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Joyas de cerámica sevillana conquistan los museos

Ceraselle ha llegado a las tiendas del Victoria & Albert y del Louisiana de Arte Moderno

La arquitecta y diseñadora Ilaria de Pasquale, una de las creadoras de Ceraselle, en Sevilla. Ampliar foto
La arquitecta y diseñadora Ilaria de Pasquale, una de las creadoras de Ceraselle, en Sevilla.

Los diseños de Ceraselle, una pequeña empresa sevillana creada por dos arquitectas italianas en 2009, han logrado entrar en museos como el Victoria & Albert (Londres), de los Impresionismos (Giverny), Louisiana de Arte Moderno (Copenhague) o el Arqueológico de Córdoba. Las exclusivas tiendas de estos museos son solo algunos de los clientes de Ilaria de Pasquale y Marica Vazzana, dos artistas que han elevado la arcilla a la categoría de joyas con sus creaciones de cerámica y que, además de exportar sus colecciones a Estados Unidos y varios países europeos, han colaborado también con modistos como Leandro Cano o la diseñadora de joyas Marta Driusso. “Nuestra formación de arquitectas es fundamental en este proyecto porque nos predispone a utilizar la materia aplicándole una estética que nace de un diseño concreto, de un proyecto. Siempre partimos de una idea inicial, aunque luego la modifiquemos en el proceso de trabajo”, explica Ilaria de Pasquale, napolitana de 36 años que llegó a Sevilla en 2007 para trabajar en proyectos de rehabilitación como los de las iglesias del Salvador y San Luis de los Franceses.

Uno de los diseños de la colección 'Anima', de Leandro Cano, con las aplicaciones creadas por Ceraselle. ampliar foto
Uno de los diseños de la colección 'Anima', de Leandro Cano, con las aplicaciones creadas por Ceraselle.

“Marica y yo estudiamos arquitectura en Nápoles y a las dos nos interesaba la cerámica, la técnica de los esmaltes. Ese mundo de la alquimia con el que podemos conseguir infinitas texturas, colores y transparencias. En Nápoles apenas nos frecuentábamos pero fue en Sevilla donde coincidimos y, cuando se terminaron las rehabilitaciones y con la crisis nos quedamos sin trabajo, decidimos apostar por el diseño y crear nuestra propia empresa”, comenta De Pasquale en su taller, ubicado en Rompemoldes, un edificio promovido por el Ayuntamiento de Sevilla para albergar a artesanos y artistas que viven y trabajan en el mismo espacio. Ambas, cuando decidieron colaborar, completaron su formación en Sevilla con Román Ginés. “Un erudito de la cerámica”, apunta De Pasquale.

La clave del éxito de Ceraselle, nombre que supone un guiño a la procedencia de sus creadores porque en napolitano significa guindilla, fue presentarse en la prestigiosa feria internacional de bisutería de París, Eclat de Mode, en 2010, tan solo un año después de su nacimiento. “Nos presentamos en la sección de diseño y fantasía y allí fue donde nos conocieron los responsables de los museos que están vendiendo nuestras colecciones, pero también estamos en tiendas de Estados Unidos, Francia, Bélgica, Italia, Reino Unido, Alemania, Dinamarca y nuestra serie Coquelicot (amapola) ha llegado hasta Azerbaiyán”, apunta la arquitecta napolitana.

Aplicaciones de cerámica a un modelo de Leandro Cano. ampliar foto
Aplicaciones de cerámica a un modelo de Leandro Cano.

Rompemoldes, el espacio de creación en el que se ubica el taller, gira en torno a un enorme patio en el que surgen muchas sinergias. Todomuta, otro de los talleres que conviven en el edificio de calle San Luis, recibió en 2012 un encargo del diseñador jiennense Leandro Cano para hacer unas aplicaciones en porcelana a un tejido estampado similar a los que salieron de la mano de William Morris, uno de los más prolíficos artistas de la hermandad de los Prerrafaelitas ingleses. “Todomuta nos involucró también en el proyecto y le dimos la idea de hacer los apliques en cerámica esmaltada. Fue un proceso muy interesante en el que hicimos muchas piezas, incluso un cuerpo entero de esmalte blanco brillante. La colección se presentó en 2013 y, desde entonces, hemos tenido muchas otras propuestas de modistos, pero aún no ha cuajado ninguna”, aclara la diseñadora.

Desde las barrocas formas de los pájaros de la colección Birds hasta las líneas puras de Dúo, en las que botones de cerámica cierran y adornan gargantillas de cuero, o la figuración más naïve de Japo, que reproduce geisas; Ceraselle no se encasilla y apuesta por todas las estéticas. Siempre que la cerámica, ese material de posibilidades infinitas, sea el denominador común.