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Cartas al director

Conferencia de París

Los 195 países participantes en la Conferencia de París han aprobado el que se considera el primer acuerdo universal sobre el clima. En esta última cumbre han surgido las confrontaciones que se vienen arrastrando de las anteriores: ¿quién se hará cargo de los costes?, ¿cuál será el reparto de las responsabilidades?, ¿cómo deben ser las medidas?, ¿cuándo se deberán aplicar? Para conseguir salvar las distancias entre los intereses de los diversos países, el texto del acuerdo se ha visto recortado y modificado hasta ser satisfactorio para todos. Propongo un ejercicio de memoria histórica, especialmente para aquellos que se manifiestan escépticos con la necesidad de emprender las acciones adecuadas. Situémonos a finales del siglo XV. La cultura Rapanui, en la isla de Pascua, había alcanzado su máximo esplendor, era una sociedad aparentemente compleja y avanzada. Sin embargo, la superpoblación y la sobreexplotación de su medio ambiente les llevó al colapso; la consecuencia fue el inicio de un largo periodo de decadencia.

A diferencia de los Rapanui, nosotros somos conscientes de las razones que desencadenan el desequilibrio con el medio ambiente y sabemos qué acciones debemos emprender, ¡es hora de actuar! Debemos ser más responsables con nuestras acciones y llevar este acuerdo de mínimos a uno que sea realmente consecuente con las necesidades actuales.— Jaume Ramon Guiu Trilla.

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