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La pelvis, esa gran desconocida para las mujeres embarazadas

El dolor de pelvis suele ser muy frecuente y se acentúa a partir de la semana 28 debido a una disfunción en la sínfisis púbica

Una adolescente embarazada, en penumbra.
Una adolescente embarazada, en penumbra.

Pocos saben mover la pelvis al ritmo de la música como lo hacen John Travolta o Jamie Lee Curtis en su película Perfect.

Ambos, jovencísimos y en mallas ajustadas (corría el año 1985), nos dejan a todos boquiabiertos con sus coreografías.

En Perfect, Curtis es instructora de aeróbic y no hay duda de que sabe cómo mover su pelvis y su cadera.

Pero la pelvis es esa gran desconocida para las mujeres embarazadas. Muchas no se fijan en ella hasta que se dan cuenta de que será precisamente ahí donde su bebé estará alojado, con derecho a barra libre, durante los siguientes nueves meses y por donde tendrá que salir para conocer el mundo exterior.

Esta cavidad está formada por un conjunto de huesos (el sacro, el coxis, los huesos coxales), articulaciones y ligamentos. Todos ellos contienen al bebé durante el embarazo y se modifican en el momento del parto para facilitar la salida del bebé.

Cada mujer tiene una tipología de pelvis distinta y se clasifica en función de las medidas y de las relaciones entre sus distintos relieves óseos. La más conocida de las clasificaciones es la propuesta por los científicos Caldwell y Moloy, que establece 4 tipos de pelvis distintas: pelvis ginecoide, pelvis androide, pelvis antropoide y pelvis platipeloide… aunque muchas de las pelvis son de tipo mixto, es decir que mezclan características de una y otra, pero de este tema hablaremos en profundidad más adelante.

Sea como fuere, absolutamente todas las pelvis tienen dos articulaciones sacroilíacas, dos coxofemorales, púbica y sacrolumbar, así como ligamentos, por lo que es recomendable que una mujer embarazada los trabaje para fortalecerlos y paliar los dolores.

¿Dolores antes del parto? Sí, dolores.

¿Bromeas? No, no bromeo.

El dolor de pelvis suele ser muy frecuente y se acentúa a partir de la semana 28 debido a una disfunción en la sínfisis púbica y puede aparecer incluso antes si no es tu primer embarazo.

En muchas mujeres, o bien por su estilo de vida o por los deportes que han realizado, esta articulación está resentida, lo que puede provocar incómodas molestias en esta zona.

Los ejercicios de funcionalidad pélvica, tutelados por un fisioterapeuta obstétrico están orientados a disminuir el dolor y a controlar la postura de la madre, y pueden comenzar a partir la semana 12, siempre y cuando el ginecólogo no prescriba ninguna contraindicación a esta actividad.

Durante el momento del parto la pelvis se va a transformar varias veces, con lo cual tenemos que tenerla lo más ágil posible. Camina, bebe agua… prepárate empezando por lo básico.

Además, el cuidado y fortalecimiento de la pelvis antes del parto también reduce las complicaciones en el momento de dar a luz.

Con este post inauguramos una serie de monográficos sobre el tema de la pelvis para que aprendas a identificarla y cuidarla… para que vayas cogiendo ritmo.

Porque una pelvis en forma como la de Jamie Lee Curtis es posible, aunque moverla como el mismísimo Elvis es ya cuestión de práctica y madera.

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