Anyet 2015, la fragancia vive en el paisaje

Leandre escorsell

EL PAISAJE del Pirineo mediterráneo es especial: suaves ondulaciones conducen el encuentro de los montes que fueron cumbre hacia el mar. Hay viento y dureza, pero también amabilidad. Son alcornoques y prados, olivos y cepas en una tierra granítica que ha sido habitada desde el Neolítico. Joan Carles Torres y Barbara Magugliani, guardianes atentos de su paisaje, recogen la tradición con una sonrisa permanente en sus caras y afrontan la dificultad y el desdén. Su intuición les guía, su simpatía les protege: ellos son ya esta tierra y su sentimiento es vino. Anyet 2015 se impone como un menhir y pide tiempo y curiosidad, pasear por la copa como por el paisaje, con calma: enebro y madroños, infusión suave de tomillo en sorbete. Es un vino fresco y huele a musgo, pero también es seco y casi adusto: madera que la playa secó tras el temporal.

Celler Can Torres, Anyet 2015

Ficha técnica. Sin DO, con 13,9% de alcohol. Es un vino blanco especial: su color, su tacto y parte de su sabor nacen del contacto de hollejos y raspa con el mosto de las garnachas blanca y gris de su ensamblaje. Fermenta con lo que trae de la viña. Se estabiliza con frío pirenaico y no se filtra. Precio: 10,90 euros.

Sensaciones. El prado y el monte ofrecen su vegetación sanadora. Seca, impregna el buqué del vino. Cepa y mineral, granito y madera, tierra y sol, la arena del mar cercano reposa a los pies de la sierra.

A través del cristal. Bandeja ovalada de madera de Habitat. Botella, copas redondeadas y copa portavelas, todo en cristal hecho a mano de la serie Atlantis de Vista Alegre.

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