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Natalia de Molina

Natalia de Molina - Amos y Mascotas

LA actriz, de 25 años, abraza a su perro, Hugo, sobre la cama. Vestida con un jersey un tanto naíf, parece una joven cualquiera de su generación. Pero se transforma cuando se encienden las cámaras para dar vida a Belén, la intrigante protagonista de Vivir es fácil con los ojos cerrados, o a Rocío, la madre coraje dispuesta a todo en Techo y comida. Son sus dos papeles fetiche. Gracias a ellos ha ganado sendos Premios Goya.

Natalia tiene poco de esos personajes en la vida real. Es tierna, dulce, sincera, tímida. Como sus dos compañeros de piso. Hugo, un galgo italiano de 12 meses, y Mafia, un felino de 5 años adoptado al que no le gustan las fotos. “Recuerdo muy bien el primer día que llegaron. Las primeras reacciones, la primera noche juntos… La primera de muchas”.

Natalia de Molina sentada junto a su perro 'Hugo'.

El día a día de la actriz es una ajetreada carrera contra reloj, llena de viajes de ida y vuelta que dificultan el cuidado de sus mascotas. Mafia, miedoso, prefiere esperar en casa. Hugo, más dependiente, la acompaña a todas partes. Su pequeño tamaño no es casual. Natalia de Molina decidió tener a su lado a un animal a medida que pudiera seguir sus pasos. “Escogí a Hugo porque pesa menos de ocho kilos y puede viajar conmigo en cualquier medio de transporte… ¡Menos en autobús!”.

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