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En la ciudad de la señora Mun

ONU-Hábitat reúne en Sevilla a 30 expertos que proponen urbes compactas para cumplir los ODS

Imagen de Sevilla, lugar de encuentro de la última reunión de expertos de ONU-Hábitat. Ampliar foto
Imagen de Sevilla, lugar de encuentro de la última reunión de expertos de ONU-Hábitat.

La agradable señora Mun vive desde hace años en un céntrico piso de una ciudad, aunque en breve debe mudarse a la periferia porque la pensión ya no le alcanza. En el apartamento vecino se acaba de instalar una joven pareja, el barrio se pone de moda y se disparan las tiendas de bicicletas y los bancos. Mun baja a comprar algo de fruta y por la escalera se cruza con la pequeña deportista del bloque, una niña que entrena en el parque colindante para ser atleta. Justo sale por la puerta y entra un turista a una habitación alquilada. Le saluda y le cuenta que acaba de aterrizar y que del aeropuerto al centro ha pasado por delante de miles de personas que flanquean las carreteras resistiendo en tiendas de una bombilla vendiendo cualquier tentempié; por asentamientos de chabolas improvisadas en laderas fangosas, donde otros niños salen a correr en peligrosas barriadas y por slums en los que ha visto a otros jóvenes en espacios con basura alrededor, foco de múltiples enfermedades. Esto es la vida imaginada en la ciudad de la señora Mun, escenas que plantean los movimientos urbanos de las últimas décadas.

¿Dónde vive la gente? ¿Cómo, con qué servicios? ¿Por qué se queda ahí? ¿Quién decide las condiciones? ¿A quién pertenece el suelo, los catastros? ¿Quién pone precio a los barrios? ¿Por qué no hay instalaciones sanitarias? ¿Por qué ubicarse en la costa a merced de huracanes o en pleno desierto sin agua? ¿Cómo un multimillonario puede disponer de tanto espacio? Son infinitas las preguntas que gestionar para dar respuesta al Objetivo de Desarrollo Sostenible número 11: "Hacer ciudades más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles". Más de 30 expertos internacionales se han reunido este marzo en Sevilla en un encuentro titulado Planificando ciudades compactas, explorando las posibilidades y los límites de la densificación organizado por ONU-Hábitat para tratar de buscar respuestas a estas cuestiones bajo la programación de la Nueva Agenda Urbana. Tienen que nombrar estas inercias, proponer soluciones, analizar lo que existe y amortiguar lo que vendrá. La ONU prevé que en 2050 dos tercios de la población mundial vivirán en ciudades.

Proponen planificación compacta y con equipamientos, estrategias financieras realistas y gestión participativa del urbanismo en un reto que se presenta inmensurable, que implica dinámicas económicas de construcción y territorio marcadas por el capitalismo, el mercado y la especulación; que afecta a los recursos naturales y al medio ambiente; que generará contaminación y residuos; que necesitará puentes y embalses, saneamiento, parques, hospitales y colegios... Que se implanta por gobiernos locales que no siempre son fuertes o democráticos. Todo en un entorno que debe dar respuesta satisfactoria a personas con distintas identidades culturales, religiones, intereses, edades o disfuncionalidades. Se complica el desafío de establecer un modelo para una realidad inclasificable.

La palabra más repetida por los expertos durante el encuentro es densificación. Un término que plantea construir ciudades compactas, de manera que no haya que extender las instalaciones, los bienes y los servicios por miles de kilómetros, y que además genere segregación social. Si no que los inmuebles crezcan relativamente en altura para mejorar la habitabilidad, la mezcla de perfiles de habitantes y la accesibilidad a los espacios y los servicios públicos. “En este encuentro hemos identificado claramente las nuevas líneas a explorar, con ayuntamientos, sector privado, comunidades y todos los actores urbanos”, dice Laura Petrella, líder de Planificación urbana y diseño constructivo de ONU-Hábitat, que mira la gestión de las ciudades españolas como un referente. "Lo más destacado de este encuentro es que hemos visto como el marco legal en España da ejemplos muy interesantes que podrían ser replicados en otros países. Porque es flexible pero por provee de un fuerte liderazgo público en transformación urbana”, considera.

Esta conclusión responde a la perspectiva legal y de gobernanza planteada en el encuentro. "Si no hay una norma fuerte, será el mercado el que organice la ciudad. Debe gestionarse mediante ley, no a partir de un plan. La norma debe tener como objeto la densificación, que tenga carácter definitorio, principios, y que fomente su aplicación, por ejemplo con beneficios fiscales", apunta José Antonio García, exviceconsejero de Fomento de la Junta de Andalucía y coordinador general de Hacienda y Vivienda del Ayuntamiento de Córdoba en unas declaraciones que cuentan con el asentimiento de la mayoría de los asistentes. Unas propuesta a la que añade un régimen sancionador y la posibilidad de otorgar a la ciudadanía la acción pública en los tribunales.

