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EDITORIAL

Alcohol y drogas al volante

Tráfico detecta un preocupante aumento de conductores que consumen sustancias psicoactivas

Congestión de tráfico en Madrid.
Congestión de tráfico en Madrid.

Después de una década en la que la siniestralidad en la carretera ha mantenido un ritmo descendente, este año acabará con un preocupante repunte en el balance de muertes por accidente. Cuando aún quedan por delante millones de desplazamientos con motivo de las fiestas navideñas, los datos ofrecidos ayer por la Dirección General de Tráfico cifran en 1.138 las personas fallecidas en lo que va de año, siete más que en todo 2015.

Sin ignorar que detrás de un buen número de accidentes está el exceso de velocidad, el mal estado de las carreteras y el envejecimiento del parque automovilístico, las estadísticas ponen de manifiesto que han entrado en juego otros peligrosos factores, desde la deficiente utilización del cinturón de seguridad y los anclajes para niños hasta el uso del móvil mientras se conduce.

Tráfico alerta de otra tendencia en alza especialmente alarmante: el consumo de alcohol y drogas. Un estudio realizado el año pasado sobre prevalencia de sustancias psicoactivas reveló que el 12% de los conductores dieron positivo en alcohol y drogas, y la última gran campaña de seguridad vial ha detectado que 273 personas circulan a diario bebidos o bajo los efectos del cannabis, la cocaína o las anfetaminas.

Está demostrado que el consumo de estas sustancias causa una pérdida de concentración y movilidad y parece también evidente que las medidas represivas —desde el incremento de las multas hasta la retirada de puntos— son insuficientes. Involucrar a las organizaciones dedicadas a la seguridad vial y a los partidos políticos para articular un pacto de Estado, como proponen las autoridades de Tráfico, servirá de poco si al mismo tiempo no se desarrollan campañas de concienciación y actuaciones en el ámbito educativo. Esa es la clave para lograr que la curva de la siniestralidad vuelva a ser descendente.

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