Lo que pensamos sobre Trump

Estos son siete editoriales de EL PAÍS sobre el nuevo presidente electo, que amenaza los valores democráticos de integración y apertura económica que han definido EEUU

Trump aborda en el ascensor en la torre que lleva su nombre.
Trump aborda en el ascensor en la torre que lleva su nombre.DOMINICK REUTER / AFP

Trump contra Europa (17 enero 2017)

Europa no puede seguir ignorando la evidencia, ni esperando que todo quede en nada. Debe expresar en voz alta su preocupación por la concepción del continente y el rumbo de las relaciones transatlánticas que dibuja Trump y hacer llegar a su Administración un mensaje nítido y rotundo sobre su determinación de actuar unida en defensa de los intereses de los europeos.

Lamentable comienzo (12 enero 2017)

Cuanto más se acerca Trump a la Casa Blanca, más se justifica la preocupación por lo que se avecina y se entienden menos los intentos de apaciguamiento de algunos Gobiernos como el español.

Demasiada prudencia (11 enero 2017)

España y sus socios europeos no tienen ni que mostrarse hostiles de antemano con la nueva Administración estadounidense ni prometer a Trump un camino de rosas esperando apaciguar sus instintos. Deben ser firmes y coherentes con sus principios y previsibles en sus actuaciones.

Anuncios alarmantes (23 noviembre 2016)

Trump parece dispuesto a cumplir casi todas sus promesas, unas más delirantes que otras, pero en todo caso dañinas para la economía global. La receta aislacionista está en marcha.

Trumpeconomics, un salto en el vacío (11 noviembre 2016)

Washington no puede ni debe retirarse de sus compromisos con el equilibrio económico general y con el tejido de instituciones multilaterales. Esta es la amenaza inminente que representa Trump.

La noche cae sobre Washington (9 noviembre 2016)

Ayer se consumó una brutal sacudida a los pilares sobre los que descansa el orden internacional.

Más que una elección (6 noviembre 2016)

Ni siquiera Estados Unidos, la democracia más sólida del mundo, la que más oportunidades ofrece a cada individuo, la que mejor integra a los inmigrantes y la que más se beneficia de la globalización, ha podido blindarse ante el éxito de un rico y sin escrúpulos hombre de negocios que pretende hablar en nombre de los humildes a la vez que alardea de no pagar los impuestos con los que se pagan los programas sociales que benefician a los más humildes.

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