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El próximo año será todavía peor

Si 2016 será recordado por las despedidas de grandes personajes, lo que viene estará marcado por bodas, la familia Trump, la retirada de los Clinton y las “hermanas de”

Hillary Clinton y Bill Clinton, en un restaurante en New Hampshire.
Hillary Clinton y Bill Clinton, en un restaurante en New Hampshire. REUTERS

Las últimas semanas de 2016, con las muertes de George Michael, Carrie Fisher y Debbie Reynolds, parecen haber convencido a todos de lo que ya se anunciaba el 10 de enero con el fallecimiento de David Bowie: este iba a ser un año marcado por las despedidas. Pero, en realidad, lo que ha sucedido en este aspecto no es muy distinto de lo que sucede cada año. Tenemos malas noticias: 2017 será peor. Cojan ustedes a algunos de los que nos han dejado en 2016. Desde Leonard Cohen hasta Muhammad Ali, pasando por Alan Rickman o Bud Spencer, y verán como la media de edad con la que se fueron de este planeta rebasa los 80 años, una cifra que, a no ser que usted sea de aquellos que creen que con yoga y ensaladas de quinua es inconcebible irse al otro barrio, parece razonable para abandonar este mundo, más si consideramos que muchos de los que se han ido sobrevivieron a los setenta de puro milagro. Así pues, si alguien cree que 2016 ha sido excepcional en este aspecto, que se desengañe lo antes posible. La macroestructura armada alrededor de las personalidades que dieron forma a la cultura popular como la conocemos hoy se armó entre los años cincuenta y sesenta del pasado siglo. Y como somos una sociedad que dejó de obsesionarse con la juventud para pasar a obsesionarse con cualquier cosa, los homenajes a los ilustres finados que vendrán marcarán, como este año, el que viene y los que se seguirán hasta que, como en los inmortales, solo quede uno. Bob Dylan es nuestra apuesta.

El mundo, aunque a muchos les duela, seguirá perteneciendo a los vivos. Y los vivos famosos, como han hecho desde siempre, se enamorarán, se desenamorarán, tendrán hijos, sus hijos se harán modelos o actores y se enamorarán de otros hijos de famosos actores o modelos, se abrirán una cuenta en Instagram, la cerrarán, diseñarán bolsos y fundas para iPhone y saldrán en algún reality. El esquema es casi siempre el mismo, lo único que varían son los actores.

Pocos podían pensar hace unos meses que, por ejemplo, Brad Pitt y Angelina Jolie entrarían en la liga de los famosos desemparejados. Mientras ella sigue siendo un ente maravillosamente imprevisible, él, de quien han trascendido tras la separación rumores, sospechas y acusaciones de lo más variopinto, se ha hecho freelance en esto del famoseo. Ciertos rumores podrían colocarlo en el radio de Rihanna, otra soltera de oro con quien parece compartir afición por fumar cosas de esas que hacen que entre la risa tonta. Menos volátil (en todos los aspectos) es el rumor sobre la posible boda este año de una de las parejas más fabulosas de la actualidad, la que forman la modelo Rose Huntington-Whiteley y el actor Jason Stratham. "Cuando pase seréis los últimos en ver las fotos de la boda", declaraba él recientemente. Otras parejas que podrían 'dar el sí' (adorable sintagma) este 2017 son las formadas por Mario Vargas Llosa e Isabel Presyler, el deportista británico Tom Daley y el guionista norteamericano Dustin Lance-Black, la que componen Kate Upton y Justin Verlander, la de Pippa Middleton y James Matthews o Serena Williams y el cofundador de la red social Reddit, Alexis Ohanian, que anunciaron su boda el jueves. También se casarán Miranda Kerr y el creador de Snapchap —la única red social que sigue siendo para jóvenes—, Even Spiegel. Ya era hora de que una supermodelo se prometiera con alguna figura de Silicon Valley. Si 2016 arrancó con el enlace de Kevin Systrom, fundador de Instagram, con Nicole Schuetz, a quien, como mandaban hasta hoy los cánones, conoció en la Universidad de Stanford, este 2017 podría ser el año en el que los popes de la ciudad californiana empiecen a copar los asientos reservados para los familiares en los desfiles de Victoria's Secret. Y bueno, si el año empezó bien para Instagram, la cosa no ha terminado como se esperaba. Justin Bieber y Kim Kardashian ya no están ahí. ¿Volverán o aparecerá este año otra red que enganche a las celebridades?

La cantante Rihanna, en Londres el pasado febrero.
La cantante Rihanna, en Londres el pasado febrero. Efe

Este 2017 puede ser también el momento de las hermanas menores. Los últimos meses han apuntalado las figuras de Kylie Jenner, hermana pequeña de Kendall, la única que trabaja en esa familia, y Bella Hadid, la hermanísima de la maniquí más ubicua del año, Gigi Hadid. Ambas se presentan como aspirantes a lo que haga falta. Muy bien deberá Taylor Swift gestionar su vuelta a los focos, pues no la vemos preparada para ser princesa. Ella nació para reina.

Bella Hadid, en el último desfile de Victoria's Secret en París.
Bella Hadid, en el último desfile de Victoria's Secret en París. gtres online

Finalmente, sería casi irresponsable ignorar el potencial rosa del clan Trump. Para empezar, Ivanka, la hija, ya tiene oficina en la Casa Blanca y se rumorea que podría asumir el papel de Primera Dama en lugar de la oficial, la esposa de Donald, Melania. También tenemos a Barron, cuya maravillosa actuación la noche electoral le ha convertido ya en meme global. Por no hablar del nuevo presidente, quien necesita desesperadamente armar a su alrededor un equipo de celebridades afines. De momento, se ha reunido con Kanye West y tiene el beneplácito de Gwyneth Paltrow, quien ha declarado que su llegada al poder es 'una oportunidad'. Ella sabrá. Por su parte, la candidata derrotada, Hillary Clinton, y su marido, el expresidente Bill, se presentan como un enigma. Han afirmado que, tras cuatro décadas de sexo, mentiras y vestidos en el tinte, aspiran a abandonar le vida pública sin más ruido que el que hace una puerta al cerrarse.