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El timo del corredor Med

Sigan timando con el fantasma del separatismo y España irá perdiendo una oportunidad tras otra

Primer tren de mercancías que sale del Morrot, (Puerto de Barcelona), con ancho de vía europea, en 2010.  rn
Primer tren de mercancías que sale del Morrot, (Puerto de Barcelona), con ancho de vía europea, en 2010.

Sabíamos que el corredor ferroviario mediterráneo —que conectará los puertos orientales españoles de Algeciras a Barcelona hasta Escandinavia— iba muy lento. Con un retraso de 20 años. Con una financiación con cuentagotas. Con una pobre solución técnica, ese escuálido tercer raíl en vez del ortodoxo desdoblamiento mercancías-pasajeros.

Y por eso se ha recrudecido la insólita movilización reivindicativa de empresarios valencianos, catalanes, murcianos y andaluces, que llevan ya dos cumbres en lo que va de año y celebrarán al menos otras dos en lo que queda.

Pero a raíz de la última, en Tarragona, la cósmica cutrez del centralismo se ha revelado, además, un timo. El secretario valenciano de Obras Públicas, Josep Vicent Boira, demostró que el Gobierno financia obras ferroviarias en la provincia de Madrid con la línea presupuestaria destinada al corredor Med.

No es una ni dos. Es la conexión Atocha-Chamartín, la Vicálvaro-San Fernando, la Madrid-Abroñigal, la de Coslada y la del aeropuerto de Barajas. ¿Quién da más?

Ocurre que José María Aznar rechazó en 2003 este corredor, luego recuperado por José Luis Rodríguez Zapatero y sabiamente consagrado por Bruselas como un proyecto prioritario... no solo español, sino de interés europeo. Pero luego la costra provinciana, antieconómica y anticatalana bautizó la línea interior Algeciras-Madrid-Barcelona como si fuera costera: mediterránea. Así disimulan la desviación de fondos.

El corredor Med no solo conectará medio PIB español con su destino centroeuropeo. Entraña un interés geoestratégico más que local: global. El comercio marítimo supone el 90% de los intercambios internacionales de mercancías. Las rutas del Pacífico y el Mediterráneo desbordaron desde 2008 a las atlánticas, multiplicando su tráfico por cinco. China es la fábrica del mundo y supera la mitad de todo este flujo.

China y no Chamartín es la clave. La opción de que las mercancías asiáticas desembarquen en nuestros puertos mediterráneos abaratará su viaje (hoy a Róterdam), ahorrando casi cuatro días. Y reducirá a la mitad el tiempo de la vía a Europa por Panamá.

Sigan timando con el fantasma del separatismo y España irá perdiendo una oportunidad tras otra. Bravo, patriotas.

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