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El talento descubierto de Thabiso Mahlape

La editora de BlackBirdBooks impulsa la primera editorial sudafricana con voces solo negras

La editora Thabiso Mahlape.
La editora Thabiso Mahlape.

En un mundo como el editorial sudafricano, dominado por hombres blancos, ha surgido una pionera, una bocanada de aire fresco, que lleva por nombre Thabiso Mahlape. Esta mujer joven de 32 años, nacida en Limpopo, con las ideas muy claras, un gran talento y una personalidad arrolladora, ha despertado la atención de la crítica por su trabajo y su criterio. Como muestra el hecho de contar en su haber con el premio Alan Paton 2013 que ganó la novela de Redi Tlhabi Endings & Beginnings que ella había editado. También que dos de los títulos que ha descubierto hayan llegado a estar en la lista de los seleccionados para el premio Etisalat 2016, el más importante del continente.

Y lo cierto es que acabó en este mundo por casualidad. Como le ocurre a muchas personas, al ir a matricularse en periodismo, su primera elección, se encontró que no había plaza para ella en la Universidad de Pretoria y tuvo que optar por estudiar edición. “Pero fue en la edición en donde encontré mi verdadero amor”, afirma convencida al contestar a un pequeño cuestionario que le hemos hecho llegar vía email.

Con el título bajo el brazo, y tras pasar dos años en paro tras no encontrar trabajo por el pequeño tamaño de la industria editorial de su país, Jacana Media la contrató en 2010. Allí Mahlape se fue creando un prestigio al ir alumbrando varios títulos que acabaron convertidos en auténticos bestsellers (My Father My Monster de McIntosh Polela o Memoirs Of A Born Free de Malaika wa Azania). Fue entonces, cuando la casa editorial sudafricana puso en sus manos la oportunidad, en agosto de 2015, de hacer realidad un nuevo sello que Thabiso había ideado. Frente a la idea generalizada en el mundo editorial que parecía decir que la población negra no leía, ella afirmaba lo contrario y sentía la necesidad de publicar libros escritos por escritores negros para un público lector negro. Así surgió BlackBirdBooks cuyo nombre se debía a una canción de Nina Simone del mismo título.

Thabiso conocía la realidad que tenía enfrente y que arrojaba, al menos, tres datos significativos: que “un millón de sudafricanos y sudafricanas, de una población de 53 millones, compra libros”, que “de los 88 mejores libros en el país, solo uno, en el número 87, está escrito por un escritor negro, Khaya Dlanga“ y que en Sudáfrica, un 8’4% de la población, aproximadamente, ya que el dato oscila, es blanca. Detrás de este espejo se encontraban muchos retos y un debate que ya había nacido tiempo atrás.

Bajo el título Descolonizar el paisaje literario, a iniciativa de Jacana Media, se organizaron unos debates en la Universidad de Wits (Johannesburgo) en los que ella participó. En las distintas mesas redondas se reflexionó sobre la “necesidad de una alternativa al sistema literario existente”, tal y como manifestó Thando Mngqolozana. Este escritor había dado un paso más allá al anunciar en el Festival literario Franschhoek que abandonaba el sistema literario blanco sudafricano y mostraba un plan de 21 puntos para descolonizar la literatura sudafricana. Precisamente Mahlape había comenzado a dar los pasos para lograr que aquel camino comenzara a ser viable, para las mujeres también.

“Sentía que había alcanzado un techo y quería retarme más a mi misma”, dice Thabiso. Lo anterior lo comenta al recordar lo que le movió a crear este innovador sello editorial. Se trataba de llevar adelante su propia colección, ofreciendo títulos atractivos que descubrían también nuevas voces y mostraban la existencia de una generación de autores negros del mundo literario sudafricano. Su intención era llegar, sobre todo, al público lector negro y, además, quería historias con las que la gente corriente se pudiera identificar y que invitaran a seguir leyendo.

Fiel a sus propias demandas, decidió editar al músico Nakhane Toure con su debut Piggy Boy Blues, al sangoma Unathi Magubeni y su novela Nwelezelanga o a Panashe Chigumadzi y su Sweet Medicine, hasta completar los nueve títulos que ha presentado BlackBirdBooks hasta el momento. Precisamente Sweet Medicine se ha convertido en un auténtico superventas, aunque Thabiso comenta que en Sudáfrica se alcanza este título con la venta de 3.000 ejemplares en ficción y 5.000 en no ficción.

Además, da la oportunidad a aquellas mujeres escritoras negras que tienen grandes problemas de visibilidad. Panashe Chigumadzi, que dirige la revista Vanguard desde la que se define como womanist (movimiento que surgió como una reacción frente a la postura tradicional feminista que no abarcaba la perspectiva de las mujeres negras) es otro ejemplo de aquellas que, como la propia Thabiso, arremeten contra la misoginia negra y están cansadas de un sistema paternalista que las mira con condescendencia cuando no quiere invalidarlas y sacarlas del circuito directamente.

Portada de 'Sweet Medicine', de Panashe Chigumadzi.
Portada de 'Sweet Medicine', de Panashe Chigumadzi.

Pertenecen a una nueva ficción sudafricana que no tiene ninguna necesidad de investigar y adentrarse en nuevos géneros o estilos, “solo tenemos que mirar nuestra historia y con eso es suficiente” asegura la editora. “El realismo mágico, por ejemplo, está incrustrado de manera profunda en nuestro propio ADN”, afirma al respecto. Y añade, “estos libros tienen su propio atractivo y el talento siempre habla por sí mismo”, al margen del origen del autor o del lector.

En este sentido nos descubre un mundo editorial que da importancia a las traducciones de sus obras a otros idiomas, y que lo promueve activamente. Consciente de las dificultades que existen en relación al libro ella apoya la “autopublicación” porque considera que es buena a la hora de fabricar lectores y cree que el libro electrónico tiene un magnifico recorrido por delante en el continente. Es optimista en relación al futuro: "A pesar de que vivir hoy en día de los libros en el continente africano como editora es muy difícil y como escritor prácticamente imposible excepto si eres un escritor africano con un mercado en el extranjero”.

Sin duda, deslumbra el saber que en un espacio de tiempo corto Thabiso Mahlape ha conseguido con BlackBirdBooks un auténtico éxito al lograr ocupar un hueco propio en el panorama literario de su país. Ella describe su talento editorial basándose en la idea de que la publicación es "un campo subjetivo” y cree que lo que la ha llevado a dar en la diana, con los títulos que ha publicado hasta el momento, es elegir aquellos temas “que concuerdan más con ella, la hacen emocionarse y la apasionan”.

Pero también conoce el lado amargo de su oficio: puede contar ya algunos fracasos y destaca, cada vez que publica un libro nuevo, el vértigo que produce el someterse al mercado con la incertidumbre de no conocer cómo va a ser recibido ese título por el que tanto se ha apostado. Mientras pelea día tras día para que la vean como lo que es, elige para su cuenta de Twitter el nombre de @OprahMorrison compuesto por los de Oprah Winfrey y Toni Morrison, mostrando bien a las claras quiénes son sus modelos, canta en voz alta cuando se siente perdida, y revisa, llena de fuerza y talento, los próximos títulos de su sello editorial.

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