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'Cobradiezmos', el torito bravo

EL TORO INDULTADO de la ganadería de Victorino Martín se dedica a procrear por los pastos de Las Tiesas de Santa María, una finca extremeña regada por el Tajo. Aquí, Cobradiezmos, un semental de cuatro años y más de 562 kilos de peso que se libró de la muerte en la Maestranza por su bravura excepcional, disfruta de su segunda vida. Su misión: perpetuar su tronío y figura en las próximas generaciones de astados.

“Aquella tarde, la del 13 de abril de este año, fue inolvidable”, recuerda orgulloso el ganadero Victorino Martín (hijo). “La plaza de Sevilla se cuenta entre las más importantes del mundo. Le tocó lidiarlo a Manuel Escribano y el toro iba mejorando más y más, hasta que el público empezó a agitar sus pañuelos pidiendo el indulto y aquello acabó en clamor. El reglamento taurino dice que el ganadero debe aceptarlo como semental y yo acaté esa regla”, cuenta Martín, a cierta distancia del animal, mientras dos caballistas hacen de guardaespaldas por si a Cobradiezmos le da por acercarse demasiado. El sol del mediodía permite disfrutar del pelaje gris cárdeno de este bello ejemplar. “A muchos nos gustaría vivir como él. Ahora tenemos que ver si transmite sus cualidades exclusivas –de una perfección casi imposible– a su descendencia. Por eso debemos cuidarlo, para que disfrute de las mejores condiciones y pueda cubrir al mayor número posible de vacas”.

El magnífico ejemplar disfruta de la vida de semental en la finca que Victorino Martín tiene en Cáceres.