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Piel con piel

Los adolescentes ponen en escena su reflexión sobre la trata de personas con fines de explotación sexual

Estudiantes de instituto que no se desentienden ante la trata.
Estudiantes de instituto que no se desentienden ante la trata.

“¿Pero qué mierda tiene que ver esto conmigo? Si yo no consumo prostitución”.

No quiero hacer spoilers, pero estas frases las dicen estudiantes de 15 años del Instituto Madrid Sur de Vallecas en la obra de teatro que han creado durante los cuatro meses de taller Piel con piel. Dicen esto como provocación. Dicen esto haciendo una llamada de atención al público y también a sí mismos. Dicen esto hablando de la trata de personas con fines de explotación sexual.

“¿Que qué tiene que ver conmigo la trata de personas con fines de explotación sexual??? Pero en serio, por qué vienen a darnos el sermón a nosotros sobre este tema. Que pena de chicas explotadas si, pero nosotros qué podemos hacer”.

España encabeza la lista de países europeos consumidores de prostitución (39 por ciento) y tenemos evidencias [PDF] de que muchas de ellas son víctimas de redes mafiosas que comercian con sus cuerpos y mueven en este país alrededor de 3.000 millones de euros al año: 8,3 millones diarios, según los últimos datos aportados por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

La lucha contra la trata se encuentra a día de hoy con numerosas trabas y vacíos legales, juzgándose en el ámbito internacional y contando con casos flagrantes de corrupción e impunidad. La lucha contra la trata no puede ser unicamente institucional, la prevención de la violencia tiene que trabajarse desde las bases, principalmente desde la educación. ¿Por qué? La violencia extrema ejercida sobre estas mujeres no es un caso aislado sino que forma parte de un sistema violento y desigual que tiene consecuencias en distintas esferas de nuestra vida social e íntima.

 “Espera, espera, ¿estáis seguros de que este tema no tiene nada que ver con nosotros? Quizás el amor....”.

Los chicos y chicas del grupo Piel con piel del Madrid Sur han realizado un proceso valiente y maravilloso en el que se han atrevido a poner en cuestión su propia identidad, sus propias relaciones y hacerse preguntas como ¿Contribuye nuestro modo de vivir la sexualidad y el amor a que exista la trata de personas con fines de explotación sexual? ¿Qué es ser mujer hoy? ¿Y ser hombre? ¿Qué relaciones de pareja quiero tener? ¿Qué significa vivir en igualdad? ¿Dónde aprendemos lo que sabemos de sexo?

El teatro ha sido el vehículo que ha posibilitado este proceso. El teatro nos permite jugar seriamente y aprender de manera experiencial y colectiva. El teatro nos da la posibilidad de jugar y arriesgar, de ponernos en la piel de los otros y reconocer vivencias comunes. En este espacio el sujeto puede identificarse y desarrollarse superando una problemática común. Posibilita relaciones equitativas en las que re-descubrirse y enriquecerse. En fin, favorece y estimula cambios individuales y grupales, los cuales son esenciales para un verdadero cambio social. El teatro, además, tiene como herramienta principal el cuerpo que ha sido y es un campo de batalla desde el que se ha generado desigualdad. Desde el cuerpo entendemos también lo afectivo sexual, concepto clave para la transformación. Desde el cuerpo, tenemos que reconquistar espacios.

 “Trata de nosotras, trata de nosotros”.

La superación de patrones violentos y desiguales ha de llegar desde los sistemas de poder Y AL MISMO TIEMPO desde los propios individuos que conforman la sociedad, tanto hombres como mujeres. Esto los chic@s del IES Madrid Sur lo saben muy bien. Asumen responsabilidad ante la problemática de la trata de personas con fines de explotación sexual porque, dicen, podrían ser futuros consumidores, porque se relacionan, porque aman, porque desean, porque tienen cuerpo y todo eso contribuye en su proceso de construcción de identidad.

Ah, y porque tienen la posibilidad de cambiar las cosas también. “Somos el futuro” dicen y, al mirarles, reconozco sentir cierta esperanza.


El 24 y el 25 de marzo de 2017, dentro del Festival Ellas Crean (Centro Cultural Conde Duque), 80 adolescentes ponen en escena su reflexión sobre la trata de personas con fines de explotación sexual.

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