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Aniversario secuestro

La infancia, víctima de Boko Haram

800.000 niños se han visto obligados a huir de Nigeria por la creciente violencia

Unicef advierte del impacto "devastador" del conflicto sobre los más pequeños y lanza el hashtag #bringbackourchildhood (devuélvenos la infancia)

Aisha, de 13 años, vive en un campo de refugiados desde que miembros de Boko Haram atacaron su ciudad, mataron su padre y secuestraran a su madre. Ver fotogalería
Aisha, de 13 años, vive en un campo de refugiados desde que miembros de Boko Haram atacaron su ciudad, mataron su padre y secuestraran a su madre.

Nada se sabe de las más de 200 alumnas secuestradas en Chibok (Nigeria) por Boko Haram hace justo un año. Se teme lo peor, pues la ONU sospecha que muchas de ellas podrían haber sido asesinadas. Su ausencia se ha convertido en símbolo de las más 2.000 mujeres de todas las edades que, según estimaciones del organismo internacional, han sido raptadas por el grupo terrorista en los últimos años. Su historia es el ejemplo del sufrimiento de la infancia en esta guerra entre los islamistas radicales, las fuerzas militares y los grupos de autodefensa civil en el noreste del país africano. Alrededor de 800.000 niños se han visto obligados a huir de la violencia a Chad, Níger y Camerún. Así lo revela el informe Missing Childhoods (Infancias perdidas) publicado por Unicef.

“El secuestro de más de 200 niñas en Chibok es solo una de las tragedias sin fin que se repiten en una escala épica a lo largo de Nigeria y de la región”, dice Manuel Fontaine, director regional de Unicef para África Occidental y Central, en un comunicado publicado por la organización. “Decenas de niños y niñas han desaparecido en Nigeria secuestrados, reclutados por los grupos armados, atacados, utilizados como arma de guerra, u obligados a huir de la violencia. Estos niños tienen derecho a que se les devuelva su infancia”, añade.

Para amplificar la alerta sobre el "impacto devastador" que supone el conflicto para los niños de la región, el organismo lanza su mensaje y advertencia con una campaña en redes sociales usando el hashtag #bringbackourchildhood (devuélvannos la infancia). El lema hace referencia al #Bringbackourgirls que hace un año inundó Twitter después de que personajes famosos, incluso la primera dama estadounidense Michele Obama, lo usaran para exigir la liberación de las estudiantes retenidas. El objetivo hoy es muy distinto: solicitar más ayuda internacional para dar respuesta a la crisis humanitaria. También se invita a la gente a que comparta lo que echarían más de menos si les obligaran a abandonar sus casas utilizando el mencionado #bringbackourchildhood.

Los niños están siendo utilizados en las filas de Boko Haram como combatientes, cocineros, porteadores y vigías, según el informe de Unicef

La huida, sus causas y lo que dejan atrás es precisamente lo que les pidieron que dibujaran a los pequeños nigerianos asistidos en los campos de refugiados. Las escenas de las ilustraciones, que la organización ha compartido como parte de la campaña, están plagadas de disparos, decapitaciones, familiares desaparecidos y hogares destruidos. Añoran a sus padres, poder ir al hospital cuando caen enfermos o acudir a la escuela. Echan de menos los lápices, un pescado, a un amigo.

Y eso los que han conseguido escapar. Missing Childhoods describe cómo el conflicto es una carga cada vez más pesada para los niños de Nigeria y de toda la región. Según el documento, los menores están siendo utilizados en las filas de Boko Haram como combatientes, cocineros, porteadores y vigías. Las mujeres jóvenes y las niñas están siendo sometidas a matrimonios forzados, a trabajos en condiciones de esclavitud y son víctimas de violaciones. Y los estudiantes y maestros se han convertido de forma deliberada en objetivos de la violencia: más de 300 escuelas han sufrido daños o han sido destruidas y al menos 196 profesores y 314 alumnos habían muerto hasta finales de 2014.

Dibujo de Mamoudou, refugiado nigeriano atendido por Unicef en un campo en Camerún. ver fotogalería
Dibujo de Mamoudou, refugiado nigeriano atendido por Unicef en un campo en Camerún.

Esta realidad que revela el informe ha obligado a Unicef a intensificar su respuesta sobre el terreno en Chad, Níger y Camerún, países a los que han llegado miles de familias nigerianas huyendo de la violencia. La organización afirma que en los últimos seis meses ha tenido que atender y dar apoyo psicosocial a más de 60.000 pequeños refugiados."Para ayudar a aliviar el dolor que les producen los recuerdos, reducir el estrés y hacer frente a la angustia emocional", explica en una nota.

Pero hay déficit de financiación para continuar esta labor. Por eso, Unicef insta a los donantes internacionales a incrementar su apoyo económico a las actividades de socorro en Nigeria y los países vecinos. La Agencia de la ONU para la Infancia asegura que ha recibido solo el 15% de los 26,5 millones de dólares necesarios para asistir a las víctimas en Nigeria en 2015, y menos del 17% del llamamiento general de fondos para Camerún, el 2% para Níger y el 1% en el caso de Chad.

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