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Esta es la razón por la que no debes limpiar con bastoncillo los oídos de tu hijo

Una sobrelimpieza puede provocar que la cera y las partículas se acumulen en el interior. Acudir al especialista en caso de otitis recurrente

Madre limpia el oído de su pequeño.
Madre limpia el oído de su pequeño.

Posiblemente si conociéramos con más detalle la delicada ingeniería que tiene un oído por dentro no lo limpiaríamos con tanto entusiasmo en los niños ni tampoco en adultos. La cera producida en el oído externo tiene la función de proteger el canal auditivo y el tímpano. A modo de sistema defensivo natural, evita el paso de suciedad, gérmenes e incluso insectos al interior. Por eso una sobrelimpieza ─y especialmente con los peligrosos bastoncillos de algodón─ puede provocar que la cera y las partículas se acumulen en interior. Una reciente actualización en las recomendaciones de la Academia Americana de Otorrinolaringología y Cirugía de la Cabeza y el Cuello advierte de las lesiones que estos bastoncillos pueden provocar, desde pequeñas dislocaciones en los finos huesos del oído a cortes, erosiones de la piel y en el peor de los casos perforación del tímpano. Solo cuando se observa una sobreproducción de cerumen ─que se identifica por dolor, picor o comezón en la oreja, ligera pérdida de audición por el taponamiento o cera rebosante en la parte exterior─ es aconsejable su retirada, pero siempre en manos del pediatra.

“Cuando en casa quitamos y volvemos a quitar la cera natural del oído, en realidad se producirá más cera porque estamos estimulando las glándulas ceruminosas responsables de su producción. Todo otorrino ha visto en alguna ocasión luxaciones de la cadena osicular, ─los huesecillos del oído medio─, y también algunos casos extremos, como niños que se han metido bastoncillos en los oídos imitando a sus padres o padres que se han despistado y han cogido el teléfono móvil con el bastoncillo todavía en la oreja. En consulta extraemos igualmente restos de algodón que se han desprendido en el interior del canal auditivo: está comprobado que la tasa de pacientes con infecciones recurrentes es mucho más alta entre quienes usan los bastoncillos”, explica Claudio Fragola, otorrinolaringólogo del Hospital Nisa Pardo de Aravaca. Y advierte: “No deberíamos introducir en el oído nada más pequeño que nuestro codo. Ni tampoco sustancias como aceite, agua oxigenada o los aerosoles que se han puesto de moda porque no sirven. Para limpiar las orejas de los niños sería suficiente en el baño, con un poco de agua y jabón, limpiar delicadamente el pabellón con un dedo, y sobre todo aclarar y secar bien porque de lo contrario pueden quedar restos de jabón que provocarán eccemas”.

Otitis bajo control

Las infecciones por una limpieza incorrecta pueden desembocar en otitis que, además de ser un proceso doloroso para los niños, a largo plazo y de forma recurrente están relacionadas con la hipoacusia o pérdida de audición. También el frío, la lluvia y los inevitables contagios de catarros en las guarderías terminan con el clásico dolor de oídos por acumulación de moco en las vías altas. Según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), un 90% de los niños sufren otitis antes de los cinco años y entre un 10 y un 20% son episodios de otitis media aguda (OMA).

¿Qué hacer para aliviar el malestar y dolor en los niños con esta infección? Según Sagrario Peña, enfermera antroposófica del Centro de Salud de Cercedilla (Madrid) y de la Escuela Allegra, los procesos infecciosos y febriles que acompañan las otitis son más llevaderos con algunos remedios de fácil aplicación en casa. “La otitis media es una afección que solo en casos extremos requiere tratamiento con antibiótico. Suele aparecer como consecuencia de un proceso gripal que ha atacado a las vías respiratorias altas y la fiebre es el mecanismo del cuerpo para defenderse como proceso natural. Es un proceso duro para el niño, pero podemos ayudar a que el calor salga y baje la temperatura colocando compresas de agua templada con limón en brazos y piernas o envolviéndolos en un body humedecido en agua a 36-37 grados, porque el calor de la fiebre genera mucha dilatación de los vasos sanguíneos y el limón es vasoconstrictor y antiinflamatorio. También podemos aliviar el dolor del oído con saquitos calientes de cebolla o flores de manzanilla, sujetos a la oreja”, describe la enfermera.

Si bien las otitis media agudas son autolimitadas y se curan solas, los expertos recomiendan visitar al médico cuando se cronifiquen o cuando la sufren menores de dos años. “Conviene diferenciar entre las infecciones víricas ─en cuyo caso el antibiótico no sirve de nada─ y las infecciones bacterianas, que podemos tratar. Un uso excesivo de antibiótico provoca cierta farmacorresistencia. Por eso su uso debe ser racional, cuando observamos fiebres altas y complicaciones como secreción del oído o mastoiditis”, asegura el doctor Javier Cervera, miembro de la Comisión de Otorrinolaringología de la SEORL.

En su opinión, toda precaución es poca cuando se trata de niños menores de dos años y cuando las otitis son recurrentes, con una frecuencia de cinco otitis al año o tres en medio año. “Para evitar problemas a largo plazo debemos acudir al especialista, que realizará un cultivo para comprobar cuál es el microorganismo que está provocando la infección. También tenemos vacunas bacterianas, como la del neumococo y la haemophilus, para ir controlándolo. Si a pesar de todos los tratamientos persiste el problema, existe un método quirúrgico, el drenaje transtimpánico, cuyo objetivo es ventilar artificialmente el oído medio y evitar la acumulación de moco. Con esto se consigue mejorar la calidad de vida del niño y prevención de posibles problemas como pérdida de audición a largo plazo. Hoy en día es una de las operaciones más frecuentes que se hacen en niños, incluso más comunes que las de amígdalas”.

Consejos para cuidar los oídos

Qué hacer

- Controlar los síntomas de un exceso de cera, como pueden ser disminución de la audición, sensación de líquido rebosante en la oreja, tinnitus o zumbidos y distorsión en los sonidos.

- Acudir al especialista si se observan o dolor indefinido en el oído no relacionado con procesos catarrales, ya que una otitis media o externa puede en realidad enmascarar exceso de cerumen. En casos de secreción o sangrado también se debe consultar con el médico inmediatamente.

Qué no hacer

- Sobrelimpieza del canal auditivo que puede introducir aún más la suciedad. No se debería introducir ningún objeto más pequeño que un codo.

- Bajo ningún concepto utilizar velas para los oídos (sistema de limpieza mediante calor extremo) ni gotas ni cualquier otro tipo de solución salina.

- Ignorar los síntomas o dar poca importancia a problemas en el oído. Es preferible acudir al especialista y confirmar que no hay lesiones antes que dejarlo pasar y que se agraven.

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