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Con sabor a ceniza, a la plancha y otras locuras con helados que debes probar

Mezclarlo con refrescos, con cerveza, meterlo en un dulce típico... Los helados hace mucho que abandonaron el cucurucho y exploran nuevas tendencias. Y algunas no te las podrás creer...

El helado frito de 10Below Ice Cream

Creíamos que la hegemonía del famoso yogur helado bajo en calorías no iba a acabar hasta que se empezaron a poner en marcha las tendencias más sorprendentes. El caloret aprieta y ya no nos conformamos con algo sano; 2016 es el año en el que transformamos el helado en otro concepto. Los sabores nuevos dan paso a la rareza, al preparado con espectáculo y a la foto de Instagram. Vamos, como los gin tonics.

Del brexit a la tarrina

El Reino Unido dice adiós a la UE y hola a dos tendencias gastronómicas ya enterradas y más antiguas que rodar cuesta abajo: el sándwich y el float. Este último, un invento estadounidense de más de un siglo, no consiste más que en mezclar un refresco de burbujas con helado, normalmente de vainilla. Ahora se ha rescatado el tradicional Guinness float, con cerveza negra. Lo mismo sucede con el sándwich de helado, con toda su parafernalia infernal. Y, como el do it yourself es axioma dentro del hipsterismo, el "aprende a hacer tu sándwich helado en casa" causa furor entre los británicos.

El trdelnik con helado.

Mientras, el resto de Europa se agita con el trdelnik, una rosquilla cilíndrica originaria de la República Checa que lo está petando en las redes. A los checos, muy suyos con sus tradiciones, les dio por rellenarlo con helado, subir unas cuantas fotos a Instagram, y media Europa les imitó. Praga, sin saberlo, se convertía en la capital del helado de 2016.

¿Helados a la plancha?

Sí, habéis leído bien. El año pasado, unos cuantos vídeos subidos a YouTube mostraron al mundo cómo algunas heladerías neoyorquinas, como 10Below Ice Cream, ofrecían "helados fritos" enrollados. El invento procedía de Tailandia, donde es bastante habitual esta curiosa técnica. La elaboración de un rolled ice cream se ha convertido desde entonces en un espectáculo como el de los gin tonic-ensalada. Una vez mezclados los ingredientes, se echan en una plancha a casi -40º y se van separando en tiras. Ante la mirada atónita del espectador, los rollitos resultantes se colocan en una tarrina con tantas florituras como la creatividad permita. Pero, si queremos experiencias de helados a la plancha, no hace falta ir tan lejos. En Madrid puedes asistir a uno de estos espectáculos en Mistura (Augusto Figueroa, 5).

helado de 10 Below Ice Cream

Alcohol y ceniza

El curioso helado de ceniza.

Aunque el trdelnik y el sándwich tienen pinta de que lo van a copar todo, hay otras innovaciones. Como el helado de ceniza, lo último en Nueva York. Leche de coco, crema y una especie de carbón que se obtiene de quemar la cáscara del coco (de moda en la alta coctelería) son los encargados de la nueva marcianada refrigerada. Dicen que ayuda a curar las resacas. Eso sí, hay que tener cuidado, porque pringa de lo lindo. En la gran manzana también le dan al helado con sabor a vino. La empresa Mercer's Dairy anunció en 2007 que lo había "inventado", y este año se ha hecho viral. Pero no es el único inspirado en bebidas alcohólicas que triunfa. Parece que este año el helado de gin tonic vuelve a estar entre los más demandados, según nos dicen en Tutti Frutti (Cuesta San Vicente, 22, Madrid). El de mojito no se queda atrás. Lo tienes en Mamá Elba (Cea Bermúdez, 29, Madrid).

En España, seguimos flipando con el éxito de sabores tan nuestros como el helado de callos a la madrileña, el de boquerones en vinagre o el de pimientos del piquilllo de Llinares, en Valencia. O los de fabada, cabrales y centollo, de la heladería Islandia (Gijón). Por cierto, que allí también hacen helado de vino, pero con denominación de origen. Aquí somos así de estupendos.

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