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El EGO de Cibeles se debate entre la moda comercial y la independiente

Asia, la música, el arte y los viajes retrofuturistas inspiran a los jóvenes talentos españoles que han puesto punto final a esta edición de Mercedes-Benz Fashion Week

Desfile de la firma Amai Rodríguez.
Desfile de la firma Amai Rodríguez. EFE

Nunca se sabe lo que se puede encontrar en el Samsung EGO, por eso se debe ir sin expectativas y con una visión periférica. La plataforma para jóvenes diseñadores españoles de la MBFWM no está pensada para clientes, y sí para extrañar y sorprender a partes iguales. Por eso el foco no está puesto en tendencias o prendas que se puedan poner, sino en aquello que inquieta e inspira a estos juniors. Asia fue el punto de partida de la colección de la firma ganadora del Samsung EGO Innovation Project, Wellness. Junto al músico El Guincho —cuyo último disco, Hiperasia, da nombre a la línea de moda— y bajo la atenta mirada de Palomo Spain, que estaba sentado en el front row, fueron desfilando las prendas victoriosas de este certamen, que premia con 10.000 euros la propuesta más tecnológica.

Wellness cosió botones y etiquetas que, si las acercas a un móvil Android, te llevan directamente al contenido que eligió el creador, la música de El Guincho. “Podemos llevar encima un currículo vitae, toda la información sobre la fabricación de la prenda, documentos… Las posibilidades son infinitas”, ha explicado el diseñador, Manuel Mourentan (La Coruña, 1984). También el lejano oriente fue el leitmotiv de Threeones, que desfiló en tercer lugar y arrancó con la puesta en escena de cuatro bailarinas de la compañía CaraBDanza.

En esta edición del EGO, de los 10 diseñadores que se han subido a la pasarela (más uno invitado, Blikvanger, que viene de la Semana de la Moda de Tbilisi, en Georgia) siete lo han hecho por primera vez. Muchos acaban de terminar sus estudios en Moda y están probando suerte. Saben que de aquí salieron, entre otros, Maria Ke Fisherman, María Escoté o Leandro Cano, y esto resulta un tanto motivador, aunque algunos no tienen intención de poner a la venta su colección, al menos, de momento.

Desfile de Rocío Laseca en la última jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week.
Desfile de Rocío Laseca en la última jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week. EFE

Es el caso de Rocío Laseca (Madrid, 1993), que eligió a la banda británica The Who como hilo conductor de su colección, una de las más completas —tanto por patrones como por tejidos— que han desfilado este martes. “Como aquella generación [la de los sesenta], he querido cambiar las normas y lo establecido”, cuenta Laseca. Sonó My Generation para cerrar un desfile en el que los protagonistas han sido los volantes. La madrileña explica que había dado forma y cuerpo a un tejido que no lo tiene, la seda, para escenificar esa ruptura. David Méndez, de la firma Outsiders Division, que ha trabajado para empresas como Inditex —influencia que se notó, por ejemplo, en una camisa de mangas extra largas, como las que propuso Zara la pasada temporada—, asegura que no le interesa crear algo comercial: “He pensado en la imagen más que en el producto”.

Sin embargo, esto también es un negocio y algunos que desfilan por segunda y tercera vez en Ifema sí van a intentar ganar dinero con su trabajo. “Hay que comer, y mejor que sea de esto”, explica Amai Rodríguez. La diseñadora reconoce que esta vez ha creado algo más comercial. Inspirándose en un viaje ficticio de un astronauta a la luna en los años cincuenta, mientras su esposa le espera en casa, ha presentado faldas largas tipo pareo con estampados dibujados por ella misma, pamelas XXL y unos jerséis-chaqueta realizados con tapices de diferentes texturas. Su intención a partir de ahora, dice, es lanzar su propia marca online.

Desfile de la firma Threeones en la última jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week.
Desfile de la firma Threeones en la última jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week. EFE

Y no es la única. Juan Carlos Pajares —cuyos diseños ya han lucido Nieves Álvarez, Conchita Wursty Dafne Fernández, entre otras— cuenta que su firma ya está a la venta en varias tiendas multimarca de todo el mundo y, con orgullo, destaca una en Manhattan y otra en Brooklyn. El diseñador, que ha resultado ganador del Mercedes-Benz Fashion Talent, se ha inspirado en el robo de cinco obras de Francis Bacon en Madrid en 2015 y en el documental True Cost, sobre lo que esconde el fast fashion. “He querido apostar en mi colección por el made in Spain y por los jóvenes diseñadores”, ha explicado Pajares, cuya línea está cargada de simbolismos —como la golondrina, que es la libertad—y de colores en bloque rescatados de los cuadros de Bacon. Su apuesta, la moda ética y el diseño emergente, ha sido la clave de su éxito esta edición del Samsung EGO.

Las propuestas más sorprendentes, por un lado, han sido las de María Magdalena, que convirtió el escenario en un botellódromo donde presentó una síntesis entre pijos y canis: abrigos con escapularios, prendas de pana con tribales, memes del logotipo de Tommy Hilfiger y Ralph Lauren y pantalones de campana. Y por otra —por poco habitual y emotiva—, la del grupo de ingenieros y creativos que forman Existence Research Program, quienes invitaron a desfilar a los atletas paralímpicos españoles Sara Andrés y Alberto Ávila.

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