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Expertos alertan de la poca validez de las pruebas de paternidad por Internet

Para conseguir el 100% fiabilidad que alcanzan estas técnicas han de realizarse en laboratorios acreditados por las consejerías de Sanidad

Secuencia de ADN.
Secuencia de ADN. GETTY

En las últimas semanas han empezado a sonar algunas voces, que han trascendido a los medios de comunicación, con respecto a que se ha incrementado la demanda de pruebas de ADN (ácido desoxirribonucleico) de paternidad por Internet a laboratorios que las anuncian a bajo coste, pero cuya fiabilidad es mínima. Estas pruebas, que se solicitan cuando no existe total certeza de la paternidad biológica del progenitor masculino (en la gran mayoría de los casos por parte de él), pueden pedirse a título informativo privado y personal, sin ninguna validez legal o, por el contrario, con valor judicial. Según el caso, el procedimiento que se sigue para la toma de la muestra es muy diferente.

Como indica el doctor Jorge Puente, biólogo y director general de Lab Genetic, situada en San Sebastián de los Reyes (Madrid), "para conseguir el 100% de fiabilidad que alcanzan estas técnicas han de realizarse en laboratorios acreditados por las consejerías de Sanidad de las respectivas comunidades autónomas". Este experto aconseja informarse en los departamentos correspondientes de estos organismos si se tienen dudas de adónde acudir.

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Existen dos grandes modalidades o fines por las que se demanda una prueba de paternidad: para una solicitud de información exclusivamente personal, que constituyen el grueso de las peticiones, y no es necesario que las partes se personen en el laboratorio, sino que incluso pueden requerirla telefónicamente o por Internet; y con fines judiciales, para que un juez reconozca legalmente esa paternidad, en cuyo caso las partes implicadas sí deben personarse en el centro.

“Para las pruebas meramente informativas”, explica el doctor Puente, “nosotros les enviamos por correo postal o mensajería adonde nos indiquen un sobre con el kit completo, que incluye el formulario de información de cómo proceder y todo lo necesario para la toma de las muestras, dos bastoncillos, dos impresos que recojan los respectivos datos de padre e hijo, dos sobres para recoger por separado y cerrados toda la información de ambas partes". "Lo habitual es mediante un frotis con hisopo o bastoncillo de algodón recoger epitelio bucal, tanto del padre como del bebé o supuesto hijo de cualquier edad", añade.

"Según el formulario de información, el demandante prepara todo debidamente y nos lo envía al laboratorio. Los resultados se obtienen entre tres y cinco días y se los remitimos, ya sea por Internet o correo certificado en un sobre impersonal, sin que figure el nombre de nuestro laboratorio, a fin de respetar la máxima confidencialidad. Si observamos que no se ha procedido adecuadamente, porque no hay suficiente número de células o algo ha fallado en la cadena de conservación y la muestra está contaminada, se comunica al cliente que hay que repetir el proceso. Pero esto no es lo habitual”, continúa el experto.

Por la prensa del corazón

El boom o explosión de la demanda de este tipo de técnicas, según el doctor Puente, "empezó en España hace menos de una década, en gran medida por la divulgación que se hacía de ellas (especialmente cuando se trataba por vía judicial) por los personajes de la prensa del corazón. Son los hombres o supuestos padres los que en el 75% de los casos, y generalmente en procesos de separación más bien traumáticos, las solicitan y en el 85% de ellos el resultado es positivo, esto es, el padre demandante es el biológico".

Por su parte, la doctora Mercedes Alemán, bioquímica y directora del laboratorio Cefegen, radicado en Madrid, a veces ocurre en los divorcios nada amistosos que la madre, dentro de una situación de hostilidad y animadversión, le dice al padre que los hijos no son suyos, pese a que no sea cierto y ella lo sepa fehacientemente: “Pero en esas circunstancias es prácticamente inevitable que al padre le surja la duda y la mejor moda de disiparla y tener la certeza total es la prueba de ADN y es cuando a menudo en este tipo de situaciones recurre a ella”.

Esta experta apunta que siempre se habla desde la perspectiva de los padres, pero raramente desde la del hijo que busca a sus progenitores, como es el caso del niño, joven o adulto adoptado. “Nos encontramos con este caso, relativamente común, de la persona adoptada que, cuando conoce su situación y tiene posibilidades, siempre quiere conocer a sus padres biológicos. Naturalmente, primero debe encontrarlos y esto a veces requiere un complejo proceso de investigación previa. Pero, una vez identificados los supuestos o el supuesto progenitor, el proceder es el mismo, así como la garantía de los resultados”, agrega la doctora Alemán.

En estos centros, se realizan unas 1.000 técnicas de este tipo al año en España, cuyo precio medio es de 200 euros y los resultados se obtienen en un periodo de tres a cinco días. Si el cliente pide una prueba de paternidad exprés en 24 horas, el precio se incrementa. De todos modos, los precios se han abaratado porque también se ha simplificado el procedimiento científico, hace de unos 15 años no bajaba de los 1.000 euros.

El juez no puede obligar a hacerse la prueba

Según la legislación española, un juez no puede obligar a un supuesto padre a practicarse esta prueba. Bien es cierto que, a petición de la madre, le cita en tres ocasiones y si no comparece, lo habitual es que el juez automáticamente le otorgue la paternidad. Si el supuesto padre acepta de buena fe, deben acudir por ley al laboratorio (y/o a sus centros colaboradores por toda España), el supuesto padre, el hijo, debe ir acompañado de un tutor legal acreditado si es menor. La normativa española no obliga la presencia de la madre. La toma de las respectivas muestras y la cumplimentación de los documentos es responsabilidad del personal del centro, a fin de cumplir con la legalidad.

El ADN (ácido desoxirribonucleico) constituye la estructura química que incluye nuestra información genética y está constituido por dos cadenas que se entrelazan, procedentes una de la madre y la otra del padre, de tal modo que los caracteres hallados en el hijo que no proceden de la madre necesariamente proceden del padre biológico.

Como sostiene el director de los laboratorios Genetic, "en la prueba de paternidad se emplean unos 15 marcadores genéticos, que forman pequeñas regiones repetitivas dentro del ADN y que presentan la particularidad de ser altamente polimórficos, lo que les confiere una gran utilidad en los análisis de identificación genética, y esos polimorfimos son estudiados mediante la técnica de PCR, que puede determinar distintas regiones o locus de esos polimorfismos y en los que hay diferentes alelos, o variantes, que van a constituir el perfil genético de los sujetos estudiados”.

Completado el análisis de las personas involucradas, "se comparan los perfiles genéticos entre el hijo y el supuesto padre biológico y si se halla incompatibilidad en algunos de los marcadores estudiados entre ambos, se llega a la exclusión del 100% de la paternidad biológica. Cuando se halla compatibilidad en todos los marcadores, por el contrario, se confirma la paternidad al 100%".

La directora de Cefegen advierte de la trascendencia de la técnica de PCR (reacción de la polimerasa en cadena, según las siglas en español), “al permitir amplificar mínimos fragmentos de ADN, así como otros elementos y estructuras de distintas naturaleza e inidentificables con la tecnología existente con anterioridad a este hallazgo científico, por lo que supuso una revolución en el desarrollo de numerosas aplicaciones de las ciencias”. El descubridor de la PCR, el bioquímico estadounidense Kary Mullis, recibió en 1993 el premio Nobel de Química.

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