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Solo falta España

El Fondo Mundial se queda a 100 millones de dólares de alcanzar los 13.000 que considera necesarios para la lucha contra sida, malaria y tuberculosis hasta 2020. Justo lo que se esperaba de Madrid

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y su mujer Sophie Gregoire Trudeau, en un concierto en el marco de la conferencia del Fondo Mundial celebrada en Montreal (Canadá).
El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y su mujer Sophie Gregoire Trudeau, en un concierto en el marco de la conferencia del Fondo Mundial celebrada en Montreal (Canadá). AFP

Hacía falta una respuesta a la altura de las necesidades y parece que el Fondo Mundial ha conseguido el compromiso que necesitaba. O casi, porque se ha quedado a un paso de los 13.000 millones de dólares necesarios para que, de aquí a 2020, la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria no deje en la cuneta a millones de personas.

La Conferencia de Reposición de Recursos del Fondo Mundial celebrada en Montreal el pasado día 16 ha puesto de manifiesto dos aspectos relevantes de la agenda global. El primero es la fuerza del gobierno canadiense de Trudeau, que ha actuado no solo de anfitrión sino de dinamizador para que todos los países se movilizaran y comprometieran recursos. Canadá ha salido a la escena internacional para reclamar un cambio en la agenda que no deje de lado a los de siempre. El segundo aspecto positivo es que el compromiso internacional es unánime y la mayoría de países han exprimido sus presupuestos para estar seguros de dar respuesta a esta responsabilidad compartida. Parece que todos están de acuerdo en que no podemos esperar más. Cada día mueren prematuramente 8.000 personas a las que podríamos tratar si llegaran los recursos necesarios.

El Fondo Mundial necesita 13.000 millones de dólares y, tras la reunión de Montreal, se ha quedado a solo 100 millones de conseguirlo. Quedarse a las puertas ya es un éxito que debemos celebrar. Sin duda, millones de personas van a ver cómo cambia su vida, o mejor dicho cómo transforman una condena a muerte en una vida saludable capaz de contribuir al desarrollo de sus familias y países. Sin embargo, quedarse a las puertas significa también que el compromiso no ha acabado y que aún hay países, muy pocos, que han estado por debajo de sus expectativas.

El mecanismo para comprometer fondos es muy sencillo. Cada país adquiere un compromiso a tres años y anuncia una cifra que irá aportando en función de sus presupuestos, desde aquí hasta 2020. En la mayoría de países, especialmente aquellos que funcionan con regímenes democráticos, el periodo establecido implica que lo tendrán que gestionar diferentes gobiernos. Es el caso, por ejemplo, de EE UU cuyo compromiso de más de 4.000 millones tiene que ratificarse luego en el Congreso, o la de países como Noruega o Suiza que, a expensas de lo que diga su parlamento, se han comprometido a, como mínimo, igualar su aportación.

Lo anunciado por la mayoría de los países está a la altura de las expectativas, como en el caso de Italia, que tras suspender su contribución durante cuatro años como consecuencia de la crisis, al igual que hiciera España, ha regresado ahora comprometiendo más de 100 millones. La situación política en España, sin embargo, ha complicado nuestra postura. A pesar del acuerdo unánime del parlamento para lanzar un compromiso a la altura de las responsabilidades que nuestro país quiere asumir en la agenda global, el Gobierno ha considerado que estando en funciones no podía ir más allá de lo que ya estaba comprometido: el cambio de la deuda de algunos países africanos por proyectos de salud. Muy lejos de lo que como país podemos hacer. Muy alejado también de los que se espera de nosotros. El Fondo se ha quedado a 100 millones de alcanzar su objetivo, y precisamente esa es la cantidad que se esperaba que España comprometiera para los próximos tres años. La cifra es perfectamente asumible, incluso si no hubiera acuerdo de Gobierno y se prorrogaran los presupuestos un año más.

A pesar del acuerdo unánime del parlamento, el Gobierno español ha considerado que estando en funciones no podía ir más allá

El compromiso con el Fondo Mundial empieza en 2017 y, hasta ese momento, se nos espera. Si España, con un nuevo gobierno o con uno en funciones, asume el compromiso expresado por todos los partidos en el Parlamento y hace efectiva la donación de 100 millones, este anuncio será percibido como un éxito en la agenda global casi sin precedentes. Desde su creación en 2002, el Fondo Mundial contabiliza más de 20 millones de vidas salvadas. Cada una de ellas tiene una familia y una historia detrás que ha podido corregir y transformar su realidad gracias al compromiso de todos. Ellos no pueden esperar y nosotros no deberíamos permitirlo. El éxito para otros tantos millones de personas está a un paso y ése es el que España ahora debe cumplir.

Rafael Vilasanjuan es director del área de Análisis y Desarrollo de ISGlobal.

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