Editorial
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Los refugiados siguen llegando

Se espera que el flujo de migrantes y desplazados crezca en 2016 sin que haya acuerdo sobre cómo gestionar la crisis

Refugiados rescatados en un barco del servicio europeo Frontex.
Refugiados rescatados en un barco del servicio europeo Frontex.Santi Palacios (AP)

La llegada de refugiados y migrantes se ha ralentizado pero sigue siendo muy alta a pesar del invierno. Continúa, además, el dramático goteo de muertos: en cuatro días se han contabilizado más de 40 en el Egeo, la mitad de ellos niños. La Organización Internacional de Migraciones ha cifrado en un millón las entradas irregulares en Europa —la mayoría a través de Turquía— en 2015, cuatro veces más que el año anterior. La previsión para 2016 es que los flujos se intensifiquen hasta alcanzar 1,5 millones sin que Europa haya resuelto cómo gestionar la crisis. De ahí que la canciller alemana Angela Merkel esté intentando una nueva estrategia para sortear la parálisis que supone la oposición del bloque de los países del Este y otros a la propuesta de implantar una política común de asilo en la UE.

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El fracaso de la anterior estrategia, que ni siquiera ha logrado reasentar aún el contingente de 160.000 refugiados acordado en septiembre, ha llevado a Merkel a plantear una alianza voluntaria de países dispuestos a avanzar en la gestión común de la crisis. De momento, 11 países han atendido su llamada, entre ellos los que ya ahora aplican una política más generosa.

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El propósito es pactar con Turquía un sistema que permita acoger un número importante de los 2,2 millones de desplazados sirios que se encuentran en ese país. Ello permitiría regular mejor los flujos, evitar el riesgo de una travesía incierta a los propios migrantes y mejorar al mismo tiempo la seguridad. A la dificultad de gestionar la oleada masiva y caótica de llegadas se ha añadido ahora la preocupación por la posibilidad de que entre ellos se infiltren yihadistas: la llegada descontrolada dificulta la tarea de verificar la identidad y la procedencia de quienes piden asilo. Aunque la iniciativa de la canciller alemana supone consolidar una dinámica de dos velocidades, la iniciativa debe ser apoyada; Europa no puede permitirse una gestión tan deficiente de una crisis tan grave.

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