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Obama vacía Guantánamo

El traslado de 15 presos es un recordatorio del presidente estadounidense sobre una de sus principales promesas electorales

Foto de archivo de la prisión estadounidense en la base militar de Guantánamo.
Foto de archivo de la prisión estadounidense en la base militar de Guantánamo. AP

El traslado a otros países de 15 presos de la cárcel militar situada en la base estadounidense de Guantánamo supone uno de los últimos gestos de Barack Obama sobre una de las promesas de las que hizo bandera a su llegada a la Casa Blanca en 2009 pero que no ha podido culminar durante su mandato. El esperado cierre del penal, donde todavía quedan detenidas bajo custodia militar 61 personas calificadas de terroristas —aunque muchas de ellas ni siquiera han sido sometidas a una acusación formal—, será pues un asunto pendiente que recibirá sobre su mesa en el Despacho Oval la persona que suceda a Obama a partir del próximo mes de enero.

La creación de la cárcel de Guantánamo en 2002, por iniciativa del presidente republicano George W. Bush, constituye uno de los puntos más negros de la actuación estadounidense en términos de legalidad internacional. Se trata de la instauración consciente y voluntaria de un limbo legal para colocar bajo custodia a personas —hasta el momento han pasado por allí 780— sin ninguna de las garantías procesales establecidas ni por los tratados internacionales ni por las leyes estadounidenses. Es un peligrosísimo precedente que hubiera debido ser cancelado hace tiempo.

Conviene destacar que si Obama no ha cerrado Guantánamo ha sido por respetar escrupulosamente el consenso político en una cuestión tan delicada y esperar la aprobación del Congreso. Pero los republicanos han negado sistemáticamente dicha posibilidad y han criticado con dureza cada nuevo traslado de presos a terceros países asegurando que pone en riesgo la seguridad de EE UU. Por si fuera poco, el candidato republicano a la presidencia, Donald Trump, es partidario no solo de mantener la cárcel abierta, sino de internar allí a ciudadanos estadounidenses.

Cuando Obama juró su cargo había en Guantánamo 242 presos y hoy quedan algo más de medio centenar. No es lo prometido, pero se le aproxima.

 

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