times, y el brigada Azad Jelal, jefe adjunto del servicio de inteligencia kurdo en Kirkuk, citado por The Telegraph —y a su vez citados por la prensa mundial—. Los dos hombres aluden al testimonio de refugiados que se encontraron con los cuerpos de los tres terroristas del ISIS cerca de una granja en la región de Al Rashad, a unos 88 kilómetros al suroeste de Kirkuk. Según los hombres, los yihadistas preparaban el ataque a tribus de la zona cuando fueron sorprendidos por una manada de jabalíes que acabó con ellos. “Es probable que sus movimientos molestaran a los jabalíes”, aseguró Al Assi. Días después del supuesto descubrimiento, miembros del ISIS “empezaron a matar a jabalíes en la zona”, asegura Azad Jelal, lo que constituye a su entender una prueba de la venganza del Estado Islámico hacia sus atacantes.

Si pese a no haber pruebas ni un testigo creíble directo uno decidiera confiar en la palabra de Al Assi y de Azad Jelal, hay varios aspectos inverosímiles en el relato. La primera pregunta que cabe plantearse es cómo ocho hombres que presuntamente iban a lanzar un ataque y a los que, por lo tanto, se les presupone fuertemente armados, no dispararon contra los jabalíes.

“El suceso es posible pero muy raro, sobre todo si los terroristas eran ocho y estaban armados”, aseguran desde la Real Federación Española de Caza. “Los jabalíes solo atacan si están heridos o se sienten amenazados”, explica un portavoz. “Es cierto”, continúa, que “si una piara de jabalíes se asustó por el ruido y huyó en estampida podría haber atacado a los hombres, especialmente si hay varios machos. En una manada podría llegar a haber tres o cuatro machos, aunque lo normal es que haya uno solo”, añade.

En la Real Federación Española de Caza, donde siguen “muy de cerca las noticias de ataques de jabalíes” en todo el mundo no tienen constancia de un incidente en el que hayan muerto tres personas. Existe un caso registrado, en Malasia, en el que un hombre y una mujer, de 66 y 68 años, murieron por el ataque de un jabalí en 2015.

Y aunque posibles, los expertos coinciden en que morir por el ataque de un jabalí no es tan fácil. No existe una extensa literatura científica sobre los ataques fatales de estos animales. Según el estudio Muerte por el ataque de un jabalí, del indio Shahnavaz Manipady, del departamento de Medicina Forense del Kasturba Medical College (Mangalore, India), entre otros autores, “los ataques de animales salvajes contra humanos en áreas rurales causando heridas fatales son comunes, pero es raro que la muerte sea el resultado del ataque de un jabalí”. No obstante, el estudio admite que, en ocasiones, las heridas producidas por estos animales pueden ser confundidas con puñaladas.

¿Y qué ocurrió entonces con los yihadistas? No parece tampoco probable que el aparato mediático del Estado Islámico confirme la muerte de tres de sus hombres por el ataque de un jabalí. Pero sin una prueba más fiable que el relato de unos testigos sin confirmar, sin nombres ni apellidos, la historia, que no podrá ser confirmada, resulta improbable.