GASTRONOMÍA / COMER Y BEBER

Donde Asia se junta con Latinoamérica y el Mediterráneo

‘Pink Monkey’ ofrece en Madrid una combinación de sabores, cítricos, picantes y especias, elaborados de forma artesanal.

Sus platos combinan originales contrastes de sabores, jugando con cítricos, picantes y especias.

Ha pasado una década desde que el chef Jaime Renedo metió en un antiguo secadero de jamones un puñado de mesas, rodeadas de antigüedades, en las que servía platos con un marcado acento asiático. El sitió cerró el año pasado y, mientras seguía atendiendo el sofisticado Ansiana Next Door, pensó en montar un local cosmopolita y muy accesible. El proyecto lo llevó a cabo junto al empresario hostelero Francois Poplawsky en el madrileño barrio de Chamberí, se llama Pink Monkey (c/ Monte Esquinza, 15), lleva abierto un par de meses y en sus fogones Asia se junta con América Latina y el Mediterráneo.

Los platos siguen siendo los del sudeste asiático, pero han sido reinterpretados con técnicas e ingredientes de la cocina peruana, incorporando guiños a la gastronomía mexicana y mediterránea. Todo se elabora al momento, de forma artesanal y a la vista de los comensales, quienes a través de una cristalera en el salón pueden observar cómo trabaja el equipo de cocina, la mayoría con los brazos tatuados, como para subrayar el carácter gamberro pero chic de este sitio.

Sus platos combinan originales contrastes de sabores, jugando con cítricos, picantes y especias. En total hay una veintena, entre los que encontramos desde reinvenciones de hits asiáticos como la Pasta de Arroz (con langostinos y curry de chipotle) o el Curry verde thai, de carrillera ibérica, a personalísimas interpretaciones de los tiraditos peruanos (de hamachi o de salmonete) o el ceviche de pez limón, que aquí se elabora con ingredientes de mexicanos, como el jalapeño y habanero, y técnicas asiáticas como el Nam Jim. Los Dumpling de gambas con sofrito chino, el Momo de cerdo con ají panca y la Fideuá de carabineros, chipirones y ali oli de rocoto, son otros de los platos estrella de la carta. En ella también figura una apetecible variedad de entrantes y platos para compartir como la Ensalada Thai, Baos (de panceta o de pato pekin) o el Satay bailines de pollo).

A la carta le acompaña una selección de cócteles realizada por Igor Lameiras, ganador del mejor menú de coctelería en Fibar 2015 por La Terraza del Room Mate Oscar. Cócteles como ‘Birú’ y ‘Tamilian Sour’ están elaborados con un conjunto de ingredientes que complementan a los platos e invitan al maridaje. También se ofrecen postres como helado de albahaca, sorbetes caseros como el ‘Choco Chile’ y gustos exóticos en el ‘Choco Blanco’ con maracuyá, frambuesa y pimienta de Sichuan.

La estética del local corrió a cargo de la arquitecta Marta Banús (El columpio, Le Cocó, La Tasquería de Javi Estévez) y responde a una decoración de abundantes contrastes de colores, maderas blancas, metal y neones. En la entrada hay una acogedora terraza climatizada para aquellos visitantes que no creen en el invierno. Las noches del fin de semana la DJ María Marti pone el toque musical con sus sesiones que prolongan la velada más allá de la medianoche.

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