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Maneras de vivir de la moda

Teresa Helbig celebra sus 20 años como diseñadora con un modelo de negocio basado en la excelencia

Madrid Fashion Week 2016
Desfile de la diseñadora Teresa Helbig. EFE

La contabilidad de muchos diseñadores españoles resulta más creativa que sus propias prendas. “Requiere más trabajo y energía sacar el negocio adelante que la colección. La última la preparé en cinco días”, aseguraba María Escoté después de presentar su trabajo en la cuarta jornada de la semana de la moda de Madrid. Lo suyo, dice, es la tijera y no la calculadora. Pero si ambas herramientas no se utilizan con inteligencia se corre el riesgo de engrosar la ya larga lista de firmas muertas en combate. Así que cumplir dos décadas viviendo de la moda, como lo hizo ayer Teresa Helbig, bien merece un reconocimiento. También los 20 años de Amaya Arzuaga o los 15 de Ailanto en la pasarela de Ifema resultan —hoy y en España— una hazaña.

Helbig decidió celebrar el hito bailando. Para ello subió a la pasarela a un ejército de bailarinas envueltas con espectaculares vestidos de inspiración country, años veinte y sesenta. Como siempre, su desfile constituyó un auténtico alarde de saber hacer artesanal y amor por el detalle. Resultó especialmente interesante su trabajo con las plumas. Las de oca aparecían engarzadas como flores en pequeñas capas y diademas y las de marabú completaban una falda bordada con diminutas cuentas de cristal que, según reveló la creadora, tardo más de dos meses en confeccionarse. “Así empezó todo, con un traje de plumas que me hice para una boda. Gustó tanto que me animaron a lanzarme a diseñar”, explica la creadora catalana. Dos décadas después, su taller da trabajo directo a 14 personas además de a 20 colaboradores. La clave para sobrevivir a crisis varias ha sido mantenerse fiel a su modelo de negocio aun cuando este parecía en vías de extinción. “Soy una romántica. Trabajo a medida y hacer prèt-à-porter me tienta, pero creo que no podría trasladar la filosofía de la casa”, sentencia. Además, prevé el lanzamiento de tres fragancias.

Desfile de María Ke Fisherman.
Desfile de María Ke Fisherman.

Cada uno busca su camino. María Lemus y Víctor Alonso, los diseñadores de María Ke Fisherman, han encontrado en las redes sociales el mejor aliado para promocionar su trabajo. A través de ellas, entraron en contacto con los estilistas de Miley Cyrus y Lady Gaga, que terminaron luciendo sus personalísimos diseños y propulsando su carrera. Aunque el secreto mejor guardado de su éxito está en un convento de clausura de Huelva. Sus monjas tejen las provocadoras prendas de crochet que se han convertido ya en seña de identidad de la casa. “Nos dicen ‘Ya tenemos los gorritos listos’ y en realidad son unos bikinis minúsculos”, confiesa Alonso. La pareja de creadores ha querido homenajear su dedicado trabajo en una colección “monacal y camionera”, donde se mezclan la estética de tráiler y religiosa con un resultado sorprendente, en el mejor sentido de la palabra.

Amaya Arzuaga cuenta que está valorando un cambio de estrategia empresarial. Mientras tanto, como viene haciendo desde hace años, se centra en el mercado internacional. “En España quedan cada vez menos tiendas multimarca. Estamos presentes en Asia y los países árabes empiezan a ser cada vez más importantes porque allí se compra mucho vestido de noche, que, evidentemente, sube la facturación”, argumentaba. La mitad de las prendas que mostró ayer eran reinterpretaciones de diseños presentados a lo largo de sus 20 años en Ifema; el resto, piezas nuevas que seguían códigos ya clásicos de la firma. A saber: siluetas escultóricas y volúmenes arquitectónicos.

Palomo, grandes expectativas

María R. López

“Que la moda vuelva a ser una fantasía, y que nos emocione a todos”. Ese es el objetivo de Alejando Palomo y, al menos, durante los diez minutos que duró la presentación de su tercera colección, consiguió cumplirlo. A sus 24 años es una de las grandes promesas de la moda española y su desfile, celebrado el pasado sábado en el madrileño museo Lázaro Galdiano, uno de los que más expectación han despertado.

Por el jardín de la fundación y pinacoteca, convertido para la ocasión en selva, fueron desfilando modelos masculinos envueltos en lánguidos vestidos, abrigos y saharianas, que transitaban de los años setenta a los ochenta, siempre bajo aproximación deliciosamente decadente. “Son los chicos los que me inspiran. Ellos son los que sienten de verdad mi ropa”. En su maleta, colores y tejidos de la naturaleza: seda, lino, rafia, algodón y terciopelo. La comparación con Vetements o con otro joven talento español, ManéMané, resulta inevitable.

El creador cordobés cuenta que le han ofrecido presentar su trabajo dentro del calendario oficial de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid, pero que prefiere la libertad que le da escoger su propia escenografía y modelos: “Es importante contextualizar la colección. Quiero una historia, una fantasía. Lo comercial viene después”, explicó.

La inquieta María Escoté ha ensayado mil fórmulas para hacer crecer su marca. Desde vender su colección en la web media hora después de presentarla hasta realizar una línea en colaboración con Mi pequeño pony, la franquicia perteneciente al gigante juguetero Hasbro. Su última aventura: un reallity show en China, que comenzó a emitirse ayer por la noche. Según explicó Escoté, está producido por el propietario de una gran cadena china de tiendas físicas y online, D2C. La idea es que la ropa que aparezca en el programa se ponga a la venta inmediatamente en el país asiático. Como un guiño a este proyecto, Escoté utilizó sobre la pasarela cinturones de yudo y estampados inspirados en el horóscopo chino.

Iñaki y Aitor Muñoz, responsables de Ailanto, continúan al frente de sus dos tiendas de Madrid y Barcelona. Allí llegarán esta primavera los delicados tejidos inspirados en Manet que mostraron ayer y que les confirman como auténticos maestros del estampado. Maya Hansen busca actualizar cada temporada los corsés que la han hecho famosa. En esta ocasión encuentra nuevos referentes estéticos en el patinaje, tanto en línea como sobre hielo. La atleta de esta última disciplina, Marta García, cerró su desfile sobre ruedas ¿Un buen presagio?

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