En cuanto a la gobernanza, otro de los planteamientos más repetidos, es la necesidad de contar con la ciudadanía para aprobar los planes urbanísticos y las intervenciones en los barrios. No solo en la toma de decisiones si no en el empleo que se genere alrededor de las acciones para hacer a los residentes partícipes del proyecto. "La cultura debe tomarse como un elemento positivo en la innovación de las ciudades. Hay lugares en los que no hay espacios públicos porque se ignora a la ciudadanía", declara Sara Hoeflich, directora de los programas de Formación y Cooperación descentralizada de The Global Network of Cities, que incide en la figura de un facilitador que se encargue gestionar a las partes interesadas e ilustrar todos los participantes en los procesos de construcción de barrio.

Cinco principios básicos para la construcción de barrios

La ONU ya aconseja cinco principios básicos para la construcción de barrios que incluye densidad adecuada, una eficiente red de calles, usos mixtos, sociales y sin especializar.

  • Que no vivan más de 150 personas por hectárea.
  • Que al menos el 40% del suelo se destine a uso económico.
  • Que entre el 20 y el 50% del área sea para viviendas de bajo coste.
  • Que no registre más de un 10% de uso especializado.
  • Que la red de calles ocupe al menos el 30% de la superficie.

La formación se perfila así también como otro de los aspectos más destacados para el cumplimiento de este objetivo. Educación tanto para la población, también respecto a sus derechos sobre la propiedad de la tierra, como para los gobernantes que deben implementar las medidas en los nuevos entornos.“Hay que reflexionar sobre cómo los municipios pueden ayudar a crear empleo y participar en políticas sociales, que se fomente el emprendimiento, ya sea acuerdo con las universidades o con programas de emprendimiento", plantea como propuesta alternativa a los grandes inversores Marco Kamiya, coordinador de Economía urbana de ONU-Hábitat.

El mercado y la financiación es otro de los ámbitos de trabajo en la charla. Para evitar la especulación, la corrupción, la venta de tierras o el registro de los catastro se propone la tasación exhaustiva de espacios, formar a los gobernantes locales en cuestiones financieras y de derecho a la vivienda, transparencia, financiaciones alternativas e incentivar la inversión privada de forma consecuente. “El mercado debería educarse mejor. Se tiene que evaluar la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) desde el principio de la toma de decisiones y que se actúe de forma amigable, que no dañe”, ha considerado Shifu Wang, titular del departamento de la Universidad Tecnológica del Sur de China.

"Es muy curioso como hemos visto en este encuentro que hay países interesados en hacer buenos planes urbanísticos, pero sorprendentemente todavía no conocen los beneficios de la densificación y continúan expandiendo las ciudades. Todavía se ignora bastante cuál es el modelo más adecuado para obtener beneficios a largo plazo", apunta Petrella, encargada de redactar el documento de conclusiones y recomendaciones precisas. Un texto que posteriormente será difundido para que sea consultado por gobiernos locales, instituciones, empresas, ONGs, ciudadanos... "Queremos estar en las ciudades, ser útiles en la práctica", añade Petrella.

ONU-Hábitat llega a estas conclusiones basadas en teorías y prácticas escuchadas durante décadas, que no obstante, no alcanzan a simplificar una realidad cambiante y compleja que continuará debatiéndose en futuros encuentros. "Es absurdo hacer un modelo para la densificación, pero sí es interesante establecer las tipologías y si vale la pena tener unos indicadores", apunt Alfredo Garay, titular de Cátedra de planificación urbana de la Facultad de Arquitectura de UBA en Argentina, que critica por ejemplo los modelos de casas grandes que ocupan una importante cantidad de superficie con baja densidad en los barrios ricos. “Disfrutan de servicios caros que se pagan barato", declara.

La homosexual pareja joven, la musulmana niña atleta, el turista discapacitado, la familia arruinada de la bombilla y el tentempié, la emigrante de la chabola resbaladiza, el miedo de los niños del barrio de la violencia, las infecciones de los jóvenes residentes entre basura... Trabajo que hacer para que todos, en todas las ciudades del mundo, en la ciudad de la señora Mun, se sientan incluidos, seguros, fuertes y respetados.

Reunión Global de Expertos organizada por ONU-Hábitat, en el Ayuntamiento de Sevilla. ampliar foto
Reunión Global de Expertos organizada por ONU-Hábitat, en el Ayuntamiento de Sevilla.

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