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Suiza quiere dar manos libres a sus James Bond

El Gobierno cree que el país no está preparado ante las nuevas amenazas terroristas

Cámaras de vigilancia en la estación de tren de la ciudad suiza de Sion.
Cámaras de vigilancia en la estación de tren de la ciudad suiza de Sion. EFE

A pesar de que Suiza no ha sido golpeada (aún) por el terrorismo, las autoridades creen que su nivel de preparación deja mucho que desear. Es por ello que los helvéticos van a votar este domingo sobre la denominada Ley de Información. Esta ley pretende ampliar las posibilidades de acción de los Servicios de Información de la Confederación (SRC), o servicio secreto suizo.

De aprobarse, el SRC podría hackear ordenadores particulares, entrar en viviendas, controlar comunicaciones por cable entre Suiza y el extranjero, realizar escuchas telefónicas o poner cámaras en domicilios particulares. Naturalmente, sin informar a los interesados. Cabe aclarar que tales medidas solo se aplicarán en caso de riesgo de ataque terrorista inminente, amenaza nuclear o química, o peligro para infraestructuras estratégicas.

La ley es apoyada por el Consejo Federal (Ejecutivo), las dos cámaras del Parlamento, especialistas en defensa y seguridad o el mundo empresarial. Entre los opositores, se cuentan ecologistas, partidos de izquierda o el Consejo Central Islámico, que teme que la norma sea “usada contra los musulmanes”. Una razón que argumentan los enemigos de esta ley viene de lejos. Se trata del llamado “escándalo de las fichas”, crisis que estalló en los años ochenta, cuando se descubrió que el Gobierno suizo mantenía ficheros sobre 900.000 ciudadanos y organizaciones. Básicamente, comunistas o simpatizantes izquierdistas en plena Guerra Fría.

Hoy, las autoridades afirman que tales excesos serían imposibles dado que para que se autoricen estas acciones al SRC será necesaria la aprobación del Tribunal Administrativo Federal, sumado al aval del ministro de Defensa previa consulta con el Ministerio de Asuntos Extranjeros y el responsable de Justicia. Todo hace prever que el 25 la ley saldrá adelante por mayoría absoluta, aunque no sería la primera vez que los suizos dan una sorpresa en el último minuto. Hasta entonces, los James Bond de la Confederación deberán seguir esperando.

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